Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 66
NÚMERO UN: 1624

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Hidróxido sódico sólido
Sinónimos: Sosa cáustica sólida, hidróxido de sodio, soda cáustica
Número CAS: 1310-73-2
Número CE (EINECS): 215-185-5
Código Hazchem si procede: 2R
Uso recomendado: Regulación de pH, limpieza industrial, fabricación química, tratamiento de aguas
Restricciones de uso: Evitar usos con contacto humano no controlado, mezcla con incompatibles y aporte de agua no dosificado
Identificación para transporte: Sustancia corrosiva sólida, básica, inorgánica

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Corrosivo fuerte para piel, ojos y mucosas. Reacciona con agua y humedad con liberación intensa de calor. Ataca metales ligeros y algunos metales con posible desprendimiento de hidrógeno.
Estado físico y aspecto: Sólido blanco en escamas, perlas o masa higroscópica
Olor: Inodoro
Solubilidad en agua: Muy alta, con disolución fuertemente exotérmica
Densidad: Aproximadamente 2,1 g/cm3
Punto de ebullición: Alrededor de 1388 grados C
Punto de inflamación: No aplicable, sustancia no combustible
Temperatura de autoignición: No aplicable
Límites de explosividad: No aplicable al producto; puede generarse hidrógeno inflamable por reacción con ciertos metales
Presión de vapor: Muy baja
Riesgo por vapores: Bajo como sólido; alto riesgo por nieblas, aerosoles o polvo cáustico y por vapores calientes de soluciones concentradas

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Irritación intensa de vías respiratorias; el polvo o aerosol puede producir edema de vías aéreas y broncoespasmo
Contacto con la piel: Quemaduras químicas profundas, dolor variable, necrosis y agravamiento si hay humedad
Contacto con los ojos: Riesgo extremo de lesión grave, opacidad corneal y pérdida permanente de visión
Ingestión: Quemaduras de boca, faringe, esófago y estómago; riesgo de perforación y shock
Efectos retardados: Empeoramiento progresivo de lesiones cáusticas, edema, estenosis digestiva o respiratoria tras exposición importante

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Comportamiento frente al fuego: No arde, pero el calor del incendio puede fundir el producto y agravar la corrosividad. La disolución en agua libera mucho calor y puede proyectar material cáustico. En presencia de incendio estructural, los envases pueden deformarse, perder estanqueidad y generar derrames alcalinos calientes.
Riesgo real de explosión: No es explosivo por sí mismo. El riesgo operativo aparece por acumulación de hidrógeno si contacta con aluminio, zinc, estaño u otros metales anfóteros, con posible ignición secundaria. Las soluciones o polvo fino pueden ser arrastrados por corrientes de aire y formar salpicaduras peligrosas.
Escenarios críticos: Incendio sobre recipientes cerrados, aporte súbito de agua a masa sólida, contacto con metales reactivos, presencia de ácidos en el mismo sector o lavado de instalaciones con drenajes no controlados.
Productos peligrosos de descomposición: Humos y aerosoles cáusticos; en incendio general puede contaminar superficies, aguas de extinción y lodos con pH muy elevado.
Percepción del peligro: El mayor riesgo no es la combustión del producto, sino la lesión química grave, la proyección térmica por hidratación y la generación de hidrógeno al reaccionar con metales.
Riesgo de expansión de incidente: El agua mal aplicada puede dispersar el sólido, ampliar la zona contaminada y llevar álcalis a desagües, fosos y salas técnicas.
Inflamabilidad del entorno: Puede agravar incendios de materiales combustibles cercanos por contacto corrosivo, ataque a envases y salpicadura de soluciones calientes.
Vía de propagación: Polvo depositado, escorrentía alcalina, rotura de sacos o big-bags y arrastre por agua de extinción hacia puntos bajos.
Señales de empeoramiento: Calentamiento de envases, emisión de vapor blanco por humedad, abombamiento de recipientes, olor cáustico y niebla irritante en zona baja.
Decisión táctica: Si existe mezcla desconocida o contacto con metales, tratar la escena como corrosiva reactiva y evitar maniobras que aporten agua de forma masiva.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción adecuados: Agente adaptado al material que arde alrededor: agua pulverizada para enfriar contenedores expuestos, espuma, CO2 o polvo seco según combustibles implicados. Priorizar refrigeración externa de envases y protección de exposiciones.
Medios no adecuados: Chorro compacto directo sobre acumulaciones del producto; aporte brusco de agua sobre sosa sólida caliente o concentrada; ataque directo con caudal elevado sobre derrames que puedan dispersarse.
Precauciones concretas:
  Aislar la zona y actuar desde barlovento.
  Enfriar recipientes expuestos con agua pulverizada sin inundar el derrame.
  Evitar agua sobre grandes masas sólidas; si se usa, hacerlo solo de forma controlada y con contención.
  Si hay metales reactivos o instalación metálica afectada, vigilar formación de hidrógeno y eliminar fuentes de ignición.
  Contener escorrentías alcalinas y proteger alcantarillas.
  No entrar en nube de polvo, aerosol o vapor sin protección respiratoria autónoma.
  Si el fuego compromete envases presurizados o integridad del almacén, ampliar evacuación y establecer perímetro.
Secuencia operativa: Reconocer desde exterior, valorar exposición térmica, cortar propagación, refrigerar, confinar y solo después considerar recuperación o transvase.
Uso del agua: Útil para enfriar exposiciones y lavar zonas controladas, pero debe aplicarse con mínima energía de impacto para no aerosolizar ni proyectar producto.
Control de vapores: En caso de niebla alcalina o humo irritante, mantener posición de ataque con viento a favor del control y no del personal; reforzar protección respiratoria y limitar accesos.
Protección de medios: Evitar que el líquido de extinción alcance drenajes sin verificación; si hay acumulación en sótanos o fosos, bombear y contener antes de trasiego.
Riesgo secundario: El enfriamiento de recipientes puede arrastrar producto a cierres, juntas y puntos bajos; revisar después la zona caliente por reacciones diferidas.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar acceso, trabajar desde barlovento y evitar tránsito sobre el producto. Impedir entrada en alcantarillas, cursos de agua, fosos y zonas con metales reactivos. Delimitar área seca y controlar acceso de personal no esencial.
Derrame sólido seco:
  Recoger en seco con pala, herramienta y contenedor compatibles con corrosivos.
  Evitar levantar polvo.
  No barrer en seco si genera aerosol.
  No aplicar agua salvo necesidad táctica y siempre con contención.
Derrame con humedad o solución:
  Confinar con material inerte resistente.
  Dirigir el líquido a zona controlada solo si existe capacidad real de contención.
  Neutralización únicamente por personal competente y de forma lenta por fuerte exotermia.
  Comprobar pH de superficies, sumideros y escorrentías antes de decidir apertura de drenajes.
Medidas prácticas: Cubrir desagües, sectorizar, señalizar zona cáustica, proteger superficies sensibles, retirar recipientes dañados, evitar contacto con aluminio, zinc y equipos ligeros, y descontaminar herramientas al final de la intervención.
Criterio de mando: Si el derrame es grande, hay atmósfera desconocida o mezcla con otro químico, ampliar aislamiento y solicitar apoyo especializado antes de intentar trasvase o neutralización.
Control de exposición: Mantener al personal fuera de la nube de polvo; si hay material en altura o sobre palets dañados, retirar sólo bultos estables y con contención secundaria.
Recuperación del producto: Priorizar recogida mecánica en seco cuando sea posible; los residuos finos y absorbentes deben tratarse como corrosivos.
Gestión de escorrentías: Todo líquido de lavado debe considerarse contaminado hasta medir pH y confirmar su destino; evitar su paso a red pluvial o saneamiento.
Zona templada: Establecer punto de descontaminación antes de retirar EPI y controlar salpicaduras en botas, guantes y bajos del traje.
Escenario interior: Ventilar sin agitar en exceso; si el polvo está depositado, no usar ventilación forzada que lo remueva sin control.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: ERA autónomo en intervención, derrame importante, polvo, aerosol o atmósfera incierta. Filtro solo para apoyo exterior sin exposición directa y con ambiente verificado.
Protección ocular y facial: Pantalla facial completa y gafas estancas químicas; la pantalla no sustituye a las gafas.
Protección cutánea: Traje químico contra corrosivos, guantes resistentes a álcalis, botas químicas y sellado de uniones expuestas.
Materiales recomendables: Neopreno, nitrilo, PVC o butilo según exposición y tiempo de contacto.
Protección operativa: Ropa estructural sola insuficiente ante contaminación cáustica; si hay salpicadura, descontaminar antes de retirar EPI para evitar quemaduras secundarias.
Observación táctica: Mantener equipo de recambio y solución de lavado para descontaminación de herramientas, mangueras y zonas de apoyo.
Guantes: Doble guante si hay trasvase o recogida; revisar integridad por abrasión y posibles pinchazos.
Botas: Caña alta y cubrebotas si hay líquido; vigilar entrada de producto por el borde superior.
Descontaminación: Disponer agua de lavado abundante y controlada; retirar primero la contaminación gruesa en seco antes del lavado para reducir salpicadura.
Retirada segura: Quitar EPI contaminado sin tocar cara externa y con apoyo de compañero si existe salpicadura extensa.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Norma general: Retirada rápida de la exposición, descontaminación inmediata y valoración médica urgente.
Inhalación:
  Llevar a aire fresco.
  Mantener vía aérea vigilada.
  Oxígeno si procede por personal entrenado.
  Valorar edema laríngeo, tos persistente, sibilancias y dificultad respiratoria aunque la sintomatología inicial sea leve.
Contacto con la piel:
  Retirar ropa y calzado contaminados.
  Cepillar primero el sólido seco visible si existe.
  Lavar de inmediato con abundante agua durante al menos 20 minutos.
  No usar neutralizantes sobre la piel.
  Revisar pliegues, cuello, muñecas y zonas bajo anillos o reloj.
Contacto con los ojos:
  Irrigar inmediatamente con agua o suero de forma continua durante al menos 30 minutos.
  Retirar lentes de contacto si no retrasa el lavado.
  Separar párpados y asegurar arrastre de restos sólidos.
  Traslado oftalmológico urgente.
Ingestión:
  Enjuagar boca.
  No provocar vómito.
  Dar pequeños sorbos de agua solo si la persona está consciente y puede tragar.
  No neutralizar ni dar alimentos.
  Traslado médico urgente por riesgo de perforación y edema de vía digestiva.
Teléfono del Centro de Toxicología de España: 91 562 04 20
Observación crítica: La ausencia de dolor inicial no descarta lesión grave; mantener observación y reevaluación por posible empeoramiento tardío.
Prioridad sanitaria: Ojos, vía aérea y piel expuesta; la quemadura por álcalis profundiza con el tiempo si no se lava pronto.
Exposición masiva: Si hay salpicadura extensa o inhalación de polvo, activar soporte avanzado y traslado urgente aunque la persona refiera mejoría.
Postexposición: Retirar lentes, joyas y ropa impregnada antes de que seque el producto; revisar pabellón auricular, axilas, ingles y pliegues.
No hacer: No aplicar ácidos ni remedios caseros, no frotar y no retrasar el lavado por buscar neutralización.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar polvo, humedad y contacto con ácidos. Añadir siempre el producto al agua lentamente, nunca agua sobre grandes cantidades del producto. Usar captación local si hay manipulación de polvo.
Almacenamiento: Recipientes secos, bien cerrados, resistentes a corrosivos, en zona ventilada y protegida de humedad.
Separación: Lejos de ácidos, metales reactivos, amonio, halogenados reactivos y materiales orgánicos sensibles.
Condición clave: Mantener fuera de recipientes de aluminio, zinc y otros metales atacables.
Control de almacén: Evitar condensación, filtraciones y acopios sobre suelo húmedo; inspeccionar cierres y fugas de polvo.
Ventilación: Local y general suficiente para evitar acumulación de polvo fino y condensación sobre envases.
Envases dañados: No mover sin protección completa y contención secundaria; el polvo absorbido en el suelo puede reactivarse con humedad.
Señalización: Mantener etiquetado visible de corrosivo y segregación física respecto a sustancias ácidas.
Orden de estiba: Ubicar en altura segura, sobre palet seco, evitando contacto con pavimento mojado o zonas de limpieza.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en seco y en condiciones normales de almacenamiento.
Condiciones a evitar: Humedad, adición rápida de agua, calentamiento intenso, contacto con ácidos y ciertos metales.
Incompatibilidades: Ácidos, aluminio, zinc, estaño, sales de amonio, compuestos orgánicos halogenados sensibles, nitrocompuestos y algunos materiales combustibles impregnables.
Reactividad relevante: Reacción fuertemente exotérmica con agua y neutralización violenta con ácidos.
Productos peligrosos: Hidrógeno con metales reactivos; aerosoles cáusticos en operaciones de lavado o agitación.
Descomposición térmica: Bajo fuego intenso puede generar salpicaduras de fundido alcalino y nieblas corrosivas.
Criterio preventivo: Mantener seco, separar de humedad y evitar contacto con equipos de aluminio o aleaciones sensibles.
Reactividad con recipientes: Puede atacar tapones, juntas, latas y bidones metálicos si entra humedad; revisar deformación, abombamiento y corrosión.
Condición de inestabilidad secundaria: La mezcla con agua en grandes cantidades puede generar ebullición local y proyección; no verter de golpe.
Incompatibilidad operativa: Ácidos de limpieza, espumas ácidas, restos de cloro activo y aguas de lavado contaminadas con metales.
Indicadores de reacción: Calor, niebla blanca, olor irritante y aumento brusco de pH en drenajes o charcos.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil: El peligro dominante es la corrosión local más que la toxicidad sistémica.
Vías críticas: Ocular, cutánea, inhalatoria por polvo o niebla, e ingestión.
Efectos esperables: Lesiones profundas por licuefacción tisular, edema laríngeo, daño corneal severo, perforación digestiva.
Observación sanitaria: La ausencia inicial de dolor intenso no excluye lesión grave; vigilar evolución prolongada.
Dato operativo: La reexposición a restos secos durante la retirada de EPI puede producir nuevas lesiones si no se lava antes la superficie contaminada.
Riesgo respiratorio: Polvo o niebla puede producir tos, dolor retroesternal y broncoespasmo; vigilar durante varias horas.
Lesión ocular: Muy rápida y profunda; el lavado temprano cambia el pronóstico de forma decisiva.
Lesión digestiva: La deglución puede causar quemadura severa con perforación tardía; no confiar en la aparente estabilidad inicial.
Seguimiento: Recomendar reevaluación médica si aparecen disfagia, ronquera, dolor torácico o abdominal, lagrimeo persistente o visión borrosa.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Impacto principal: Elevación brusca del pH en aguas y suelos con daño a organismos acuáticos y vegetación.
Movilidad: Alta en agua como solución alcalina.
Persistencia: No persistente como molécula orgánica, pero muy dañino por alcalinidad.
Medida operativa: Contener y recoger antes de lavado; controlar pH antes de vertido o gestión de aguas contaminadas.
Riesgo ambiental: Pequeñas cantidades pueden causar mortalidad de fauna acuática por choque de pH y corrosión de tejidos.
Gestión: Tratar residuos y absorbentes contaminados como residuo corrosivo; no verter a drenaje sin verificación de pH y autorización operativa.
Suelo y drenaje: Puede infiltrarse con rapidez en agua de lavado y generar zonas de alta alcalinidad en sumideros y pozos.
Medida de control: Tomar muestras de escorrentía y neutralizar sólo con control técnico; evitar vertido a cauces.
Recuperación ambiental: Priorizar barreras y recogida de sólidos antes de cualquier lavado de superficies.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones útiles:
  Priorizar control de exposición humana y confinamiento del producto.
  Si no hay fuego, evitar el uso rutinario de agua sobre sólido derramado.
  Confirmar presencia de metales reactivos antes de iniciar lavado o trasvase.
  Establecer corredor de descontaminación para intervinientes y afectados.
  Medir pH de escorrentías y superficies tras control.
  Solicitar gestor especializado si hay gran cantidad, contaminación de red o mezcla con otros químicos.
  Si el derrame está en interior, ventilar sin dispersar polvo y controlar la nube resultante.
  Si existen recipientes dañados, evitar moverlos salvo necesidad táctica y con contención secundaria.
Zonas: Caliente con acceso restringido; templada para descontaminación; fría para mando y sanitario.
Mando: Vigilar lesiones químicas en personal, contaminación secundaria y producción de hidrógeno en instalaciones metálicas.
Prioridad táctica: Aislamiento, protección respiratoria, contención de escorrentías y enfriamiento de exposiciones; la neutralización queda como última opción y solo con control de calor y salpicaduras.
Decisión de evacuación: Ampliarla si hay nube de polvo, envases calientes, afectación de alcantarillado o imposibilidad de controlar el pH y los contactos con metales.
Control de escena: No permitir limpieza improvisada por personal no protegido; asignar un único punto de entrada y salida para evitar arrastre de cáustico.
Prioridad de mando: Verificar si hay agua acumulada, sótanos o líneas de drenaje, porque la alcalinidad puede desplazarse a zonas no visibles.
Recursos: Requerir medición de pH, material absorbente compatible, contención secundaria y equipos para trasvase resistente a corrosivos.
Criterio de retirada: Finalizar sólo cuando la zona esté seca, neutralizada si procede y se haya comprobado ausencia de contaminación activa en suelos y botas.
Riesgo a dotación: Quemaduras secundarias por tocar herramientas, barandillas o suelos contaminados tras la intervención.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
ONU / ADR: UN 1624 HIDRÓXIDO SÓDICO, SÓLIDO
Clase de transporte: 8
Grupo de embalaje: II
Etiqueta: Corrosivo
Código de clasificación ADR: C6
Código de restricción en túneles: E
Riesgo para transporte: Corrosivo sólido; peligro incrementado si entra en contacto con agua, ácidos o metales reactivos durante la emergencia.
Orientación reglamentaria útil: Mantener envases en vertical, secos y segregados de incompatibles; tratar aguas de intervención como residuo contaminado si presentan pH extremo.
Actuación en accidente de transporte: Aislar, evitar respiración de polvo, impedir vertidos a drenaje y reclamar contención secundaria antes de trasvase o recuperación.
Documentación operativa: Revisar carta de porte, señalización ADR del vehículo y estado de los envases antes de mover mercancía o iniciar trasiego.
Información útil de estiba: No transportar junto a ácidos ni productos reactivos con humedad; asegurar sujeción para evitar rotura de sacos o tambores.
Condición en túneles: Mantener especial vigilancia por escorrentía a drenajes y acumulación de polvo en puntos bajos.
Respuesta a siniestro vial: Si hay fuga, establecer perímetro amplio, controlar polvo con mínima agitación y evitar lavado indiscriminado de calzada.
Gestión de residuos de transporte: Absorbentes, envases dañados y lodos deben manejarse como corrosivos y retirarse por gestor autorizado.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Producto no combustible pero muy peligroso por corrosividad y reacción exotérmica. El error más frecuente es aplicar agua en exceso sobre sólido o ignorar el riesgo de hidrógeno con metales.
Prioridad de intervención: Rescate protegido, descontaminación precoz, confinamiento del derrame, control de pH y segregación de incompatibles.
Criterio prudente: Ante mezcla desconocida con esta sosa cáustica, tratar el escenario como corrosivo reactivo y ampliar medidas de protección y aislamiento.
Mensaje final: Mantener la intervención seca, controlada y con descontaminación temprana reduce lesiones al personal y limita la expansión del incidente.