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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 60
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: TARTRATO DE ANTIMONIO Y POTASIO
Número UN: 1551
Sinónimos: Tártaro emético; tartrato potásico de antimonio; tartrato de antimonio y potasio trihidratado
Número CAS: 28300-74-5
Número CE (EINECS): 234-293-3
Uso recomendado: Uso industrial, de laboratorio o técnico controlado, conforme a la ficha de datos de seguridad y procedimientos autorizados. Aplicación: Emplear únicamente en procesos evaluados y con sistemas que eviten la formación de polvo.
Restricciones de uso: Restricción: No utilizar en aplicaciones alimentarias, farmacéuticas, domésticas o médicas fuera de formulaciones expresamente autorizadas. Exposición: Evitar toda inhalación, ingestión y contacto directo; impedir el acceso a personal no formado.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Toxicidad: Sustancia tóxica por ingestión y potencialmente peligrosa por inhalación de polvo; puede causar efectos sistémicos por antimonio.
Forma física: Sólido cristalino o pulverulento; el polvo puede dispersarse durante trasvases, golpes o limpieza en seco.
Peligro ambiental: Evitar la liberación al suelo, alcantarillado y cursos de agua.
Reactividad general: No es normalmente inflamable, pero puede descomponerse por calentamiento y generar humos tóxicos.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: El polvo puede irritar las vías respiratorias y provocar tos, dificultad respiratoria y efectos sistémicos.
Ingestión: Puede causar náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea y alteraciones cardiovasculares o sistémicas graves.
Contacto: Puede irritar ojos y piel; la contaminación extensa o repetida puede favorecer la absorción.
Efectos tardíos: La exposición repetida puede afectar órganos internos, especialmente hígado, riñones y sistema cardiovascular.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Sólido no combustible en condiciones normales; no favorece por sí mismo la propagación del fuego.
Riesgo térmico: El calentamiento puede causar descomposición, ennegrecimiento y emisión de humos tóxicos de antimonio y productos de combustión orgánicos.
Explosión: El material a granel no suele presentar riesgo explosivo, pero el polvo suspendido y el calentamiento de recipientes deben evitarse.
Contenedores: Los envases expuestos al fuego pueden deteriorarse; enfriarlos desde distancia segura.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Utilizar agua pulverizada, espuma, polvo químico o dióxido de carbono según los materiales circundantes.
Táctica: Evitar levantar nubes de polvo y controlar el agua de extinción contaminada.
Productos de combustión: Prever humos irritantes y tóxicos, incluidos compuestos de antimonio, óxidos de carbono y humos de potasio.
Protección de bomberos: Intervenir con equipo autónomo de presión positiva y protección química adecuada.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Contención: Aislar la zona, impedir la entrada en desagües y evitar cualquier dispersión de polvo.
Recogida: Humedecer ligeramente si es compatible con el proceso y recoger con métodos que no generen polvo; depositar en recipientes cerrados.
Limpieza: No barrer en seco ni usar aire comprimido; emplear aspiración industrial con filtración apropiada o limpieza húmeda controlada.
Precaución ambiental: Gestionar el material y los absorbentes como residuos peligrosos conforme a la normativa aplicable.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Usar protección respiratoria con filtro adecuado para partículas; en polvo intenso, concentración desconocida o emergencia, equipo autónomo o suministro de aire.
Protección ocular: Gafas estancas; añadir pantalla facial cuando exista riesgo de proyecciones.
Protección cutánea: Guantes resistentes a productos químicos, ropa de protección cerrada y calzado de seguridad.
Higiene: Retirar ropa contaminada, lavarse cuidadosamente y prohibir comer, beber o fumar durante la manipulación.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar a aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia médica si presenta síntomas o hubo exposición relevante.
Contacto ocular: Enjuagar inmediatamente con abundante agua durante varios minutos, retirando lentes de contacto si resulta fácil; obtener atención médica.
Contacto cutáneo: Quitar ropa contaminada y lavar con abundante agua y jabón; solicitar valoración si persiste la irritación.
Ingestión: Enjuagar la boca; no inducir el vómito ni administrar nada por vía oral a una persona inconsciente. Requiere atención médica urgente.
Información clínica: Comunicar la posible exposición a compuestos de antimonio y conservar el envase o la ficha de seguridad.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Trabajar en circuito cerrado o con extracción localizada; evitar la formación y acumulación de polvo.
Trasvase: Utilizar equipos limpios y cerrados, con puesta a tierra cuando proceda; no emplear aire comprimido para transferir o limpiar.
Almacenamiento: Mantener herméticamente cerrado, seco, ventilado y protegido de daños físicos y fuentes de calor.
Segregación: Separar de alimentos, piensos, medicamentos y sustancias incompatibles; restringir el acceso a personal autorizado.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento, si se protege de humedad, calor excesivo y contaminación.
Descomposición: El calentamiento o incendio puede producir óxidos de antimonio, óxidos de carbono y otros humos irritantes o tóxicos.
Incompatibilidades: Evitar agentes oxidantes o reductores fuertes, ácidos y bases concentrados, y mezclas no evaluadas.
Prevención: No mezclar residuos ni devolver material contaminado al envase original.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Principalmente ingestión e inhalación de polvo; también son relevantes el contacto ocular y la exposición cutánea repetida.
Toxicidad sistémica: El antimonio puede producir alteraciones gastrointestinales, cardiovasculares, hepáticas y renales.
Síntomas de alarma: Vómitos persistentes, dolor abdominal intenso, debilidad, dificultad respiratoria, alteraciones del pulso o colapso requieren atención urgente.
Valoración: La gravedad depende de la cantidad, concentración, duración y características físicas de la exposición; requiere evaluación toxicológica profesional.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro acuático: Puede resultar perjudicial o tóxico para organismos acuáticos; evitar cualquier descarga.
Persistencia: El comportamiento ambiental depende de la forma química, pH, materia orgánica y condiciones del medio.
Movilidad: Puede transportarse con aguas de escorrentía o partículas finas y contaminar sedimentos.
Gestión: Contener derrames, recuperar el producto y eliminar residuos mediante gestor autorizado; no verter al alcantarillado.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: Tratar cualquier polvo o residuo de incendio como potencialmente tóxico y evitar la exposición por inhalación.
Táctica: Establecer zona caliente, trabajar a barlovento cuando sea posible y limitar el acceso; utilizar agua pulverizada para controlar humos sin dispersar el sólido.
Protección: Equipo autónomo de respiración y traje de intervención con protección química adecuada al escenario y al nivel de contaminación.
Postincendio: Enfriar envases, ventilar de forma controlada y gestionar aguas, cenizas y residuos como contaminados.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: TARTRATO DE ANTIMONIO Y POTASIO
Número UN: 1551
Clase ADR/RID: 6.1
Código de clasificación: T5
Grupo de embalaje: III
Código de peligrosidad Kemler: 60
Etiquetas: 6.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (E)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Aplicación operativa: La clasificación indicada corresponde a esta designación y variante; la composición comercial, hidratación e impurezas pueden modificar propiedades físicas y toxicológicas.
Actuación: La ausencia de olor o de signos visibles no demuestra ausencia de contaminación.
Descontaminación: Embalar por separado materiales, EPI desechables y absorbentes contaminados; evitar levantar polvo durante la retirada.
Asistencia: En exposiciones significativas, consultar de inmediato a un centro de información toxicológica y a los servicios de emergencia.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20