Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 336
Número UN: 1146
Denominación ONU: Ciclopentano

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Ciclopentano
Sinónimos: Pentametileno; cyclopentane
Número CAS: 287-92-3
Número CE (EINECS): 206-016-6
Código Hazchem: 3YE
Uso recomendado: Disolvente industrial; agente de expansión en espumas; intermedio químico; uso en procesos cerrados, formulación industrial y fabricación de materiales aislantes.
Restricciones de uso: Evitar empleo sin ventilación, en presencia de focos de ignición, en espacios confinados, en operaciones con riesgo de cargas electrostáticas o cerca de desagües y puntos bajos donde puedan migrar vapores.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Clase de peligro: Líquido muy inflamable, Clase 3.
Riesgos principales: Vapores muy inflamables; formación rápida de mezclas explosivas con el aire; vapores más pesados que el aire con desplazamiento a zonas bajas; retroceso de llama posible a distancia; flotación sobre agua con reencendido superficial.
Estado y aspecto: Líquido incoloro, muy volátil.
Olor: Similar a gasolina o hidrocarburo ligero.
Riesgo por vapores:
  Vapores densos, invisibles y muy móviles. Acumulación en alcantarillas, fosos, sótanos, galerías, cubetos, interiores de vehículos y puntos bajos. Riesgo elevado de ignición diferida con deflagración si la nube encuentra una fuente de energía.
Datos físico-químicos útiles:
  Punto de ebullición: alrededor de 49 grados C.
  Punto de inflamación: alrededor de -37 grados C.
  Temperatura de autoignición: alrededor de 361 grados C.
  Límites de explosividad: aproximadamente 1,1 % a 8,7 % en aire.
  Presión de vapor: alta a temperatura ambiente.
  Densidad relativa: alrededor de 0,75.
  Solubilidad en agua: muy baja; flota y se extiende en superficie.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Vías de exposición: Inhalación, contacto cutáneo, contacto ocular, ingestión.
Efectos agudos: Irritación ocular leve a moderada; desengrase cutáneo; cefalea, mareo, somnolencia, náuseas y depresión del sistema nervioso central por inhalación de vapores.
Efectos por alta concentración: Desorientación, incoordinación, narcosis, pérdida de conciencia, depresión respiratoria y riesgo de asfixia funcional por atmósferas cargadas de vapor, especialmente en espacios confinados.
Riesgo por aspiración: Si se ingiere y pasa a vías respiratorias puede causar neumonitis química grave.
Órganos diana operativos: Sistema nervioso central, pulmón por aspiración, piel y ojos.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Extremadamente elevada. Se inflama con facilidad a temperatura ambiente por chispa, llama, descarga electrostática, superficies calientes, motores, equipos eléctricos no protegidos o trabajos en caliente.
Riesgo de explosión: Muy alto en recintos cerrados o mal ventilados por mezcla vapor-aire dentro de su rango explosivo. Puede producir deflagraciones en salas, bodegas, contenedores, sótanos, alcantarillas, colectores, arquetas y galerías técnicas. La ignición puede producirse lejos del punto de vertido por desplazamiento del vapor y retorno de llama.
Comportamiento del vapor:
  El vapor es más pesado que el aire y tiende a reptar a ras de suelo. Puede sobrepasar barreras visuales, alcanzar edificios próximos, introducirse en huecos, patios ingleses, túneles o desagües y prender bruscamente al contactar con una fuente de ignición.
Comportamiento del líquido en incendio:
  Arde con gran rapidez y elevada liberación de calor. En charcos produce llama intensa y extensión superficial rápida. Sobre agua puede flotar, dispersarse y seguir ardiendo o reencenderse en superficie.
Recipientes expuestos al calor:
  Aumentan de presión con rapidez. Posible apertura violenta, proyección de tapas o rotura del envase. En cisternas, bidones o equipos de proceso, el fallo térmico puede agravar bruscamente el incidente y generar nuevas fugas incendiadas.
Explosión secundaria:
  Existe riesgo de explosión interna o encendido súbito durante ventilación deficiente, apertura de recintos contaminados, maniobras eléctricas, arranque de vehículos o uso de herramientas no protegidas.
Productos peligrosos de combustión o descomposición: Monóxido de carbono, dióxido de carbono y humos de hidrocarburos parcialmente oxidados, irritantes y tóxicos en combustión incompleta.
Implicación táctica:
  El peligro dominante para la dotación suele ser la nube de vapor inflamable más que el contacto con el líquido. Un derrame aparentemente pequeño puede crear atmósfera explosiva extensa en puntos bajos y vías de drenaje.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios adecuados: Espuma resistente a hidrocarburos como agente principal en charcos y cubetos; polvo químico seco para ataque rápido y fuegos localizados; dióxido de carbono en conatos y recintos pequeños cuando la ventilación y la reentrada estén controladas; agua pulverizada para refrigeración de recipientes, estructuras y exposiciones.
Medios no adecuados: Chorro compacto de agua sobre el producto en llamas, por dispersión del combustible, aumento de superficie de incendio y extensión del derrame. Tampoco conviene remover violentamente el líquido incendiado ni aplicar agua en forma que arrastre producto hacia saneamiento.
Precauciones concretas:
  Atacar desde barlovento y, siempre que sea posible, desde posición protegida.
  Valorar si la extinción inmediata mejora o empeora la situación.
  Si existe fuga continua incendiada, no extinguir la llama hasta poder cortar el escape o aislar el producto, salvo riesgo inminente para víctimas o exposiciones críticas.
  Refrigerar recipientes, cisternas y estructuras expuestas con agua pulverizada a distancia y de forma sostenida.
  Utilizar monitores o líneas protegidas para grandes fuegos.
  Controlar desagües y alcantarillado por riesgo de migración del combustible y reencendido.
  Considerar reencendido tras la aparente extinción y mantener vigilancia instrumental.
Táctica útil:
  Para charcos incendiados, priorizar aplicación suave de espuma, sin romper el manto.
  Para incendios en instalaciones, cortar energía, proceso y alimentación del producto si es seguro.
  Si el fuego afecta a tanque, cisterna o gran envase y no hay control temprano, establecer retirada táctica, perímetro amplio y protección de exposiciones.
  En fugas presurizadas o escapes con llama tipo soplete, proteger entorno, enfriar equipos y coordinar cierre remoto o manual solo con cobertura y línea de protección.
Control posterior:
  Tras la extinción, mantener enfriamiento, medición de explosividad y revisión de puntos bajos, arquetas, cámaras y interiores antes de declarar seguro el escenario.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas iniciales: Aislar la zona, suprimir toda fuente de ignición, parar motores, cortar suministro eléctrico no protegido si puede hacerse sin generar chispa, prohibir fumar, balizar puntos bajos y alcantarillado, trabajar desde barlovento y limitar el número de intervinientes en zona caliente.
Evaluación táctica:
  Determinar si hay fuga activa, derrame contenido, migración a saneamiento, afectación a locales cerrados o exposición a tráfico y fuentes de ignición.
  Priorizar medición de explosividad en suelo, arquetas, interiores y bordes de la nube.
Control de la fuga: Cerrar válvulas, accionar corte remoto, enderezar envases si procede, contener recipientes dañados y taponar solo si la maniobra es segura, con protección adecuada y sin exponer personal a atmósfera no controlada.
Contención: Formar diques con tierra, arena o absorbente inerte no combustible. Cubrir sumideros y desagües. Desviar la escorrentía lejos de edificios, sótanos, zanjas y colectores. Si el producto está sobre agua, contener la lámina superficial teniendo presente el riesgo de ignición.
Control de vapores:
  Aplicar espuma para cubrir el derrame y reducir la emisión de vapores cuando sea operativamente viable.
  La nebulización de agua puede proteger exposiciones y ayudar al control de la nube, pero no debe emplearse de forma que disperse el líquido.
  Ventilar de forma natural o mecánica solo con equipos antideflagrantes y tras valorar el sentido del desplazamiento del vapor.
Recogida: Absorber con material inerte compatible y transferir a recipientes adecuados, cerrados, etiquetados y con puesta a tierra. Para grandes derrames, recuperar producto por bombeo con equipos aptos para atmósferas inflamables.
Medidas especiales:
  Medición continua de explosividad antes y durante el acceso a zonas bajas o confinadas.
  No usar herramientas que produzcan chispas.
  Evitar maniobras que generen electricidad estática.
  Vigilar edificios próximos, garajes, huecos de ascensor, fosos y red de saneamiento.
Descontaminación y final de intervención:
  Retirar absorbentes contaminados como residuo peligroso.
  Lavado final del firme solo cuando el producto libre haya sido recuperado y con control estricto de escorrentías.
  Mantener vigilancia instrumental hasta valores seguros y ausencia de olor persistente en puntos bajos.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de respiración de presión positiva obligatorio en incendio, fuga importante, atmósferas no evaluadas, presencia de lecturas de explosividad, trabajos en zonas bajas, espacios confinados o rescates. No confiar en el olor como criterio de seguridad.
Protección corporal: En incendio, equipo estructural completo con ERA. En derrames y trasvases, traje químico resistente a disolventes orgánicos para riesgo de salpicadura, seleccionado según exposición prevista y tiempo de contacto. Si la misión exige aproximación a fuga con alta emisión de vapor, aumentar el nivel de protección manteniendo prioridad a la protección respiratoria y a la retirada táctica si no hay control de atmósfera.
Guantes: Nitrilo, vitón o material equivalente resistente a hidrocarburos; revisar permeación y cambiar si hay contaminación significativa.
Ojos y cara: Pantalla facial y gafas estancas en operaciones de trasvase, taponamiento, apertura de envases o manipulación de absorbentes contaminados.
Botas: Resistentes a hidrocarburos, con suela antideslizante y diseño que minimice acumulación de líquido.
Protección adicional: Herramientas antichispa, iluminación y equipos eléctricos aptos para atmósferas explosivas, conexión equipotencial y puesta a tierra en trasiegos, detector de gases o explosímetro para mando y equipo de entrada.
Criterio operativo:
  El EPI debe seleccionarse por peligro real dominante: incendio, nube de vapor, salpicadura o trabajo en espacio confinado. Si no hay control atmosférico suficiente, la protección respiratoria autónoma es prioritaria.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Retirar al afectado de inmediato a aire fresco, manteniéndolo en reposo, abrigado y bajo vigilancia. Administrar oxígeno por personal entrenado si hay dificultad respiratoria. Si no respira, iniciar soporte vital. Valorar traslado urgente si hubo exposición en recinto cerrado, pérdida de conciencia, somnolencia marcada o síntomas respiratorios.
Contacto con la piel: Retirar ropa y calzado contaminados. Lavar con agua y jabón abundantes. No usar disolventes para limpiar la piel. Vigilar irritación, enrojecimiento y desengrase intenso. La ropa contaminada debe aislarse por riesgo de vapores inflamables.
Contacto con los ojos: Irrigar de inmediato con agua abundante durante al menos 15 minutos, separando párpados. Retirar lentes de contacto si resulta fácil y sin retrasar el lavado. Continuar irrigación si persiste la irritación durante el traslado.
Ingestión: No provocar el vómito. Enjuagar la boca. Mantener en reposo, con la cabeza lateralizada si aparece vómito espontáneo, y trasladar para valoración médica urgente por riesgo de aspiración pulmonar.
Signos de gravedad:
  Dificultad respiratoria, tos persistente, somnolencia, confusión, pérdida de conciencia, vómitos tras ingestión o empeoramiento horas después por neumonitis por aspiración.
Información médica útil: Tratamiento sintomático. Vigilar compromiso respiratorio, broncoaspiración y neumonitis química. Observar especialmente a los expuestos en espacios confinados aunque mejoren inicialmente.
Teléfono del Servicio de Información Toxicológica: +34 91 562 04 20

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Usar en lugares bien ventilados, con equipos antideflagrantes, control de cargas electrostáticas y conexión a tierra. Evitar trasvases bruscos, chispas, llama abierta y superficies calientes. Abrir recipientes con precaución por posible sobrepresión o atmósfera inflamable en cabeza de envase.
Almacenamiento: Recipientes cerrados, en zona fresca, ventilada y protegida del sol y del calor. Mantener lejos de oxidantes fuertes. Cubetos y drenajes controlados. Señalizar atmósfera inflamable y restringir acceso no autorizado.
Buenas prácticas: Control de atmósferas, permiso de trabajo en caliente, vigilancia en fosos y recintos deprimidos, revisión periódica de estanqueidad y compatibilidad de bombas, juntas y conducciones.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento y uso controlado.
Condiciones a evitar: Calor, llama, chispas, electricidad estática, superficies calientes, ventilación deficiente, recintos cerrados con acumulación de vapores, trabajos en caliente sin inertización y trasvases sin puesta a tierra.
Incompatibilidades: Oxidantes fuertes, agentes nitrantes y otros reactivos capaces de provocar oxidación violenta. Separar de sustancias que aporten oxígeno o favorezcan ignición.
Reactividad operativa: La principal peligrosidad práctica es la ignición rápida del vapor y la explosión de mezcla inflamable, más que una reacción química compleja. En intervención, el riesgo dominante es físico: formación de nube inflamable, retroceso de llama y fallo de recipientes por calentamiento.
Condiciones operativas críticas:
  Acumulación de vapores en saneamiento, sótanos, contenedores, cámaras o depósitos.
  Maniobras con equipos eléctricos no protegidos.
  Ventilación que empuje la nube hacia focos de ignición.
  Apertura de recintos sin control previo de atmósfera.
Productos peligrosos de descomposición: Monóxido de carbono, dióxido de carbono y humos irritantes en combustión incompleta.
Polimerización peligrosa: No se espera en condiciones normales.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad aguda útil para intervención: Toxicidad sistémica moderada por inhalación de altas concentraciones, predominando efecto narcótico típico de hidrocarburos ligeros.
Síntomas probables: Irritación, vértigo, somnolencia, cefalea, náuseas, reducción del nivel de conciencia y torpeza psicomotriz.
Piel: Contacto repetido o prolongado con dermatitis por desengrase.
Ojos: Irritación y lagrimeo.
Ingestión y aspiración: Riesgo relevante de daño pulmonar químico si el líquido alcanza vías respiratorias.
Observación operativa: En rescates en atmósferas con vapor, priorizar medición, ventilación y ERA aunque el olor parezca tolerable. Los síntomas pueden infraestimarse al inicio y empeorar tras la exposición.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: Muy volátil; parte importante se evapora con rapidez. En agua flota y puede formar película superficial inflamable.
Impacto útil: Puede causar contaminación puntual de aguas y riesgo de incendio sobre lámina superficial. Perjudicial para organismos acuáticos en exposiciones suficientes.
Movilidad: Alta dispersión por evaporación; infiltración posible en suelos permeables.
Medida prioritaria: Confinar derrame, proteger cauces y saneamiento, y recuperar producto antes de lavado final.
Implicación táctica: Aunque el impacto ambiental pueda ser local, la prioridad inmediata en emergencia suele ser evitar la migración del combustible y la formación de atmósferas explosivas fuera del punto de vertido.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones de mando:
  Confirmar producto por paneles, documentación, etiquetas y lectura instrumental.
  Establecer zonas caliente, templada y fría con control de accesos.
  Priorizar control de ignición y medición de explosividad desde la llegada.
  Valorar evacuación o confinamiento según dirección del viento, volumen implicado, presencia de puntos bajos, edificaciones próximas, tráfico, saneamiento y posibilidad de fuga sostenida.
  En interior o confinados, acceso solo con ERA, control atmosférico continuo y plan de rescate.
Prioridades tácticas:
  1. Rescate y salvamento.
  2. Aislamiento del área y corte de ignición.
  3. Reconocimiento instrumental de nube y puntos bajos.
  4. Corte de fuga si es seguro.
  5. Confinamiento del derrame y protección del saneamiento.
  6. Protección de exposiciones y enfriamiento de recipientes.
  7. Extinción con espuma o control del fuego según balance riesgo-beneficio.
  8. Recuperación del producto, ventilación controlada y verificación final.
Aislamiento orientativo:
  Incrementar el perímetro si hay fuga importante, incendio, presencia de cisternas, afectación a colectores o desplazamiento visible o sospechado de vapores. Ajustar distancias con explosímetro, meteorología, orografía, carga térmica y posibilidad de fuentes de ignición remotas.
Control de vapores:
  Vigilar bordes de nube, interiores y saneamiento.
  Utilizar espuma sobre charcos cuando sea útil para sellado.
  Evitar ventilación que empuje vapores hacia viviendas, locales, tráfico o maquinaria.
Enfriamiento de recipientes:
  Mantener refrigeración sostenida en cisternas, bidones, contenedores y equipos de proceso expuestos al calor. Evaluar retirada si no se puede garantizar refrigeración eficaz o si aumenta el ruido de venteo, deformación o coloración térmica del recipiente.
Evacuación y protección a terceros:
  Evacuar zonas amenazadas por nube inflamable, edificios con sótanos o red de drenaje conectada y áreas donde no pueda garantizarse el corte de ignición. Confinar solo si la alternativa de evacuación expone más a la población y la atmósfera exterior puede controlarse.
Peligros añadidos: Alcantarillado, sótanos, huecos técnicos, cámaras de servicio, fosos de ascensor, garajes, cubetos y vehículos estacionados con elementos calientes o eléctricos.
Criterio de seguridad:
  Si no se controla la fuente, la atmósfera o la ignición, la maniobra ofensiva debe limitarse. La nube de vapor puede convertir un incidente de derrame en explosión súbita con escaso aviso.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
ONU: 1146
Nombre de transporte: CICLOPENTANO
Clase ADR/RID: 3
Grupo de embalaje: II
Código de clasificación: F1
Número de identificación de peligro: 336
Etiqueta: 3
Código Hazchem: 3YE
Interpretación operativa del Kemler 336: Líquido muy inflamable con peligrosidad reforzada por elevada volatilidad y gran facilidad para formar atmósferas explosivas. La repetición del 3 refuerza el riesgo de inflamabilidad.
Peligro para el transporte: Líquido muy inflamable con vapores explosivos. Especial atención en accidentes de cisternas, contenedores, palés de envases, operaciones de transbordo y recintos de carga poco ventilados.
Información útil para intervención en transporte:
  Comprobar paneles, carta de porte y estado del recipiente.
  Aislar el vehículo y cortar tráfico si hay fuga o sospecha de vapores en calzada, cunetas o drenaje.
  En accidentes con cisterna, considerar gran extensión de nube inflamable y necesidad de enfriamiento prolongado.
  En muelles, naves o ferris de carga, priorizar ventilación controlada, supresión de ignición y lectura instrumental de espacios adyacentes.
Reglamentación operativa útil: Aplicar procedimiento para mercancías peligrosas inflamables, control de atmósfera explosiva, conexión a tierra, control de vertidos, segregación frente a oxidantes y gestión de absorbentes, tierras y residuos contaminados como residuos peligrosos.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Producto extremadamente inflamable y muy volátil. La amenaza principal en intervención es la nube de vapor inflamable con ignición a distancia, más el reencendido, la acumulación en zonas bajas y la sobrepresión de recipientes calentados.
Claves de seguridad: Barlovento, medición, ERA, espuma, refrigeración de recipientes, control de desagües, eliminación estricta de focos de ignición y vigilancia prolongada de explosividad.
Criterio prudente: Si existen dudas sobre extensión de vapores o presencia en saneamiento, ampliar perímetro, cortar tráfico y servicios susceptibles de generar chispas, y mantener vigilancia de explosividad hasta retorno a valores seguros y estables.