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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 40

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: SULFURO SÓDICO ANHIDRO o SULFURO SÓDICO con menos del 30% de agua de cristalización
Número UN: 1385
Sinónimos: Sulfuro de sodio anhidro; sulfuro sódico; sulfuro disódico; sulfuro sódico con menos del 30 % de agua de cristalización
Número CAS: 1313-82-2 para sulfuro sódico anhidro; las formulaciones con agua de cristalización pueden requerir identificación específica del fabricante
Número CE (EINECS): 215-211-5 para sulfuro sódico; las formulaciones con agua de cristalización pueden requerir identificación específica del fabricante
Uso recomendado: Materia prima industrial en procesos químicos, fabricación de pasta y papel, curtición, tratamiento de minerales y síntesis de compuestos sulfurados. Usar únicamente en instalaciones autorizadas y conforme a la ficha de datos de seguridad del proveedor.
Restricciones de uso: Evitar cualquier contacto con humedad, ácidos, oxidantes y materiales incompatibles. No utilizar en espacios confinados sin control atmosférico. Prohibir la manipulación por personal no formado y evitar operaciones que generen polvo.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro principal: sólido clasificado como susceptible de combustión espontánea o auto-calentamiento, especialmente si está finamente dividido, contaminado o sometido a calentamiento.
Reactividad con humedad: el contacto con agua puede generar calor y liberar sulfuro de hidrógeno, gas muy tóxico e inflamable.
Corrosividad: las soluciones o mezclas húmedas son fuertemente alcalinas y pueden causar lesiones graves.
Atmósfera peligrosa: puede formarse sulfuro de hidrógeno en zonas bajas, drenajes, recipientes y espacios confinados.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: el polvo irrita intensamente las vías respiratorias; la descomposición o acidificación puede liberar sulfuro de hidrógeno, con riesgo de toxicidad sistémica y pérdida rápida del sentido del olfato.
Piel: puede causar irritación intensa, quemaduras químicas y lesiones agravadas por la humedad.
Ojos: riesgo de daño ocular grave por polvo, partículas o soluciones alcalinas.
Ingestión: puede provocar quemaduras en boca y aparato digestivo, vómitos y efectos sistémicos; no inducir el vómito.
Efecto retardado: la gravedad puede no ser evidente inicialmente; mantener vigilancia médica tras exposiciones relevantes.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: puede arder o auto-calentarse, sobre todo en polvo, grandes acopios, envases dañados o con contaminación.
Riesgo térmico: el calentamiento favorece la descomposición y la emisión de gases sulfurados; la humedad puede producir reacción exotérmica.
Atmósfera explosiva: el polvo suspendido puede presentar riesgo de explosión si existe fuente de ignición y concentración suficiente.
Gases peligrosos: pueden emitirse sulfuro de hidrógeno y óxidos de azufre; el sulfuro de hidrógeno es tóxico, inflamable y puede acumularse en zonas bajas.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: adaptar al incendio circundante; utilizar polvo químico, dióxido de carbono o agua pulverizada de forma controlada cuando sea compatible con la situación.
Aplicación de agua: evitar chorros directos sobre el producto; el agua puede producir calor y liberar sulfuro de hidrógeno. Usar niebla desde distancia para refrigeración y control de humos, con monitorización atmosférica.
Táctica: aislar el área, retirar fuentes de ignición y evitar la entrada de agua en envases o acopios. Combatir desde posición protegida y considerar la retirada si el calentamiento es incontrolable.
Gases de combustión: protegerse frente a sulfuro de hidrógeno y óxidos de azufre; establecer control de acceso y medición continua.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: acordonar la zona y situarse a barlovento; mantener alejadas fuentes de ignición, agua, ácidos y oxidantes.
Contención: impedir la entrada en alcantarillas, sótanos y cursos de agua. Recoger en seco, evitando dispersar polvo y sin humedecer inicialmente el material.
Recogida: emplear herramientas limpias, no chispeantes y equipos eléctricamente conectados a tierra; depositar en recipientes secos, cerrados y compatibles.
Atmósfera: medir oxígeno, sulfuro de hidrógeno y atmósferas inflamables antes y durante la intervención, especialmente en zonas bajas.
Limpieza: no aplicar ácidos ni agentes oxidantes. Los residuos deben gestionarse como peligrosos; cualquier humectación posterior se realizará bajo control especializado.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: equipo autónomo de presión positiva en incendios, concentraciones desconocidas, espacios confinados o posible presencia de sulfuro de hidrógeno.
Protección corporal: traje químico resistente a álcalis y partículas, elegido según evaluación de permeación y estado húmedo del producto.
Manos: guantes resistentes a productos alcalinos y sulfurados, con sustitución inmediata si se contaminan o deterioran.
Ojos y cara: gafas estancas junto con pantalla facial para polvo, salpicaduras o manipulación de soluciones.
Higiene: disponer de descontaminación, evitar llevar polvo a zonas limpias y retirar la ropa contaminada con precaución.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: trasladar a aire fresco sin exponerse al gas; mantener en reposo y solicitar asistencia urgente. Si no respira normalmente, iniciar soporte vital con medios adecuados y protección frente a contaminación.
Piel: retirar ropa y calzado contaminados; cepillar suavemente el sólido seco y lavar después con abundante agua durante tiempo prolongado. Atención médica inmediata ante dolor, quemaduras o contacto extenso.
Ojos: irrigar inmediatamente con abundante agua, manteniendo los párpados abiertos; retirar lentes de contacto si resulta fácil y continuar el lavado. Evaluación oftalmológica urgente.
Ingestión: enjuagar la boca, no provocar el vómito y no administrar nada por vía oral a una persona inconsciente. Atención médica urgente.
Exposición a sulfuro de hidrógeno: no realizar rescate sin protección respiratoria autónoma; los síntomas pueden empeorar rápidamente y el olor no es un indicador fiable.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: trabajar en sistemas cerrados o con extracción localizada; evitar polvo, fricción, chispas, calor y contaminación cruzada.
Humedad: mantener el producto rigurosamente seco y protegerlo de lluvia, condensación y superficies mojadas.
Almacenamiento: conservar en envases herméticos, secos, íntegros y correctamente identificados, en lugar fresco, ventilado y separado de ácidos, oxidantes y fuentes de calor.
Acopios: limitar tamaños de almacenamiento y vigilar calentamiento, decoloración, humos, deformación de envases o indicios de humedad.
Emergencias: facilitar acceso para inspección y retirada, sin bloquear rutas de evacuación ni ubicarlo junto a drenajes o zonas bajas.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: estable en condiciones secas, frescas y adecuadamente aisladas; el riesgo aumenta con calor, polvo fino, humedad o contaminación.
Agua: puede reaccionar exotérmicamente y producir sulfuro de hidrógeno, especialmente si el material está acidificado o contiene impurezas.
Incompatibilidades: ácidos, oxidantes, halógenos, agentes nitrosantes, humedad y materiales que puedan favorecer la ignición.
Descomposición: el calentamiento o incendio puede generar sulfuro de hidrógeno y óxidos de azufre.
Prevención: evitar mezclas, trasvases improvisados y recipientes húmedos; controlar temperatura y atmósfera en almacenamientos prolongados.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: inhalación de polvo o gases, contacto ocular y dérmico, e ingestión accidental.
Irritación y corrosión: el sólido húmedo y sus soluciones alcalinas pueden causar quemaduras graves en piel, ojos y mucosas.
Toxicidad sistémica: el sulfuro de hidrógeno puede producir cefalea, mareo, náuseas, alteración respiratoria, colapso y muerte a concentraciones elevadas.
Advertencia olfativa: la fatiga olfatoria puede aparecer rápidamente; nunca utilizar el olor para determinar seguridad.
Evaluación: valorar exposición retardada, lesiones oculares y respiratorias aunque los síntomas iniciales sean leves.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro para el agua: las soluciones alcalinas y los sulfuros pueden alterar intensamente el pH y perjudicar organismos acuáticos.
Transformación: en condiciones ácidas puede formarse sulfuro de hidrógeno; evitar que el producto alcance aguas superficiales, suelos o depuradoras.
Derrames: contener y recoger en seco, sin neutralizaciones improvisadas ni vertidos al desagüe.
Gestión: entregar residuos, aguas de lavado y absorbentes contaminados a un gestor autorizado; notificar a las autoridades si existe riesgo de contaminación.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: tratar cualquier zona húmeda, con olor sulfurado, humo o calentamiento como potencialmente peligrosa; el olor no permite descartar concentraciones letales.
Táctica: trabajar a barlovento, establecer zonas caliente, templada y fría, y limitar el personal expuesto.
Monitorización: utilizar detectores calibrados para sulfuro de hidrógeno, oxígeno y explosividad; repetir mediciones durante toda la intervención.
Protección: emplear equipo autónomo de presión positiva y protección química adecuada; disponer de línea de descontaminación.
Control del incendio: refrigerar exposiciones desde distancia, evitar chorros directos sobre el producto y preparar retirada si aumenta el calentamiento o la emisión de gases.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: SULFURO SÓDICO ANHIDRO o SULFURO SÓDICO con menos del 30% de agua de cristalización
Número UN: 1385
Clase ADR/RID: 4.2
Código de clasificación: S4
Grupo de embalaje: II
Código de peligrosidad Kemler: 40
Etiquetas: 4.2
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (D/E)

XV. OBSERVACIONES FINALES
Aplicabilidad: información específica para sulfuro sódico anhidro o con menos del 30 % de agua de cristalización; el comportamiento puede variar con granulometría, humedad, impurezas y formulación comercial.
Criterio operativo: ante discrepancias, prevalecen la etiqueta, la ficha de datos de seguridad del envío, las mediciones atmosféricas y las instrucciones del responsable de emergencias.
Precaución crítica: no entrar en recipientes, sótanos, fosas ni zonas bajas sin evaluación atmosférica y equipo autónomo.
Notificación: comunicar inmediatamente cualquier calentamiento, emisión de sulfuro de hidrógeno, contacto con ácidos o contaminación de aguas.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20