In Fraganti

Gary Barlow, ex miembro de Take That, el grupo que arrasaba entre las adolescentes del planeta hasta su separación, se sienta tímidamente en un sillón para conversar con Cosmo. Mastica chicle de un modo casi imperceptible, y tiene una carita de niño que no desentona con su baja estatura. Sin embargo, y en una segunda mirada, sí que desentona con los músculos que se le adivinan debajo de la ajustadísima camiseta. Cuenta con acento británico que hace poco estuvo en Japón y que ha vuelto impresionado porque "podía pasear tranquilamente por la calle sin que nadie gritara al verme, no como en Europa. Además, allí nunca vi a una pareja de la mano, o besándose. Son tan diferentes a nosotros..."

Cosmo: ¿Y tú público japonés también es muy diferente al europeo?

Gary: ¡Muy diferente! Ese concierto en Japón fue el único en el que yo estaba realmente preocupado detrás del telón porque creía que no había nadie, no oía ningún ruido. Pero en realidad, el teatro estaba lleno, lo que pasaba es que estaban todos en silencio. Además, ése ha sido el único concierto en el que nos han aplaudido.

Cosmo: ¿No os aplauden generalmente?

Gary: No, en los conciertos suele haber el mismo nivel de ruido desde el  principio de la canción hasta el final. En Occidente nos gritan, pero en cambio en Japón escuchaban y luego aplaudían. Además, al final del concierto, las chicas se ponían en fila para pedirnos un autógrafo, tan monas..., no gritaban, sólo suspiraban.

Cosmo: Entonces tu público es fundamentalmente femenino.

Gary: Sí. Es fácil que el 80% sean mujeres. También mucho de mi público es gay.

Cosmo: ¿Por tus letras?

Gary: No, yo creo que más bien por mi aspecto. A los homosexuales les gusta la imagen de hombre muy masculino y heterosexual. Creo que yo proyecto esa imagen y ése es el motivo por el que les gusto.

Cosmo: ¿Maldices lo famoso que eres desde hace 6 años o lo disfrutas?

Gary: No lo maldigo para nada, porque la popularidad es algo que yo quería conseguir a toda costa. Fui yo quien la invitó a mi vida. Rezaba todas las noches, diciendo: "Por favor, haz que sea famoso". No quería sólo que me reconocieran por la calle, lo que realmente buscaba era grabar mis canciones y que le gustaran a un montón de gente.

Cosmo: ¿Ser famoso te hace feliz?

Gary: ¡Sí! Es una buena vida la del famoso. Pero hay que entender de qué va esto. Yo, cuando empecé, creí que todo lo que tenía que hacer era música, pero luego me di cuenta de que sólo el 5% de este negocio es hacer música. El resto es promoción, vídeos, fotos, ... Y odiaba hacer todo eso. Sin embargo, ahora lo disfruto, porque si quiero que como artista mi mensaje llegue a todo el mundo, tengo que trabajar todas las áreas de esta industria.

Cosmo: ¿cuál es tu mensaje?

Gary: Yo creo que la música debe ser usada por cada cual para sentir algún tipo de emoción. Cuando me siento feliz, escucho músicas alegres, y cuando me siento melancólico, me pongo músicas tristes, un poco para regordearme en ese sentimiento. Yo escribo fundamentalmente sobre amor, de la única forma en que un joven como yo puede hacerlo, de un modo más bien ingenuo y simpático, con el que el público creo que se siente identificado. Porque considero que realmente nadie quiere escuchar a alguien que está de vuelta de todo y lo sabe todo.

Cosmo: ¿Por eso te basas en tus propias experiencias cuando compones canciones de amor?

Gary: Sí. Y no sólo en las mías. También escucho a otros jóvenes hablar de las suyas y tomo ideas. Y haciendo este tipo de letras románticas espero conseguir una cosa: como mucha gente joven encuentra difícil expresar sus sentimientos con palabras, quisiera facilitarles la tarea con mis letras, creo que sobre todo tengo que lograr que la gente se lo pase bien escuchándolas.

Cosmo: ¿Y aprecias que otra gente escriba letras con contenidos "profundos"?

Gary: Sí, porque hay gente que tiene el don de escribir buenas letras y de convencer al público de sus ideas, pero yo creo que mi misión es divertir y entretener.

Cosmo: Sabemos que compones mucho, ¿te impones alguna disciplina u horario para trabajar?

Gary: No. Lo hago cuando me sale y sólo porque me gusta. Esto para mí no es un trabajo, es un placer. Yo tuve que tomar una difícil decisión cuando dejé Take That porque, gracias a mi situación financiera, en realidad no me hacía falta trabajar el resto de mi vida.

Cosmo: ¿Entonces lo tuyo es auténtica vocación?

Gary: Sí, eso es lo bueno. Que aunque no necesito dineri, lo sigo haciendo porque quiero. Yo empecé en esto porque amaba la música, pero a lo largo de estos cinco años surgieron cosas capaces de distraerme y alejarme de mi propósito inicial de hacer música, pero ninguna ha podido con mi pasión por la música.

Cosmo: ¿A qué cosas te refieres?

Gary: Chicas, dinero, alcohol, drogas... pero no he sucumbido a ninguna, y eso me enorgullece.

Cosmo: ¿Consideras que la música no es compatible con las drogas, aunque parece que van asociadas en demasiados casos?

Gary: No son compatibles. Yo lo he visto.Conozco a gente muy buena que se droga y bebe y pierde el control de su vida. Yo tengo el control de mi vida y no lo voy a soltar. Pero no quiero que se me malinterprete. Yo tomo copas, como todo el mundo, pero cuando eres artista tienes más posibilidades de convertirte en alcohólico, por  ejemplo. En los aviones te ofrecen alcohol, en la compañía discográfica también, en el hotel te aburres y tienes ahí un minibar. Y puedes tener 18 años y un problema de alcoholismo. Ocurre así de fácil. Porque en esta profesión te pasas horas esperando sin hacer nada, en la carretera, en los platós...

Cosmo: ¿Qué ambicionas ahora que parece que tienes todo lo que deseabas?

Gary: Si no puedo seguir haciendo música porque la gente ya no quiere escucharme, me gustaría producir para otros. No pienso parar.

Y, mientras tanto, dice Barlow que cuida mucho su vida privada, "porque ahí es donde aparece el verdadero yo. He vivido 20 años de una forma normal y 6 años disfrutando de esta nueva vida. Pero llegará el día en el que tenga que volver   a lo de siempre. Por eso mimo a toda mi gente y procuro tener los pies en la tierra, para que la caída sea menos dura..."

(Reportaje de Cosmopolitan)

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