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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 40

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: DITIONITO SÓDICO (HIDROSULFITO SÓDICO)
Número UN: 1384
Sinónimos: Hidrosulfito sódico; ditionito de sodio; sodium dithionite.
Número CAS: 7775-14-6
Número CE (EINECS): 231-890-0
Uso recomendado: Agente reductor industrial, blanqueante en procesos textiles y de pasta de papel, y reactivo químico en sistemas controlados. Aplicación: Utilizar únicamente en procesos compatibles, con ventilación y procedimientos escritos. Concentración: Verificar la composición y la ficha de seguridad específica del proveedor.
Restricciones de uso: Humedad: Evitar el contacto con agua, condensación y ambientes húmedos. Temperatura: Mantener alejado de fuentes de calor, chispas y superficies calientes. Incompatibilidades: No mezclar con oxidantes, ácidos, agentes clorados ni productos desconocidos. Uso no autorizado: No emplear en aplicaciones domésticas, alimentarias o médicas sin evaluación específica.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro principal: Sólido susceptible de calentamiento espontáneo, especialmente en grandes cantidades o con ventilación deficiente.
Descomposición: Puede liberar calor y gases irritantes o tóxicos, incluidos dióxido de azufre y productos sulfurados.
Reactividad: El contacto con agua o humedad puede provocar calentamiento y descomposición; con ácidos puede liberar dióxido de azufre.
Propagación: Un incendio externo puede desencadenar calentamiento interno y reignición del material.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: El polvo y los gases de descomposición irritan nariz, garganta y vías respiratorias; pueden causar tos y dificultad respiratoria.
Piel: Puede producir irritación, especialmente con contacto prolongado o sobre piel húmeda.
Ojos: El polvo provoca irritación intensa, lagrimeo y posible lesión por partículas.
Ingestión: Puede causar irritación gastrointestinal, náuseas y vómitos; la gravedad depende de la cantidad y la formulación.
Riesgo secundario: La exposición a dióxido de azufre puede causar broncoespasmo, particularmente en personas asmáticas.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: No debe tratarse como un sólido inerte; puede calentarse espontáneamente y alimentar una reacción térmica.
Riesgo térmico: El calentamiento, la humedad, la contaminación o el confinamiento pueden acelerar la descomposición.
Productos peligrosos: Pueden formarse dióxido de azufre, óxidos de azufre y otros gases irritantes o reductores.
Explosión: El polvo suspendido puede presentar riesgo de explosión de polvo en determinadas concentraciones y fuentes de ignición.
Condiciones agravantes: Grandes pilas, envases dañados y ventilación insuficiente favorecen el calentamiento interno.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Aplicar abundante agua pulverizada o niebla de agua desde distancia segura, si puede controlarse la escorrentía y el producto no está reaccionando violentamente.
Táctica: Enfriar envases y estructuras próximas; evitar aproximaciones innecesarias y vigilar puntos calientes y reignición.
Agentes inadecuados: No usar chorros compactos que dispersen polvo ni introducir agua de forma brusca sobre grandes masas calientes o confinadas.
Ataque: Priorizar la protección de exposiciones y permitir la intervención de equipos entrenados con monitorización atmosférica.
Después del incendio: Mantener vigilancia prolongada; el material humedecido o parcialmente descompuesto puede continuar calentándose.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: Restringir el acceso, eliminar fuentes de ignición y establecer una zona de seguridad a barlovento.
Contención: Mantener el producto seco; impedir su entrada en desagües, cursos de agua y zonas confinadas.
Recogida: Recoger suavemente con herramientas limpias, secas y no generadoras de chispas, evitando levantar polvo.
Material dañado: Separar envases calientes, húmedos, hinchados o con olor irritante y tratarlos como potencialmente inestables.
Limpieza: No lavar inicialmente con agua; retirar residuos secos conforme a procedimiento especializado y ventilar el área.
Emergencia: Si existe calentamiento, humo o descomposición, no manipular y solicitar apoyo técnico especializado.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de circuito abierto en incendios, atmósferas desconocidas o cuando pueda haber dióxido de azufre; para control de polvo, protección respiratoria adecuada a la evaluación atmosférica.
Protección ocular: Gafas estancas; añadir pantalla facial durante operaciones con riesgo de proyección.
Protección cutánea: Guantes resistentes a productos químicos y ropa de protección cerrada, seca y compatible con la formulación.
Protección corporal: Calzado de seguridad y protección química; evitar prendas contaminadas o húmedas.
Criterio operativo: La selección final debe basarse en concentración, ventilación, duración y resultados de la monitorización.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar al aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia médica si persisten tos, dificultad respiratoria o irritación.
Piel: Retirar ropa contaminada y lavar con abundante agua; buscar atención médica ante irritación persistente o quemadura química.
Ojos: Enjuagar inmediatamente con agua durante varios minutos, retirando lentes de contacto si resulta fácil; continuar la irrigación y obtener valoración médica.
Ingestión: Enjuagar la boca; no provocar el vómito y solicitar asesoramiento médico o toxicológico.
Exposición a gases: Si hay síntomas respiratorios, administrar oxígeno únicamente por personal formado y trasladar a evaluación médica.
Información clínica: Indicar la posible exposición a dióxido de azufre y conservar el envase o la ficha del producto.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar generar polvo, golpes, fricción y contaminación; utilizar equipos limpios y secos.
Humedad: Proteger de lluvia, condensación y contacto con agua; cerrar los envases inmediatamente después de su uso.
Almacenamiento: Guardar en lugar fresco, seco, ventilado y protegido de calor, chispas y radiación solar directa.
Segregación: Separar de oxidantes, ácidos, productos clorados, fuentes de ignición y materiales combustibles incompatibles.
Apilado: Limitar la altura y mantener pasillos para inspección, ventilación y retirada rápida de envases.
Inspección: Vigilar calentamiento, apelmazamiento, decoloración, olor irritante, humedad o deformación de recipientes.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Relativamente estable cuando permanece seco, fresco, limpio y correctamente envasado.
Humedad: El agua puede iniciar calentamiento y descomposición; la reacción puede intensificarse en masas compactas.
Ácidos: Reaccionan liberando dióxido de azufre y calor potencialmente peligroso.
Oxidantes: Reacción redox vigorosa, con posible generación rápida de calor y gases.
Descomposición: El calentamiento produce gases irritantes y puede originar sobrepresión en recipientes cerrados.
Prevención: No mezclar residuos ni devolver material usado al envase original.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Principalmente inhalación de polvo o gases, contacto ocular y cutáneo, e ingestión accidental.
Efectos agudos: Irritación respiratoria, ocular y cutánea; la exposición intensa a gases puede provocar broncoespasmo.
Sensibilización: Las personas con asma u otras enfermedades respiratorias pueden ser más vulnerables al dióxido de azufre.
Efectos sistémicos: La información toxicológica depende de pureza, impurezas y productos de descomposición.
Valoración: Tratar toda exposición sintomática como potencialmente relevante y solicitar evaluación médica.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro ambiental: Evitar la liberación al suelo, alcantarillado y aguas superficiales.
Agua: Puede alterar localmente la química del agua y ejercer demanda reductora; los efectos dependen de concentración y condiciones.
Movilidad: El producto y sus productos de transformación pueden desplazarse con el agua de escorrentía.
Derrames: La contención rápida es prioritaria; no dispersar el producto mediante lavado.
Gestión: Recoger residuos y aguas contaminadas para tratamiento autorizado, evitando neutralizaciones improvisadas.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Enfoque táctico: Considerar el material como reductor reactivo con posibilidad de calentamiento espontáneo y descomposición gaseosa.
Aproximación: Trabajar a barlovento, con protección respiratoria autónoma y control de temperatura cuando sea posible.
Agua de extinción: Usarla de forma controlada para enfriar exposiciones y evitar la dispersión de grandes masas reactivas.
Confinamiento: No entrar en almacenes cerrados con humo, calor o envases deformados sin evaluación estructural y atmosférica.
Comunicaciones: Informar sobre humedad, calentamiento, contaminación con oxidantes o ácidos y cantidad aproximada implicada.
Reignición: Mantener vigilancia después de extinguir, especialmente en pilas, palés y zonas con producto apelmazado.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: DITIONITO SÓDICO (HIDROSULFITO SÓDICO)
Número UN: 1384
Clase ADR/RID: 4.2
Código de clasificación: S4
Grupo de embalaje: II
Código de peligrosidad Kemler: 40
Etiquetas: 4.2
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (D/E)

XV. OBSERVACIONES FINALES
Identificación: Confirmar siempre la etiqueta, el estado del envase, la concentración y la ficha del fabricante.
Variabilidad: El comportamiento puede cambiar por pureza, humedad, tamaño de partícula, compactación, temperatura y contaminación.
Monitorización: Controlar temperatura, oxígeno y gases irritantes cuando exista calentamiento, humo u olor sulfuroso.
Residuos: No mezclar con otros residuos ni introducirlos en recipientes cerrados si pueden continuar descomponiéndose.
Criterio de prudencia: Ante dudas sobre estabilidad, aislar, mantener a distancia y solicitar asesoramiento de materiales peligrosos.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20