" Sabina por Sabina "


Este artículo apareció en el Diario Expreso de la ciudad de Lima (Perú), el sábado 12 de Octubre de 1996, horas antes del concierto que brindara ese mismo día en la Pontificia Universidad Católica del Perú conjuntamente con el cubano Pablo Milanés.

No creo en las etiquetas. Las ponen los periodistas por ponerle nombres genéricos a las cosas. Adrede no hay nada. Muchas veces uno se autoprograma, pero la canción reclama su autonomía y va donde ella quiere. Entre el rap y el vals hay un abanico amplísimo de sonidos. Lo interesante es no ser unidireccional. Hasta hace nada, si eres rocanrolero no podías ir a la opera. Si te gustaba Bruce Springsteen no te podía gustar Antonio Machín. Creo que es mejor y mas divertido que a uno le guste todo y poder enseñarlo. Uno no debe repetirse nunca. Debe poner toda su alma y empeño en atreverse todo el tiempo y explorar nuevos territorios. Quiero creer que lo que hago, del vals al rap, pero uno esta irremediablemente condenado a escribir la misma canción, como los escritores la misma novela. Entre ambas cosas hay que encontrar el modo de escribir la misma canción, sin aburrirse uno y sin aburrir al publico. No se si lo consigo. Claro, hay temas recurrentes. Soy muy ecléctico y disparatado en las cosas que me gustas. Cuando uno empieza es que se notan mas las influencias. Entonces soñaba con ser como Bob Dylan y ahora me gustaría ser Leonard Cohen. Odio las preguntas inteligentes porque me hacen pensar. Puedo emplear mil hora en corregir una coma o una palabra. El trabajo sirve para ir hacia la espontaneidad, pero no debe notarse. Oigo la radio de vez en cuando y me dan ganas de vomitar. Las letras de las canciones parecen declaraciones de un futbolista después de un partido. Me parece una falta de respeto gravísima al idioma, al publico, a los artistas mismos. El idioma es sagrado, pues es lo que hace que ustedes y yo estemos hablando a miles de kilómetros. Me parece que hay que tratarlo como a una gardenia. En ese sentido, todo el trabajo de corrección es poco. Pablo y yo somos mas que amigos, como hermanos. La idea de cantar con él es viejísima. Lo que pasa es que hace unos meses que no lo veo. En el concierto de hoy en la Universidad Católica es probable que hagamos cosas juntos. No lo sé. Yo he conocido Cuba tarde y mal. Si la hubiese conocido antes mi vida hubiera cambiado. Cuba es una isla pequeñísima y una potencia en cosas que me importan muchísimo en lo musical, sexual y político. Es una isla donde no hay rocanrol, puesto que no lo necesitan para nada. Ellos han colonizado a Estados Unidos y no al revés. Están colonizando al mundo entero con el son y la salsa. Entonces, cada vez que voy a Cuba procuro aprender de lo que oigo y de lo que veo. La canción que grabé esta vez no es mas que el espectáculo fascinante que vi desde el hotel Riviera la primera vez que llegué a La Habana. No dije: voy a hacer un son cubano, pero cualquier cosa que escribas en Cuba acaba sonando a son. Estoy muerto de ganas de decir las cosas horribles de Cuba a condición de que los gringos se metan el bloqueo por el trasero, no antes. Si yo fuera mi peor critico, diría que hay exceso de autobiografía en mis canciones. Creo que hay bastante incapacidad de ver el mundo en tercera persona. Pero es inevitable. Uno esta condenado a repetir sus virtudes y sus defectos. También creo que he contribuido, un poco sin querer, a cultivar mi propia caricatura, y que detesto, de noctambulo, de golfo. Me repugna. A estas alturas ya no es una pasión sino una costumbre. Y no me gusta nada porque cultivar esa imagen de malditismo a estas alturas me parece infantil y ridículo. Soy muy del día a día e incluso del minuto al minuto. No pienso en el retiro, pero a mis enemigos se lees ocurre a cada rato. No escucho mi propia música porque si no tendría que buscar un psiquiatra. Tengo la impresión de deberle nada al publico, excepto emociones. Sí, creo que me han dado mucho y de algún modo debo devolverlo. ¿La gente que paga por verme? Están locos. Yo no pagaría un billete para ir a verme. (Joaquín Sabina)

Publicado en el "Diario Expreso" (12-10-1996)