Barlow: "Ser un ídolo del pop es desconcertante"
Hace dos años, las canciones de Take That hacían derramar las últimas lágrimas a su entregada clientela quinceañera. Ahora, Gary Barlow, el motor musical de aquella formación, camina en solitario como también hicieran Mark Owen y Robbie Williams. Mañana presentará en Zeleste (21.30 horas) su primer disco en solitario, Open Road.
El fenómeno Take That arrancó en España cuando en Gran Bretaña estaba ya al límite de saturación. Por eso, las escenas de devoción que desencadenaron sus tardías visitas promocionales son sólo una aproximación de la pasión colectiva que el grupo despertó en su país, y cuyo clímax fueron los ocho conciertos -por supuesto, con lleno total- en el Wembley Arena londinense, en septiembre de 1994. "Ser un ídolo del pop es desconcertante, sobre todo si eres muy joven - afirma Balow-. Mucha gente te observa y no sabes muy bien qué ocurre. Pero nunca olvidaré los conciertos de Take That y la histeria que provocaban".
Aquellos espectáculos, que nunca llegaron a España, eran delirantes parques de atracciones con una de las más elevadas densidades de gags escénicos y sorpresas coreográficas por minuto que se recuerdan. Pero Barlow, de 27 años, a quien bailar nunca se le dio demasiado bien, acaricia ahora el ideal de artista intimista.
"En mi show actual no hay fuegos artificiales, ni coreografías alocadas, ni cambios de vestuario, ni bailarines -asegura el artista-. Me baso en la música".
SONIDOS ADULTOS
En sintonía con ese principio, Open Road huye de la agitación discotequera. "Es un trabajo acerca de los cambios en la vida humana- dice-. He tratado de hacer algo que defina que soy tres años mayor que con Take That". Lo cual no impide que, en sus conciertos, Barlow y sus acompañantes rescaten éxitos como Back For Good.
El disco incluye ocho canciones propias y préstamos como Love Won't Wait, de Madonna y Shep Pettibone. "Nadie la ha grabado antes", destaca. "No contacté con Madonna, ya que las gestiones las hizo la compañía, pero la conocí hace tiempo, y me pareció simpática". El culto a sus ídolos personales -"Elton John, George Michael, y Babyface"- pesa más la reciente cosecha de la cantante de Like A Virgin. "No me interesa el techno", sentencia.
Y mientras ventila con un seco "están bien" toda alusión a los discos de Owen y Williams, duda del futuro de sus otros ex-colegas, Jason Orange y Howard Donald: "No creo que lleguen a grabar ningún disco".
Reportaje del Periódico
Gracias a Cristina
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