Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 40    NÚMERO UN: 1350

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
  Nombre del producto: Azufre
  Designación de transporte: AZUFRE
  Sinónimos: Sulfur; azufre elemental
  Número CAS: 7704-34-9
  Número CE (EINECS): 231-722-6
  Código Hazchem: Guía operativa variable según país; en intervención priorizar sólido combustible con polvo explosivo
  Uso recomendado: Industria química, fabricación de ácido sulfúrico, fertilizantes, vulcanización, pesticidas y procesos industriales
  Restricciones de uso: Evitar generación de polvo, fuentes de ignición, atmósferas confinadas y mezcla con oxidantes fuertes

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
  Riesgos principales: Sólido combustible. El polvo fino puede formar mezclas explosivas con el aire. En incendio produce gases tóxicos e irritantes, sobre todo dióxido de azufre.
  Estado físico y aspecto: Sólido amarillo, en terrones, escamas, granulado o polvo
  Olor: Prácticamente inodoro; el olor a huevos podridos no es propio del azufre puro, puede indicar impurezas o descomposición
  Punto de ebullición: Aproximadamente 445 grados C
  Punto de inflamación: Alrededor de 168 grados C
  Temperatura de autoignición: Aproximadamente 232 a 260 grados C, dependiente de forma física y ventilación
  Límites de explosividad: El polvo suspendido puede explotar; la peligrosidad aumenta con finura, dispersión y confinamiento
  Densidad: Aproximadamente 2,0
  Solubilidad en agua: Prácticamente insoluble
  Riesgo por vapores: Bajo a temperatura ambiente; en combustión o calentamiento intenso genera humos peligrosos
  Productos peligrosos de descomposición: Dióxido de azufre y, en condiciones reductoras o impurezas, sulfuro de hidrógeno

III. RIESGOS PARA LA SALUD
  Exposición probable: Inhalación de polvo o humos de combustión, contacto ocular y cutáneo
  Efectos principales: Irritación de ojos, piel y vías respiratorias. El mayor peligro sanitario en siniestro deriva del dióxido de azufre.
  Inhalación: Tos, irritación, broncoespasmo, disnea; exposición alta a humos puede causar lesión pulmonar
  Contacto ocular: Irritación mecánica importante por polvo y química por humos
  Contacto cutáneo: Irritación leve a moderada; el producto fundido provoca quemaduras térmicas
  Ingestión: Molestias digestivas; prioridad baja frente a riesgos inhalatorios en intervención

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
  Incendio:
    Arde con llama azul, a menudo poco visible con luz intensa, generando dióxido de azufre muy irritante y tóxico. El azufre fundido puede fluir, extender el foco e infiltrarse en grietas, bandejas, sumideros y huecos de maquinaria. Los depósitos de polvo pueden ocultar brasas y favorecer rebrotes.
  Explosión:
    El polvo de azufre finamente dividido puede deflagrar con violencia si se dispersa en aire y existe confinamiento parcial o total. Riesgo elevado en silos, tolvas, filtros, ciclones, elevadores, transportadores cerrados, salas de ensacado y zonas con acumulación en vigas, cornisas y falsos techos.
  Factores agravantes:
    Barrido en seco, aire a presión, ventilación mal dirigida, sacudidas, vibración de equipos, chispas mecánicas, electricidad estática, superficies calientes, motores, rodamientos sobrecalentados y mezcla con oxidantes.
  Riesgo de humo:
    Los humos de azufre combusto son muy irritantes; a corta distancia pueden incapacitar por broncoespasmo y lagrimeo intenso. En recintos cerrados, la visibilidad puede empeorar con niebla de agua y polvo suspendido.
  Riesgo de reignición:
    Alto en capas de polvo, montones aislados térmicamente y producto fundido que parece apagado por costra superficial. El foco puede reavivarse al remover o romper la costra.
  Medios de extinción adecuados:
    Agua pulverizada fina para enfriar y abatir vapores, espuma compatible para superficies y contención, polvo químico seco en focos pequeños y arena seca para limitar propagación en derrames reducidos.
  Medios de extinción no adecuados:
    Chorro compacto de agua sobre polvo o material fundido, por proyección y dispersión. No usar maniobras que levanten nube de polvo ni aire comprimido. Evitar agentes incompatibles con el entorno del incendio.
  Enfoque táctico:
    La prioridad es enfriar exposiciones, cortar fuentes de ignición, evitar suspensión de polvo y proteger al personal del humo. La extinción solo es útil si no aumenta la dispersión ni expone a explosión secundaria.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
  Estrategia: Atacar desde barlovento, con aproximación baja y controlada. Establecer perímetro amplio si hay polvo visible, humo amarillo-blanquecino o instalaciones de proceso cerradas.
  Extinción: Aplicar agua pulverizada para enfriamiento perimetral y superficies próximas; usar espuma o polvo seco en focos menores si no existe riesgo de dispersión. En grandes acumulaciones, combinar protección de exposiciones, enfriamiento sostenido y ataque contenido.
  Precauciones concretas:
    No introducir chorro sólido sobre montones o sobre azufre pulverizado. No abrir de golpe silos, tolvas o filtros calientes. Vigilar cavidades, bandejas, bajo cintas y fosos por metal fundido o brasas ocultas. Mantener vigilancia prolongada de temperatura y reencendido.
  Contenedores y almacenamiento:
    Refrigerar recipientes expuestos desde posición protegida. Si hay recipientes cerrados, evitar calentamiento interno y sobrepresión. Considerar apertura solo si el mando confirma que la ventilación no levantará polvo ni alimentará el fuego.
  Humos:
    Tratar todos los humos como tóxicos e irritantes. Uso de ERA en zona caliente, en intervención directa y en sectores a sotavento si la concentración de humo lo justifica. Retirar de forma inmediata a cualquier interviniente con tos, lagrimeo o broncoespasmo.
  Protección de exposiciones:
    Priorizar naves colindantes, líneas de proceso, motores, cableado, depósitos de oxidantes y puntos de acumulación de polvo. Enfriar techumbres, estructuras y recipientes cercanos para evitar propagación.
  Vigilancia postincendio:
    Buscar focos ocultos en capas de polvo, espacios huecos y zonas donde el azufre fundido haya penetrado. No dar por extinguido hasta comprobar ausencia de puntos calientes y de vapores irritantes.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
  Medidas iniciales:
    Delimitar de inmediato, eliminar igniciones, cortar motores y equipos que puedan generar chispas, y prohibir el tránsito innecesario. Si existe polvo visible, reducir al mínimo el movimiento de aire y del personal.
  Derrame de sólido:
    Recoger por medios mecánicos suaves, con palas antichispa y recipientes cerrables. Evitar barrido agresivo y aire comprimido. Si el polvo es muy fino, humedecer solo lo imprescindible para impedir suspensión, evitando arrastre a drenajes.
  Producto fundido:
    Aislar la zona y evitar contacto con agua en gran cantidad si puede producir proyecciones o reparto del material. Contener el flujo, proteger sumideros y dejar solidificar cuando sea seguro. Retirar mecánicamente una vez frío.
  Control de vapores y polvo:
    Trabajar desde barlovento, con control de accesos y, si procede, nebulización fina para abatir polvo sin generar charcos extensos. En recintos cerrados valorar extracción localizada solo si no remueve polvo acumulado.
  Protección ambiental:
    Impedir que el material entre en alcantarillas, cauces o fosos. Las aguas de extinción o lavado pueden transportar sólidos y generar impacto ácido por oxidación de humos y arrastres.
  Limpieza de zona:
    Retirar depósitos en vigas, bandejas, esquinas y equipos. La limpieza debe ser húmeda o por aspiración industrial adecuada para polvo combustible, nunca con métodos que dispersen partículas.
  Reentrada:
    No permitir reocupación hasta confirmar ausencia de calor residual, polvo en suspensión y atmósfera respirable segura.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
  Intervención con incendio o humo: Traje de intervención completo, casco, guantes de fuego, botas de intervención y ERA de presión positiva.
  Derrame sin fuego: Gafas cerradas o pantalla facial, guantes resistentes a abrasión y calor, ropa de protección cerrada, botas de seguridad con suela antideslizante y, si hay polvo, protección respiratoria para partículas.
  Ambientes con polvo: Filtro para partículas de alta eficacia solo en atmósfera conocida y no IDLH; si hay combustión, humos o duda sobre concentración de gases, ERA obligatorio.
  Operaciones especiales: Herramientas antichispa, conexión a tierra de equipos cuando proceda, iluminación intrínsecamente segura y detección de gases si se sospechan atmósferas pobres en oxígeno o presencia de H2S por impurezas.
  Higiene operativa: Evitar comer, beber o fumar en zona de intervención. Retirar y lavar ropa contaminada tras la operación; limpiar polvo retenido en puños, cuello y equipos para evitar arrastre secundario.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
  Inhalación:
    Retirar a aire fresco, mantener en reposo y abrigado, administrar oxígeno si está indicado por personal sanitario. Si hay tos persistente, disnea, sibilancias o exposición a humos, valoración médica urgente por posible irritación severa o lesión pulmonar tardía.
  Contacto con los ojos:
    Lavar con agua abundante durante al menos 15 minutos, manteniendo párpados abiertos. Retirar lentes de contacto si se puede hacer con facilidad. Si persiste dolor, lagrimeo o visión borrosa, derivar a asistencia médica.
  Contacto con la piel:
    Lavar con agua y jabón. Si hay azufre fundido, enfriar con agua abundante sin arrancar material adherido. Cubrir con apósito limpio y evacuar para valoración por quemadura térmica.
  Ingestión:
    Enjuagar la boca. No provocar el vómito. Vigilar náuseas, dolor abdominal o aspiración accidental; derivar si hay síntomas o si la exposición fue significativa.
  Exposición a humos de incendio:
    Priorizar retirada precoz, vigilancia respiratoria y control de broncoespasmo. La aparición de síntomas puede ser retardada.
  Información toxicológica urgente: Centro de Toxicología de España +34 91 562 04 20

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
  Manipulación: Minimizar polvo, usar ventilación eficaz, evitar impactos, fricción, calor y llamas. Conectar a tierra equipos si hay trasvase de polvo fino. Mantener disciplina de limpieza para evitar depósitos combustibles.
  Almacenamiento: Lugar fresco, seco y bien ventilado, separado de oxidantes fuertes, fuentes de calor y equipos con chispas. Proteger de acumulación de polvo en estanterías, bandejas, cubiertas y falsos techos.
  Condiciones críticas: Silos, tolvas, cintas, filtros y ciclones requieren control de ignición, limpieza periódica y gestión del polvo depositado. La combinación de polvo fino, confinamiento y equipo mecánico eleva mucho el riesgo.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
  Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento y manipulación.
  Condiciones a evitar: Calor intenso, llama, chispa, superficies calientes, electricidad estática, confinamiento, ventilación que disperse polvo y acumulación en equipos.
  Incompatibilidades: Oxidantes fuertes, cloratos, nitratos, permanganatos, peróxidos, halógenos y otros agentes oxidantes potentes.
  Reactividad relevante: La combustión produce dióxido de azufre; en presencia de ciertas impurezas o ambientes reductores pueden aparecer compuestos sulfurados peligrosos. El polvo depositado puede comportarse como combustible secundario.
  Descomposición peligrosa: Gases irritantes y tóxicos, sobre todo óxidos de azufre; si hay contaminación o calentamiento en procesos industriales puede aparecer sulfuro de hidrógeno.
  Polimerización peligrosa: No esperable.
  Riesgo por calentamiento: El azufre fundido puede generar salpicaduras y propagación del foco en superficies porosas o con residuos combustibles.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
  Azufre sólido: Toxicidad aguda generalmente baja; el problema operativo principal es la irritación y la peligrosidad de los humos.
  Dióxido de azufre: Tóxico por inhalación, fuertemente irritante para ojos y vías respiratorias; puede agravar asma y enfermedad pulmonar.
  Exposición repetida: El polvo puede causar irritación crónica de mucosas y conjuntiva en ambientes laborales mal controlados.
  Vías críticas en siniestro: Inhalación de humos, contacto con material fundido y exposición ocular por polvo arrastrado por el viento.
  Efectos esperables en intervención: Tos, lagrimeo, sensación de ahogo, broncoespasmo y cefalea por humo; quemaduras térmicas si hay material fundido.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
  Comportamiento ambiental: Insoluble en agua; puede persistir como sólido en suelos y sedimentos.
  Impacto probable: Bajo a moderado por el sólido intacto; elevado localmente si arde y genera óxidos de azufre que acidifican aire, agua y superficies.
  Movilidad: Limitada en agua como sólido, pero el polvo puede dispersarse por viento y maquinaria.
  Medidas útiles: Contener aguas de extinción, evitar arrastre de polvo a drenajes y retirar depósitos sólidos tras el siniestro.
  Observación ambiental: La combustión en interiores puede dejar residuos ácidos sobre estructuras y equipos, por lo que conviene limpieza y neutralización compatibles.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
  Decisiones iniciales:
    Confirmar si se trata de azufre a granel, polvo, sacos, silo, tolva o azufre fundido. Valorar rápidamente si existe incendio activo, polvo en suspensión, humo irritante, personal atrapado o riesgo de explosión secundaria.
  Prioridades tácticas:
    1) Salvamento y control de exposición a humos. 2) Aislamiento y corte de igniciones. 3) Evitar suspensión de polvo. 4) Enfriamiento de exposiciones. 5) Confinamiento de escorrentías y protección ambiental. 6) Vigilancia de reignición.
  Medidas de mando:
    Ampliar el perímetro a sotavento si hay humo o polvo visible. Limitar accesos a personal imprescindible. Establecer sector de descontaminación para herramientas, botas y equipos con polvo adherido.
  Ventilación:
    Solo controlada y tras valorar el balance entre evacuación de humos y suspensión de polvo. En recintos cerrados, una ventilación brusca puede empeorar el escenario y activar capas depositadas.
  Control técnico:
    Solicitar al titular información sobre granulometría, cantidad almacenada, equipos en marcha, silos, filtros, transporte mecánico y productos incompatibles cercanos. Si la instalación es compleja, requerir apoyo técnico de la explotación.
  Reentrada y cierre:
    No dar por resuelta la intervención hasta inspeccionar puntos ocultos, verificar temperaturas y confirmar que no queda polvo combustible en superficies altas o bajo maquinaria.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
  Número UN: 1350
  Nombre de expedición: AZUFRE
  Clase ADR/RID: 4.1
  Grupo de embalaje: III
  Código de clasificación: Materia sólida inflamable
  Kemler: 40
  Etiquetado transporte: Sólido inflamable
  Información útil de transporte: Riesgo principal por combustibilidad del sólido y por explosión de polvo si está finamente dividido o se manipula a granel en recintos. En incendio de carga, prever humos irritantes y posible propagación oculta en sacos, cajas o restos depositados.
  Reglamentación operativa: Aplicar protocolos para mercancías peligrosas clase 4.1, aislamiento, control de ignición, ERA con humos y gestión ambiental de aguas de extinción. En transporte por carretera o ferrocarril, considerar también la posibilidad de carga contaminada con polvo combustible o impurezas.
  Observación de intervención: Si el vehículo o contenedor presenta polvo visible en juntas, laterales o suelo de carga, tratar el incidente como potencial nube de polvo con inflamabilidad elevada.

XV. OBSERVACIONES FINALES
  Resumen operativo:
    El UN 1350 corresponde a azufre. En intervención, el mayor peligro práctico no suele ser la toxicidad del sólido, sino la combustión con dióxido de azufre y la explosión de polvo en espacios cerrados o con depósitos finos.
  Clave de seguridad:
    No barrer ni ventilar de forma que levante polvo, no usar chorro compacto sobre material pulverulento o fundido, trabajar con ERA en presencia de humo y vigilar reignición durante largo tiempo.
  Mensaje táctico:
    Aislar, enfriar, evitar dispersión y controlar la reentrada. Si hay silos, filtros o molienda, pensar primero en polvo combustible y segundo en incendio visible.