Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 22
NÚMERO UN: 1003

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Aire líquido refrigerado
Designación de transporte: AIRE LÍQUIDO REFRIGERADO
Sinónimos: Aire criogénico, aire licuado refrigerado, aire atmosférico licuado
Número CAS: Mezcla criogénica derivada del aire atmosférico
Número CE (EINECS): Mezcla
Código Hazchem si procede: 3YE
Uso recomendado: Gas industrial, refrigeración criogénica, separación de gases, ensayos técnicos, laboratorio e instalaciones de proceso
Restricciones de uso: No utilizar en espacios confinados sin control continuo de oxígeno; no emplear equipos contaminados con aceites o grasas; no usar recipientes cerrados sin alivio de presión; evitar manipulación por personal no entrenado
Identificación operativa: Gas licuado refrigerado de clase 2, no inflamable como mezcla, con riesgo criogénico intenso, rápida expansión al vaporizar, deficiencia local de oxígeno y posible enriquecimiento local en oxígeno por evaporación diferencial

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Quemaduras por frío, congelación de tejidos, niebla densa por condensación, desplazamiento de aire respirable, invasión de zonas bajas y posible enriquecimiento en oxígeno que acelera la combustión de materiales ordinarios
Estado físico y aspecto: Líquido criogénico incoloro; genera nube o niebla visible al contacto con aire húmedo
Olor: Inodoro
Riesgo por vapores: El gas muy frío liberado se comporta inicialmente como nube pesada, con tendencia a descender y ocupar fosos, alcantarillas, galerías, túneles, sótanos y recintos mal ventilados
Densidad: El líquido es más denso que el agua; el gas frío puede ser inicialmente más denso que el aire hasta calentarse y dispersarse
Solubilidad en agua: De escasa relevancia táctica; el peligro es físico y atmosférico
Punto de ebullición: Intervalo criogénico aproximado entre -196 °C y -183 °C según composición instantánea
Presión de vapor: Muy alta por encima de su temperatura de ebullición; el líquido retenido en un tramo cerrado puede sobrepresionar con rapidez
Comportamiento especial: La composición de vapor y líquido puede variar durante la evaporación. Pueden generarse zonas empobrecidas en oxígeno peligrosas para la respiración y otras zonas localmente enriquecidas en oxígeno que incrementan la violencia de un incendio

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Vías de exposición: Inhalación, contacto con piel, ojos y superficies metálicas enfriadas; exposición secundaria en atmósferas alteradas
Efectos agudos: Asfixia simple por descenso del oxígeno ambiental; mareo, cefalea, visión borrosa, desorientación, pérdida de coordinación, colapso, inconsciencia y muerte en atmósferas pobres en oxígeno. El contacto con líquido o metal criogénico produce dolor, blanqueamiento, congelación profunda y posible necrosis.
Efectos específicos: El gas muy frío puede irritar vías respiratorias y desencadenar broncoespasmo o dificultad respiratoria. Prendas, tejidos, absorbentes o materiales enriquecidos en oxígeno pueden incendiarse con facilidad anómala.
Población especialmente vulnerable: Personas en espacios cerrados, accidentados inmovilizados, trabajadores en zanjas o galerías, personal sin protección respiratoria y víctimas con movilidad reducida

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Comportamiento frente al fuego: El aire líquido refrigerado no es combustible y no actúa como combustible de llama, pero puede modificar la atmósfera y volver mucho más severo un incendio existente. Si aumenta el contenido local de oxígeno, la ignición de materiales comunes se facilita y la combustión se vuelve más rápida, caliente y difícil de controlar.
Riesgos reales de incendio: Textiles, maderas, papel, cartón, pinturas, barnices, cauchos, espumas, asfaltos, residuos orgánicos, mangueras sucias, juntas, aislantes y superficies impregnadas con combustibles pueden arder de forma anormalmente violenta en atmósferas enriquecidas en oxígeno. Ropa o guantes expuestos a vapores enriquecidos en oxígeno pueden inflamarse después, incluso alejados del foco inicial, si se aproximan a chispas, llama o calor.
Riesgos en equipos e instalaciones: Aceites, grasas y contaminantes hidrocarbonados en válvulas, racores, reguladores, herramientas o conexiones pueden inflamarse súbitamente. El enfriamiento extremo fragiliza materiales y favorece roturas de juntas, líneas y accesorios, con liberación brusca y ampliación del incidente.
Riesgo de explosión: No forma mezcla explosiva combustible propia en condiciones normales. El peligro explosivo operativo deriva de reventón o fallo violento de recipientes, tuberías o tramos bloqueados por expansión del líquido atrapado, por calentamiento externo o por cierre entre válvulas sin alivio. También existe riesgo de proyecciones y rotura mecánica por pérdida de tenacidad a baja temperatura.
Fenómenos agravantes: Evaporación masiva al contactar con superficies templadas, formación de niebla que oculta el entorno, acumulación en zonas deprimidas, oxígeno enriquecido sobre superficies frías, reencendido de materiales aparentemente apagados, alivio sostenido de presión y exposición térmica de cisternas o depósitos
Medios de extinción adecuados: Emplear el agente extintor apropiado para el combustible implicado. Agua pulverizada para enfriar recipientes, estructuras, válvulas, soportes y exposiciones térmicas. Espuma para líquidos inflamables compatibles presentes en el escenario. Polvo químico seco o CO2 en fuegos localizados cuando la aproximación sea segura y se controle el riesgo de reencendido.
Medios de extinción no adecuados: No dirigir chorro compacto sobre el producto derramado si incrementa la vaporización, desplaza la nube o deteriora el control táctico. Evitar agentes o maniobras que obliguen a entrar sin ERA en atmósferas no medidas. No confiar en apagar materiales enriquecidos en oxígeno sin vigilancia prolongada por posible reignición.
Productos peligrosos de descomposición: No se esperan productos tóxicos propios del aire líquido; el riesgo procede de la atmósfera alterada y de los gases de combustión de otros materiales presentes
Evaluación táctica: El mando debe considerar que puede coexistir falta de oxígeno en zonas confinadas y enriquecimiento de oxígeno sobre determinadas superficies o materiales. La desaparición de la niebla no equivale a fin del riesgo. Si existe fuego en instalación con fuga, extinguir sin controlar el aporte puede crear una nube fría extensa con mayor afectación de personas y recintos.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción inicial: Confirmar UN 1003, identificar si el siniestro es fuga, venteo, derrame, incendio secundario o combinación de ellos, establecer mando, sectorizar y definir zonas caliente, templada y fría. Ordenar de inmediato medición continua de oxígeno y reconocimiento de puntos bajos, interiores, saneamientos, sótanos y rutas de propagación de la nube.
Medios adecuados: Atacar el combustible que arde, no el aire líquido como tal. Usar agua pulverizada a distancia para enfriar cisternas, depósitos, tuberías, válvulas, soportes y estructuras expuestas al calor. Mantener enfriamiento prolongado y homogéneo hasta observar estabilidad térmica y disminución del riesgo de sobrepresión.
Medios no adecuados: Evitar chorros sólidos sobre válvulas, venteos, tuberías fragilizadas o superficies muy frías si pueden provocar choque térmico, salpicadura o vaporización brusca. No realizar aproximaciones cerradas sin cobertura, ERA y objetivo táctico claro.
Precauciones concretas: Trabajar a barlovento y, si es posible, desde cota superior. Retirar combustibles, vehículos, contenedores de residuos, absorbentes orgánicos, ropa contaminada con grasas y materiales porosos. No manipular ni pisar zonas muy frías sin valorar fragilidad estructural, adherencia y posible oxígeno enriquecido.
Enfriamiento de recipientes: Si un recipiente o cisterna recibe radiación térmica, iniciar enfriamiento precoz, continuo y a distancia. Vigilar escarcha anómala, deformación, incremento del venteo, ruidos, vibración, alivio sostenido y cualquier signo de compromiso mecánico. Si el fuego incide directamente y no puede controlarse con rapidez, ampliar distancias, limitar tiempos de exposición y valorar retirada a táctica defensiva.
Control de vapores y nube: La niebla visible orienta la deriva pero no delimita toda la zona afectada. Priorizar medición de O2, observación del viento, topografía y flujo hacia huecos, bocas de alcantarilla, fosos, pasos inferiores, túneles y edificios. La ventilación forzada solo es aceptable si no desplaza el peligro hacia personas, focos de ignición o sectores no afectados.
Estrategia sobre fuga ardiendo: Si existe llama estable en una fuga presurizada y no puede cortarse el aporte con rapidez y seguridad, puede ser preferible mantenerla controlada, proteger exposiciones, enfriar y preparar cierre remoto o aislamiento. Apagar sin cortar el caudal puede transformar una fuga visible en una nube criogénica extensa y menos controlable.
Evacuación: Ordenar evacuación inmediata de espacios cerrados, galerías, fosos, salas técnicas y zonas bajas afectadas. Ampliar evacuación si hay cisterna expuesta al calor, imposibilidad de medir la atmósfera, entrada de nube en edificios, o riesgo de intensificación súbita de incendios por oxígeno enriquecido.
Final de intervención: No reducir protección por cese aparente del venteo o desaparición de la niebla. Mantener control atmosférico, vigilancia de materiales enriquecidos en oxígeno, comprobación de estabilidad del recipiente y reevaluación antes de remolque, trasiego o devolución a servicio.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Evacuar personal no esencial, aislar de forma amplia y cortar accesos a zonas bajas, sótanos, alcantarillas, galerías, salas enterradas y recintos cerrados. Detener tráfico y peatones si la nube invade la calzada, reduce visibilidad o puede alcanzar pasos inferiores y túneles.
Posicionamiento de dotaciones: Aproximación a barlovento, evitando cotas bajas y situando vehículos fuera de la trayectoria previsible de la nube. Designar equipo de reconocimiento con ERA, detector de oxígeno, comunicaciones permanentes y ruta de retirada segura.
Control de la fuga: Cerrar válvulas, actuar sobre parada remota o interrumpir trasiego solo cuando la maniobra sea accesible, necesaria y proporcional al beneficio táctico. No golpear válvulas congeladas, no forzar mecanismos bloqueados y no usar herramientas sucias con grasa. Evitar permanencias prolongadas cerca del punto de fuga si la atmósfera no puede mantenerse controlada.
Control de vapores: Priorizar aislamiento, cierre de accesos y protección de entradas de edificios antes que acciones agresivas sobre la nube. La ventilación natural suele ser preferible si existe dispersión segura. Usar ventilación mecánica solo tras valorar dirección del flujo, presencia de ocupantes, rutas de salida, focos de ignición y posible arrastre del peligro a otras dependencias.
Derrame sobre suelo: En exterior y con perímetro seguro, suele ser preferible dejar evaporar el líquido. Balizar amplia zona alrededor del charco frío, impedir tránsito de personal y vehículos y vigilar fragilización del pavimento, pérdida de adherencia y concentración en depresiones.
Entornos urbanos o industriales: Proteger puertas, rejillas, pasos inferiores, tomas de climatización, sumideros, galerías de servicios, salas de bombas y recintos de control. Si la nube deriva a un edificio, decidir rápido entre confinamiento controlado o evacuación según configuración, ventilación, posibilidad de sellado y mediciones de O2.
Uso de agua: No aplicar agua directamente sobre el punto de derrame o fuga salvo necesidad táctica muy justificada, porque puede aumentar la vaporización, la turbulencia y la extensión de la nube. El agua es útil para enfriar exposiciones, proteger estructuras o crear distancia térmica, no como solución general sobre el charco criogénico.
Espacios confinados: Prohibir entrada sin permiso específico, ERA, línea de seguridad, control de acceso y medición previa y continuada de O2. Considerar que una lectura aceptable inicial no garantiza seguridad sostenida; la atmósfera puede empeorar rápidamente por desplazamiento de nube o cambios de ventilación.
Descontaminación operativa: Airear y apartar de calor, llama y chispas ropa, guantes, absorbentes o equipos sospechosos de enriquecimiento en oxígeno. No introducir de inmediato este material en vehículos, contenedores o taquillas cerradas. Sustituir prendas rígidas, quebradizas o contaminadas.
Criterio táctico: Si la fuga no puede cortarse con seguridad, si la nube entra en estructuras o si la medición es insuficiente para controlar el riesgo, priorizar evacuación, confinamiento perimetral, control de accesos y apoyo especializado antes que maniobras cercanas prolongadas.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo de respiración autónoma de presión positiva en toda atmósfera no evaluada, en presencia de niebla criogénica, en interiores, en puntos bajos, durante rescate, mediciones, cierre de válvulas y cualquier maniobra en zona caliente. No usar mascarillas filtrantes como sustitución.
Protección ocular y facial: Pantalla facial completa más gafas estancas o protección integral equivalente frente a salpicaduras criogénicas, corrientes de gas frío y partículas proyectadas por rotura frágil
Protección de manos: Guantes específicos para criogenia, secos, limpios, holgados y de retirada rápida. Evitar guantes contaminados con aceites, grasas, combustibles o humedad retenida. No usar guantes ajustados que impidan desprenderlos con rapidez ante impregnación por frío.
Protección corporal: Ropa de intervención o traje compatible con exposición criogénica y riesgo térmico, sin cavidades donde pueda quedar atrapado líquido. En maniobras próximas, usar delantal, manguitos o protección criogénica adicional. Botas altas resistentes, sin absorción de líquido, con pantalón por fuera para evitar embolsamiento en el calzado.
Protección de cabeza: Casco con pantalla y protección de cuello si existe riesgo de salpicadura, venteo ascendente o caída de fragmentos por fragilización
Equipos complementarios: Detector de oxígeno calibrado, comunicaciones seguras, linterna adecuada, línea de seguridad en espacios de riesgo, cámara si se dispone, herramientas limpias de grasa y medios de balizamiento y control de accesos
Limitaciones operativas: La ropa estructural ordinaria solo ofrece protección limitada frente a exposición breve al frío; no sustituye a EPI criogénico para trasiego, manipulación de válvulas o trabajo sostenido de proximidad. Retirar del servicio equipos rígidos, agrietados, helados o sospechosos de oxígeno enriquecido hasta su aireación y revisión.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Teléfono Toxicología España: 91 562 04 20
Principio general: Rescatar solo con protección respiratoria adecuada. Sacar a la víctima de la atmósfera peligrosa, iniciar soporte vital, tratar lesiones por frío y mantener vigilancia continuada por posible deterioro retardado o recuperación inicial engañosa.
Inhalación: Trasladar a aire respirable, mantener en reposo, abrigado y bajo observación. Administrar oxígeno por personal entrenado cuando proceda. Si no respira, iniciar ventilación y RCP según protocolo. Si hubo exposición en recinto cerrado o pérdida de consciencia, requiere valoración médica aunque mejore rápidamente.
Contacto con piel: Tratar como congelación. Retirar ropa, relojes, anillos o calzado no adheridos; si están pegados a la piel, no arrancar. No frotar, no masajear, no usar calor seco intenso ni agua muy caliente. Recalentar con agua templada aproximadamente a 37-39 °C, de forma mantenida y sin retrasar evacuación cuando la lesión sea relevante. Cubrir con apósitos estériles secos, separar dedos afectados y proteger frente a nueva congelación.
Contacto extenso o grave con piel: Riesgo de lesión profunda, edema y necrosis. Prevenir hipotermia general, inmovilizar, elevar si es posible y no permitir apoyo ni marcha cuando haya afectación de pies o piernas.
Contacto con ojos: Irrigar con agua templada abundante y suave durante al menos 15 minutos si puede hacerse sin demorar traslado. No aplicar calor directo, no frotar y no forzar párpados adheridos. Cubrir sin compresión y evacuar con urgencia para valoración oftalmológica.
Ingestión: Poco probable. No provocar vómito ni administrar bebidas muy calientes. Considerar lesión por frío en boca, faringe, esófago y estómago. Traslado urgente.
Exposición por atmósfera pobre en oxígeno: Puede producir deterioro neurológico rápido, caídas, traumatismos asociados y pérdida brusca de consciencia sin aviso claro. Mantener monitorización continua y evitar esfuerzos innecesarios.
Ropa o materiales enriquecidos en oxígeno: Si la víctima o su vestimenta han estado expuestos a atmósfera enriquecida en oxígeno, alejarlos de llamas, chispas, tabaco, motores calientes y electricidad estática. Airear antes de manipulación prolongada o traslado cerrado.
Notas al personal sanitario: Predominan hipoxia, congelación y lesión local por frío. Valorar edema pulmonar, broncoespasmo, lesión ocular, daño tisular profundo y complicaciones por hipotermia o traumatismo secundario.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Usar solo equipos diseñados para criogenia, secos y libres de aceites y grasas. Abrir válvulas lentamente, purgar de forma controlada, evitar atrapamiento de líquido entre cierres y mantener ventilación eficaz con control de oxígeno.
Almacenamiento: Recipientes criogénicos en posición correcta, protegidos de impactos, radiación térmica y acceso no autorizado. Zonas ventiladas, señalizadas y alejadas de combustibles, materias orgánicas y fuentes de calor. Mantener operativos los dispositivos de alivio.
Segregación: Separar de aceites, grasas, líquidos inflamables, residuos combustibles, materiales porosos, asfaltos calientes y equipos no aptos para bajas temperaturas
Condiciones a evitar: Calentamiento, confinamiento, obturación de venteos, sobrellenado, cierre de líneas con líquido atrapado, contaminación de conexiones y almacenamiento en locales hundidos o mal ventilados

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable si se mantiene en recipientes y circuitos criogénicos adecuados, ventilados y con alivio de presión operativo
Reactividad: Químicamente poco reactivo como mezcla atmosférica licuada, pero muy relevante desde el punto de vista operativo por su capacidad para alterar la atmósfera, producir deficiencia de oxígeno, enriquecer oxígeno localmente y acelerar combustiones
Incompatibilidades: Aceites, grasas, hidrocarburos, asfaltos calientes, materiales orgánicos combustibles, textiles, absorbentes celulósicos, superficies porosas, elastómeros o plásticos no aptos para criogenia, juntas degradadas y tramos de tubería sin alivio de presión
Condiciones a evitar: Calor, fuego exterior, choque térmico, impacto sobre materiales fragilizados por frío, cierre de válvulas con líquido retenido, ventilación deficiente, trabajos en sótanos o fosos, contacto con herramientas o conexiones contaminadas y permanencia prolongada de ropa en atmósfera enriquecida en oxígeno
Reacciones peligrosas esperables: No se esperan polimerización ni descomposición violenta propia. Sí pueden producirse incendios intensos en materiales enriquecidos en oxígeno, ignición súbita de grasas o residuos combustibles, rotura frágil de componentes y reventón de volúmenes cerrados por expansión del líquido atrapado.
Materiales afectados: Algunos aceros al carbono, fundiciones, gomas, plásticos, juntas, adhesivos y materiales porosos pueden perder tenacidad, agrietarse o comportarse de forma anómala a temperatura criogénica
Productos peligrosos de descomposición: No relevantes como toxicidad química propia; el peligro deriva de la atmósfera modificada y de los productos de combustión de materiales del entorno
Implicación táctica: La principal reactividad es atmosférica y mecánica, no química. El mando debe pensar en sobrepresión, fragilización y cambio de comportamiento del fuego más que en toxicidad intrínseca del producto.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad aguda: No tóxico químicamente en el sentido clásico; el daño principal deriva de asfixia simple, enfriamiento extremo y congelación tisular
Valores orientativos útiles: Descensos moderados del oxígeno reducen juicio, coordinación y capacidad de escape; reducciones mayores comprometen consciencia y vida en muy poco tiempo. El aumento del oxígeno ambiental incrementa el riesgo de ignición y lesión térmica.
Lesiones probables: Congelación cutánea, lesión ocular por frío, irritación bronquial por gas muy frío, hipoxia aguda, traumatismos por caída y posibles secuelas neurológicas tras privación intensa de oxígeno
Observación clínica: La ausencia de olor, color o irritación marcada no excluye una atmósfera letal. En recintos cerrados el deterioro puede ser súbito

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: No se espera persistencia ni bioacumulación como contaminante químico. El efecto ambiental es local y físico por frío extremo y alteración temporal de la composición del aire.
Impacto operativo: Puede dañar vegetación, pequeños animales, recubrimientos, pavimentos y materiales sensibles por congelación. Puede desplazar oxígeno en zanjas, colectores, galerías o refugios de fauna y personas.
Medidas ambientales: Evitar el arrastre de la nube a colectores, alcantarillas, galerías de servicio, sótanos y recintos ocupados. Priorizar balizamiento, control de accesos y ventilación segura.
Persistencia del peligro: El riesgo desaparece al evaporar y dispersarse, pero puede mantenerse mientras persistan superficies frías, atmósferas alteradas o materiales enriquecidos en oxígeno

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones útiles de mando: Confirmar UN 1003, determinar si se trata de fuga controlada, fuga accidental, derrame, alivio de presión, incendio secundario o exposición térmica de recipiente. Establecer zonas operativas, designar responsable de medición atmosférica y decidir pronto si la intervención será ofensiva limitada o defensiva con evacuación ampliada.
Prioridades: 1) rescate con ERA, 2) aislamiento y control de accesos, 3) medición continua de O2, 4) protección de zonas bajas y edificios, 5) corte de fuga si es seguro, 6) enfriamiento de recipientes y exposiciones, 7) prevención de incendios secundarios, 8) coordinación con instalación o transportista
Medidas de aislamiento: Implantar perímetro amplio desde el inicio y aumentarlo si la liberación es masiva, afecta a cisterna o recipiente criogénico, entra en estructuras, alcanza pasos inferiores o existe fuego exterior. Prohibir acceso a personal sin misión definida y retirar vehículos de la trayectoria de la nube.
Control de vapores: La niebla solo muestra parte del fenómeno. Basar decisiones en medición de oxígeno, viento, topografía, continuidad de la fuga y presencia de huecos de acumulación. Proteger especialmente sótanos, túneles, galerías técnicas, salas de bombas, bajantes, respiraderos y tomas de climatización.
Enfriamiento de recipientes: Si el contenedor recibe radiación o llama, mantener refrigeración con agua pulverizada desde cobertura y sin interrupciones prolongadas. Vigilar signos de compromiso mecánico y no aproximar dotaciones más de lo necesario. La retirada del recipiente solo debe plantearse si está estable y bajo criterio técnico competente.
Evacuación cuando proceda: Evacuar edificios, instalaciones o infraestructuras subterráneas cuando la nube entre en recintos, no pueda garantizarse control atmosférico, exista afectación de ocupantes vulnerables, la visibilidad se reduzca severamente o haya riesgo de agravamiento súbito del incendio por oxígeno enriquecido.
Protección respiratoria: ERA obligatorio en reconocimiento, rescate, cierre de válvulas, mediciones interiores y cualquier maniobra dentro de la zona caliente. No sustituir por filtros ni basarse en tolerancia subjetiva del personal.
Comportamiento del producto en incendio o fuga: Puede no arder pero sí agravar cualquier fuego del entorno. La nube fría baja al principio, puede desplazar el oxígeno en recintos y, en determinadas condiciones, favorecer enriquecimiento local en oxígeno sobre materiales y ropa. Esto obliga a reevaluación continua y a no simplificar el incidente como gas inerte sin más.
Riesgos secundarios: Fragilización estructural, caída por hielo o condensación, adherencia de piel a metal frío, reencendido de materiales enriquecidos en oxígeno, sobrepresión en tramos cerrados, fallo de juntas, visibilidad reducida y atrapamiento de la nube en zonas deprimidas
Coordinación: Solicitar ficha técnica, planos de válvulas, orientación del recipiente, línea de vapor, línea de líquido, estado del sistema de alivio, producto exacto contenido y apoyo de técnico de planta o transportista. Confirmar si existen otras sustancias criogénicas o combustibles próximas.
Criterio de retirada: Si no puede medirse la atmósfera con fiabilidad, si la nube invade espacios cerrados de forma creciente, si el fuego afecta directamente al recipiente, si hay signos de fallo estructural o si las maniobras de cierre exigen exposición prolongada sin ventaja clara, pasar a táctica defensiva y ampliar evacuación.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Número UN: 1003
Nombre de expedición: Aire líquido refrigerado
Clase de peligro: 2
Clasificación de transporte: Gas no inflamable y no tóxico, licuado refrigerado, con riesgo criogénico, asfixiante simple y potencial de intensificación del incendio por modificación de la atmósfera
Código de clasificación ADR: 3A
Código de restricción en túneles: C/E
Etiqueta de transporte: 2.2
Kemler: 22
Código Hazchem: 3YE
Información útil ADR: Transporte en recipientes criogénicos, contenedores o cisternas con sistemas de alivio y venteo. El mando debe identificar rápidamente orientación de válvulas, estado del venteo, daños en la envolvente, exposición al calor y posición del recipiente tras el accidente. Un venteo visible puede ser una respuesta de seguridad del sistema, pero exige control estricto de nube y atmósfera.
Reglamentación útil: Aplicar ADR para gases licuados refrigerados, normativa de equipos a presión, reglamentación de almacenamiento de productos criogénicos y procedimientos del expedidor, transportista o titular. Considerar obligaciones de señalización, segregación de combustibles, control de atmósferas peligrosas y compatibilidad de materiales.
Información práctica en transporte: Un recipiente aparentemente íntegro puede mantener alivio de presión o fuga fría durante tiempo prolongado. Verificar escarcha anómala, impacto en válvulas, deformación, ruido de descarga, exposición a llama, vuelco y presencia de otras mercancías peligrosas. No dar por seguro el contenedor solo porque no exista fuego.
Decisiones tácticas en carretera: Establecer cortes en ambos sentidos si la nube afecta visibilidad, arcenes, cunetas o pasos inferiores. No situar autobombas, ambulancias ni puesto de mando en sotavento o en rasante baja. Alejar curiosos y motores en marcha de zonas con posible oxígeno enriquecido.
Decisiones tácticas en túneles: La restricción exige especial prudencia. Priorizar cierre de accesos, detención de ventilación que arrastre la nube hacia usuarios si así conviene al escenario, evacuación amplia, control de galerías y medición intensiva del O2 antes de penetración operativa.
Decisiones tácticas en industria: Coordinar con sala de control, localizar interbloqueos, paro de emergencia, válvulas remotas, rutas de drenaje, ventilación forzada y equipos próximos sensibles al frío. Confirmar si la instalación maneja además oxígeno, nitrógeno, argón u otros criogénicos asociados.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: UN 1003 corresponde a aire líquido refrigerado. Para bomberos, el peligro dominante es la atmósfera peligrosa por deficiencia de oxígeno, el frío extremo, la ocupación de zonas bajas y la posible intensificación súbita de incendios por enriquecimiento local en oxígeno. La extinción debe dirigirse al combustible implicado, mientras se controla la fuga, se enfrían recipientes expuestos y se mide de forma continua el oxígeno ambiental.
Criterio de prudencia: Tratar toda fuga significativa como incidente mayor de atmósfera peligrosa, especialmente en interiores, fosos, alcantarillado, túneles, salas técnicas y áreas con materiales combustibles. La ausencia de llama no implica ausencia de riesgo.
Recordatorio final: ERA, control atmosférico, aislamiento amplio, protección de zonas bajas, evacuación temprana cuando proceda y enfriamiento sostenido de recipientes expuestos son las decisiones que más influyen en la seguridad de la dotación y de la población.