Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 40
NÚMERO UN: 1335

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Fibras vegetales o sintéticas, secas, transportadas a granel o en fardos.
Designación ONU: UN 1335 FIBRAS VEGETALES o FIBRAS SINTÉTICAS, SECAS.
Sinónimos: Algodón, yute, sisal, cáñamo, lino, fibras textiles secas; ciertas fibras sintéticas combustibles secas.
Número CAS: Mezcla o categoría de productos; variable según la fibra concreta.
Número CE (EINECS): Variable según composición.
Código Hazchem si procede: Puede variar según país y transporte; confirmar en documentación de porte.
Uso recomendado: Materia prima textil, embalaje, aislamiento, relleno, usos industriales y agrícolas.
Restricciones de uso: Evitar fuentes de ignición, calor prolongado, humedad con calentamiento interno, contaminación con aceites o agentes oxidantes.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Sólido combustible; arde con facilidad una vez iniciado el fuego. Posible combustión lenta interna en fardos o pilas compactas. Reignición frecuente tras extinción superficial. El polvo y pelusa pueden formar atmósferas combustibles.
Estado físico y aspecto: Fibras secas, sueltas, prensadas o enfardadas; aspecto variable según origen.
Olor: Débil olor vegetal o textil; puede aparecer olor a calentamiento antes del incendio abierto.
Riesgo por vapores: Bajo como vapor químico; relevante el humo caliente, gases de combustión y polvo en suspensión.
Solubilidad en agua: Insoluble; el agua penetra con dificultad en fardos compactos.
Densidad: Variable; la compactación elevada en balas favorece puntos calientes internos y dificulta la extinción.
Punto de ebullición: No aplicable como producto de interés operativo.
Punto de inflamación: No aplicable de forma útil a sólido fibroso; la ignición depende de fuente térmica y ventilación.
Temperatura de autoignición: Variable según fibra, compactación y contaminación; puede producirse calentamiento espontáneo si hay humedad, fermentación o aceites.
Límites de explosividad: No aplicables al sólido; sí puede existir explosividad de polvo o pelusa en suspensión.
Presión de vapor: No aplicable de forma operativa.
Productos peligrosos de descomposición: Monóxido de carbono, dióxido de carbono, humos densos, irritantes respiratorios; en fibras sintéticas pueden generarse compuestos orgánicos irritantes adicionales.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Exposición aguda: El principal riesgo es la inhalación de humo, partículas y gases de combustión. Irritación ocular y respiratoria por polvo y pelusa.
Contacto con la piel: Irritación mecánica posible; quemaduras térmicas en incendio.
Contacto con los ojos: Irritación por fibras, polvo, humo y partículas incandescentes.
Inhalación: Tos, disnea, broncoespasmo, cefalea y afectación por CO en incendios confinados.
Ingestión: Riesgo bajo en intervención; posible irritación mecánica.
Efectos diferidos: Puede presentarse irritación respiratoria persistente o intoxicación retardada por humo.
Datos toxicológicos útiles: La fibra en sí suele tener toxicidad química baja; el riesgo serio procede del humo de combustión, del monóxido de carbono y de irritantes respiratorios. La exposición repetida a polvo o pelusa puede agravar asma, bronquitis o sensibilización respiratoria.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Material combustible de ignición relativamente fácil por llama, chispa, superficie caliente o cigarrillo.
Riesgo de incendio: Alto en almacenamiento masivo. La propagación puede ser rápida por superficie y por pelusa. En balas o montones, el fuego avanza de forma interna y lenta, con focos ocultos difíciles de detectar. La apariencia exterior puede ser engañosa.
Riesgo de explosión: El material compacto no suele detonar, pero el polvo o la pelusa en suspensión pueden deflagrar en recintos cerrados con fuente de ignición. El riesgo real en incendio es la proyección de brasas, la apertura súbita de focos internos y la reignición. En naves con ventilación forzada, el movimiento de fibras secas puede aumentar el peligro de incendio rápido.
Riesgo operativo añadido: Fardos, big-bags o pilas altas pueden colapsar al calentarse, generando atrapamientos y enterramiento de brasas. Si el material está contaminado con aceites, grasas o disolventes, el riesgo de combustión interna persistente aumenta de forma notable.
Medios de extinción adecuados: Agua en gran caudal, agua pulverizada, humectación profunda, inundación de focos, espuma solo como apoyo superficial cuando existan contaminantes combustibles próximos.
Medios no adecuados: Chorro insuficiente sin remoción del material, CO2 como agente único en pilas o fardos profundos, extinción superficial sin apertura, polvo químico como única medida en focos internos.
Riesgo de explosión de polvo: Relevante si hay pelusa, fibras cortas o residuo seco muy fino en suspensión dentro de recinto cerrado o en corrientes de aire; evitar soplado y maniobras que levanten nube.
Punto de inflamación: No aplica de forma útil a sólido fibroso.
Temperatura de autoignición: Variable; puede alcanzarse por calentamiento interno, fermentación o contaminación con aceites.
Límites de explosividad: No aplicables al sólido; controlar la nube de fibras finas o polvo si existe.
Presión de vapor: No aplicable de forma operativa.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción inicial: Aislar de inmediato el entorno, cortar toda fuente de ignición, establecer control de accesos y valorar si el incendio es superficial, interno o mixto. Si hay almacenamiento masivo, prever ataque prolongado y posible evacuación de nave contigua o sector adyacente.
Decisión de mando: Si hay humo denso, calor oculto o varias capas de fardos afectadas, no limitarse a enfriar por fuera; ordenar apertura, separación y búsqueda de focos internos. Si la estructura del almacén está comprometida, priorizar vida, evacuación y defensa exterior.
Extinción: Priorizar agua en gran caudal para penetración real en la masa. Romper, abrir y separar balas o montones para exponer focos ocultos; atacar el núcleo del fuego, no solo la superficie. En incendios profundos, combinar enfriamiento, remoción y comprobación térmica repetida. Mantener la extinción hasta eliminar brasas internas.
Medios adecuados en detalle: Agua pulverizada o chorro de gran caudal para empapar y enfriar, lanza de ataque con penetración si procede y el mando lo autoriza, espuma solo como apoyo superficial cuando existan aceites, grasas o polvo depositado en áreas próximas.
Medios no adecuados en detalle: CO2, polvo químico y espuma ligera como único agente sobre fardos compactos; el fuego puede seguir vivo en el interior. Evitar chorro directo de alta presión que disperse fibras ardientes, levante polvo o propague brasas.
Precauciones concretas: Trabajar a barlovento. Vigilar colapso de estibas, caída de balas y atrapamientos al abrir. No declarar extinguido sin inspección térmica y reapertura de puntos sospechosos. Mantener vigilancia prolongada por reignición, especialmente en fibra contaminada con aceites, polvo fino o almacenamiento denso.
Espacios cerrados: Ventilar de forma táctica y controlada; el humo puede acumular CO y reducir visibilidad. Evitar corrientes que alimenten la combustión sin haber enfriado el foco. Si hay humo espeso o atmósfera irrespirable, entrar solo con ERA y línea de seguridad.
Riesgo de expansión del incendio: Muy alto si existen montones, falsos techos, cintas transportadoras o cavidades de almacenamiento. Revisar transmisión por contacto a material vecino, techos, aislantes y embalajes.
Contaminación por aceites o grasas: Tratar como combustible agravado y con mayor riesgo de autooxidación, propagación y combustión interna persistente.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Eliminar igniciones, prohibir fumar, detener motores y trabajos en caliente, cortar el tránsito que disperse pelusa o polvo y establecer perímetro de seguridad amplio si hay material caliente o humo.
Aislamiento y control: Delimitar el área, impedir entrada de curiosos y evitar pisadas que compacten el derrame sobre puntos calientes. Si el vertido es en nave o almacén, separar material sano del material contaminado o recalentado.
Recogida y manipulación: Recoger mecánicamente con herramientas que no generen chispas si existe contaminación. Evitar barrido en seco en presencia de polvo fino. Embalar o trasladar en recipientes o zonas ventiladas, separando cualquier fracción humeante o con olor a tostado.
Control de vapores y polvo: Aunque no genera vapores inflamables significativos, sí puede formarse nube de polvo o pelusa combustible. Humedecer de forma ligera si ayuda a asentar polvo, sin empapar hasta crear escorrentías descontroladas. No usar soplado de aire.
Si hay calentamiento o humos: Tratar como conato interno. Abrir el acopio con cautela, extender en capas finas, enfriar con agua y comprobar temperatura de forma repetida. Retirar material dañado a una zona de cuarentena para vigilancia.
Protección ambiental: Evitar que restos ardiendo, cenizas y fibras entren en alcantarillado, arquetas o zonas de carga de combustibles. Contener aguas de extinción y lodos con sólidos para retirada posterior.
Descontaminación operativa: Limpieza húmeda o aspiración industrial antichispa cuando proceda. No dejar acumulaciones de pelusa en rincones, ventiladores, falsos techos o maquinaria.
Decisión de mando: Si el derrame ocupa gran volumen, está contaminado o presenta foco térmico, priorizar aislamiento, ventilación controlada y ataque por sectores; no convertir la recogida en una dispersión secundaria.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Intervención en fuego: Equipo estructural completo de bombero y ERA autónomo de presión positiva.
Incendio con humo denso o espacio cerrado: ERA obligatorio, casco, chaquetón, cubrepantalón, guantes estructurales y botas de intervención. Añadir detector de CO y control de atmósfera si la entrada se prolonga.
Intervención sin llama pero con polvo o pelusa: Gafas cerradas o pantalla facial, guantes de trabajo, ropa de protección frente a partículas y protección respiratoria filtrante para polvo si no hay humo de combustión.
Manipulación de material caliente o balas inestables: Guantes térmicos, casco con barboquejo, herramientas de gancho o horquilla y protección frente a atrapamiento por caída o desplazamiento de fardos.
Protección adicional recomendada: Mono o ropa de trabajo resistente a la abrasión y al enganche de fibras, protección ocular cerrada para maniobras de apertura, mascarilla filtrante P2 o superior para polvo no incendiado cuando no se requiera ERA, y equipo anticaída de material si se trabaja bajo estiba inestable. En zonas con humo, la prioridad es ERA con botella suficiente para apertura, remoción y salida segura.
Gestión de la exposición: Sustituir equipos contaminados por pelusa, ceniza o hollín antes de reingreso prolongado. Mantener guantes secos y sin residuos grasos, porque la combinación de fibra y aceite incrementa la adherencia y el riesgo térmico.
Descontaminación del personal: Retirar pelusa adherida, limpiar equipos y ropa por separado y ventilar el material usado para evitar reactivación por brasas ocultas. Vigilar síntomas respiratorios tras exposición a humo o polvo.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Sacar al afectado a aire fresco, aflojar ropa y mantener reposo. Administrar oxígeno por personal entrenado si presenta disnea, cefalea, confusión o sospecha de intoxicación por CO. Traslado médico urgente si hubo humo en espacio cerrado o exposición prolongada.
Contacto con los ojos: Lavar con agua abundante durante al menos 15 minutos. Retirar lentillas si se hace con facilidad. Consultar si persisten dolor, enrojecimiento o sensación de cuerpo extraño.
Contacto con la piel: Retirar fibras y ropa contaminada. Lavar con agua y jabón. Si hay quemaduras, enfriar con agua corriente durante varios minutos y cubrir con apósito estéril sin romper ampollas.
Ingestión: En un incidente de intervención suele ser accidental; enjuagar la boca, no provocar el vómito y valorar aspiración o lesión oral si hubo material caliente o humo.
Signos de alarma: Tos persistente, sibilancias, dificultad respiratoria, somnolencia, confusión, náuseas o pérdida de conciencia obligan a atención urgente.
Actuación por vía de exposición: 
  Inhalación: retirar del foco, administrar oxígeno si procede, vigilar saturación y estado neurológico.
  Ojos: irrigación continua, evitar frotar, valoración médica si persiste irritación.
  Piel: descontaminar, tratar quemaduras como térmicas si existen.
  Ingestión: no inducir el vómito, valoración sanitaria si hay dolor, tos o afectación respiratoria.
Información toxicológica urgente: Servicio de Información Toxicológica (España): 91 562 04 20

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar llamas, chispas, trabajos en caliente sin permiso, acumulación de polvo y contacto con grasas, aceites o disolventes. Mantener orden y limpieza para reducir pelusa acumulada.
Almacenamiento: Lugar seco, ventilado, protegido del sol directo y separado de oxidantes, combustibles líquidos y zonas de carga térmica. En grandes acopios, controlar temperatura interna y hacer inspecciones periódicas.
Apilado: Estable, con pasillos de inspección y ataque. Evitar compactación excesiva sin control, dejar acceso para apertura y retirada rápida.
Instalaciones: Recomendable detección de humo y vigilancia térmica en naves con gran volumen. Mantener extintores adecuados, aunque en grandes pilas la estrategia principal será agua y remoción.
Restricciones de uso: No almacenar junto a oxidantes, fuentes térmicas, equipos que desprendan chispas, combustibles líquidos ni material impregnado en aceites. Evitar estibas que impidan la ventilación interna.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales secas y sin fuentes de ignición.
Condiciones a evitar: Calor, chispas, llama, fricción intensa, acumulación de polvo, humedad prolongada con fermentación, compactación mal ventilada y almacenamiento con materiales calientes.
Incompatibilidades: Agentes oxidantes fuertes, nitratos, peróxidos, cloratos y productos que favorezcan combustión; aceites secantes, grasas y residuos combustibles agravan el riesgo de autooxidación y calentamiento interno.
Reactividad: Baja como producto; el peligro deriva de su combustibilidad y del posible calentamiento espontáneo en masa o por contaminación.
Descomposición peligrosa: Humos tóxicos e irritantes, especialmente monóxido de carbono, dióxido de carbono y, según el tipo de fibra sintética, compuestos orgánicos irritantes adicionales.
Polimerización peligrosa: No prevista.
Riesgo de combustión espontánea: Existe en grandes acumulaciones si hay humedad, mala ventilación, impurezas orgánicas o contaminación con aceites.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil para intervención: La fibra en sí suele presentar toxicidad química baja; el peligro relevante es mecánico e inhalatorio. El humo de combustión puede producir intoxicación grave por CO y compuestos irritantes.
Síntomas de exposición al humo: Cefalea, mareo, náuseas, confusión, tos, disnea e irritación ocular.
Exposición ocupacional: El polvo de algunas fibras naturales o sintéticas puede agravar patología respiratoria previa.
Efectos por exposición prolongada a polvo: Irritación crónica de mucosas, tos persistente y empeoramiento de asma o bronquitis en personas sensibles.
Vía de absorción principal en emergencia: Inhalación de humo y partículas; por piel la absorción química es escasa.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: Material sólido dispersable por viento; la combustión genera humos contaminantes y cenizas.
Impacto esperado: Bajo a moderado como material inerte o biodegradable en fibras vegetales; variable en fibras sintéticas. Importa más la contaminación por incendio y aguas de extinción cargadas de sólidos.
Persistencia: Las fibras vegetales se degradan relativamente rápido; las sintéticas pueden persistir y dispersarse como residuos ligeros.
Medidas: Contener aguas de extinción con cenizas, hollín y restos carbonizados cuando el volumen lo justifique. Evitar arrastre a cauces, drenajes y zonas de fauna.
Datos ecológicos útiles: La principal afección ambiental en un siniestro real es la dispersión de fibras, hollín y aguas contaminadas; retirar residuos antes de que alcancen arquetas, colectores o cursos de agua.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones clave: Confirmar si el fuego es superficial o profundo. Priorizar apertura, separación y remoción frente a ataque exterior únicamente. Si la carga es muy compacta, asumir que habrá focos ocultos hasta demostrar lo contrario.
Prioridades tácticas: 1) Vida y confinamiento. 2) Evitar propagación a naves, techos y cargas vecinas. 3) Extinción profunda. 4) Vigilancia prolongada.
Aislamiento y evacuación: Aislar el entorno inmediato, limitar acceso y ampliar el perímetro si hay humo denso, polvo en suspensión o riesgo de colapso de estibas. Evacuar sectores colindantes cuando el calor afecte estructuras, cintas, cubiertas o mercancía próxima.
Control de vapores y humo: El peligro real es el humo caliente con CO y la pérdida de visibilidad. Colocar atacantes a barlovento y usar ventilación solo cuando favorezca la extinción y no alimente el foco.
Riesgos para la dotación: Reignición, colapso de estibas, sobreesfuerzo por desescombro, exposición a CO, cortes por flejes o alambres y atrapamiento por caída de balas.
Decisión sobre medios: Si el material está en fardos o balas, la extinción exterior rara vez basta; preparar apertura mecánica, separación con maquinaria y reaplicación de agua en el núcleo.
Seguimiento: Hacer control térmico repetido, marcar zonas calientes, establecer sector de material revisado y mantener vigilancia tras la salida de humo visible.
Apoyo logístico: Prever retroexcavadora, carretilla elevadora o medios de tracción si el volumen lo permite; disponer de iluminación, relevo y línea de agua sostenida.
Lectura táctica del escenario: Si aparecen olores dulzones, vapor tenue o calentamiento irregular, tratar el acopio como foco activo hasta inspección completa. No mover grandes masas sin ruta de escape despejada y sin protección frente a caída de material.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Número UN: 1335
Designación de transporte: Fibras vegetales o fibras sintéticas, secas.
Clase ADR/RID/IMDG: 4.1 Sólidos inflamables.
Código de peligrosidad Kemler: 40
Grupo de embalaje: Puede variar según presentación y disposición aplicable; comprobar carta de porte.
Etiquetado de transporte: Clase 4.1.
Información útil: Revisar si se transporta a granel, en fardos o contenedores; la compactación y ventilación condicionan el riesgo. Verificar documentación por posible exclusión o disposición especial según tipo de fibra.
Reglamentación operativa: Aplicar procedimientos para sólido inflamable, control de polvo y vigilancia de reignición tras incidente.
Lectura táctica para el incidente: Un transporte con balas densas puede esconder un foco interno aunque el exterior parezca frío; no aceptar una falsa sensación de seguridad por ausencia de llama visible.
Medidas en carretera o terminal: Detener fuentes de ignición, inmovilizar el vehículo si procede, evitar dispersión de fibras y proteger sumideros y drenajes.
Información de transporte útil: En caso de accidente, comprobar si la carga viene en fardos, superpuesta o con signos de humedad y recalentamiento; esto cambia la estrategia entre ataque exterior, remoción parcial o aislamiento prolongado.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: UN 1335 corresponde a fibras secas combustibles, con peligro principal de incendio progresivo y combustión interna en masa. La clave táctica es agua abundante, apertura del material, separación de fardos y vigilancia prolongada.
Nota de prudencia: La peligrosidad exacta cambia según sea fibra vegetal o sintética, grado de secado, compactación y posible contaminación con aceites o oxidantes. Ajustar intervención a la carga real observada y a la documentación disponible.
Centro de Toxicología: 91 562 04 20