Joaquín Sabina lleva lentes oscuros, está de excelente humor y no se despega de su vaso de Blenders. Vino a Buenos Aires a promover su nuevo disco, 19 días y 500 noches, y lo acompaña su chica, una exuberante peruana que responde al nombre de Jimena. En el avión que lo traía a Buenos Aires, Joaquín le escribió un tema a Jimena.
Me pregunta si me gustaría escucharlo, me pide que lo grabe, y lo toca con su guitarra. Cuando termina, explica:
-Es un dibujito a lápiz de lo que luego puede ser una canción. Siempre me gustará más que cuando dentro de tres años esté grabada en un disco.
-...
-...Y ahora déjame un momento que tengo que darle un beso.(la besa.)
-...
-¿Te gusto la canción?
-Muy linda.
-Muy linda, sí. Si no te gustara, ¿lo dirías?
-Sí, creo que sí. Al menos hoy te lo diría...
-... Y seria un fantástico comienzo para una entrevista: “Eso es una mierda”(risas).
Escuchando “19 días y 500 noches”me preguntaba si no
estará naciendo-gracias a algunos cantautores argentinos y españoles-una forma
de canción hispanoamericana, tan parienta de Lou Reed como de Cátulo
Castillo...
Es una pregunta muy inesperada y
en mi opinión muy bienvenida, porque-carajo-ya era hora. Joder. Es eso. Aquí
tenéis una ventaja: el tango. La primera vez que vine aquí, preso de una
ridícula vanidad, me puse la etiqueta de poeta urbano, en el país de Cátulo
Castillo y de Discépolo. No se puede ser más moderno que un tipo que escribe:
“Cuando estén secas las pilas de todos los timbres que vos apretás”. En este
momento, hay algunos argentinos que son argentinos y españoles. Andrés
Calamaro, Ariel Rot, Alejo Stivel...Y Serrat y yo podemos decir que, cuando
estamos aquí, estamos en casa. Entonces empieza a salir esto.
Personalmente, te prefiero en ese tipo de canción, ese
tango-rock urbano, que cuando buscás un formato rockero más ortodoxo...
Bueno, estás en tu perfecto
derecho de preferir a tu novia maquillada o sin maquillar(risas). Pero yo al
rock le prendo unas cuantas velas en mi corazon descreído. Cuando empecé, en
España había una guerra civil fraticida entre los modernos-el rock, el pop y
todo eso- y los cantautores con barba nazarena que echaban sermones y
confundían el escenario con el púlpito. Yo tuve la suerte de haber vivido siete
años en Londres y haber oído mas a los Rolling Stones que a Paco Ibáñez.
Aunque, sin embargo, no se me olvido Paco Ibáñez.
En el tema “A mis cuarenta y diez” asumís tus 50 años
con una filosofia más realista que Serrat, que cuando cumplió 40 escribió:
“Hace veinte años que tengo veinte años”...
Lo he discutido con él, de quien
sabes que soy amigo de verdad. Me preguntó: “Primo, ¿por qué carajo dices todo
el tiempo que estas viejo? No hay que decirlo”. Eso es cinismo, es coquetería.
A mí me conviene decir que tengo una polla muy pequeñita, que me voy a morir y
que a ver si se me demora un poco el cáncer de pulmón(risas)...Serrat se rige
más por las leyes del espectáculo: ni muerto dirá la edad que tiene, y hace muy
bien.
Son estilos...
Así es. Este disco tiene mucho
que ver con el tiempo. Cuando Fito y yo decidimos no hacer la gira de Enemigo
íntimos, me encontré con ocho o nueve meses con los que no contaba, y me puse
muy riguroso. La verdad es que seguramente podré cantar mejor y escribir
mejores arreglos, pero hoy no puedo escribir letras mejores que las de 19 días...
Es este disco te dedicás a contar historias. Parece
mucho más interesante que cuando escribís letras que se basan en la enumeración
de cosas.
Estoy de acuerdo contigo. Me
tienen harto las letanías. Es una herramienta del oficio que se usa cuando a
uno no se le ocurre algo muy concreto que contar.
En el tema “Ahora que...”,
incluso, hay una critica explicita a las letanías.
También hay una referencia explicita a Fito: “Ahora que
sobre mojado no llueve todavía”.
“Llueve sobre mojado” es una de
las tres canciones que me gustan del disco que hicimos juntos. “Ahora que...”
se pone en el lugar de un tipo que le faltan cinco minutos para enamorarse;
entonces me imagine también como seria retrotraer la situación a cinco minutos
antes de que grabáramos Enemigos íntimos. Ese disco no es del todo bueno y la
culpa es mas mía que de Fito. Fito es una apisonadora y su despotismo me generó
una cobardía infinita(risas). El cumplió con su obligación de artista, que es
defender sus ideas, y por eso Enemigo íntimos se parece mas a el que a mi. Yo
me dejé avasallar y fallé. Para colmo, somos muy distintos: Fito tiende a la
frondosidad; yo, a la humildad sonora. Era difícil ponernos de acuerdo: de a
ratos se produjo la alquimia, pero no siempre.
En el recitado de “Noches de boda” Chavela Vargas dice
que cuando la conociste la mandaste al carajo. ¿Es cierto?
No exactamente. La mandé a la
mierda(se ríe). ¿sabes por qué?
No.
Pues porque la amo y la conozco
desde pequeño, y ella a mí no me conoce desde pequeño(risas). La noche que nos
vimos por primera vez, en Madrid, le pedí a Pedro Almodóvar que me la
presentara. Cuando Pedro me la fue a presentar, observé que uno de sus
guitarrista le decía al oído a Chavela que yo era muy famoso y todo eso.
Entonces me le acerqué y le dije: “Chavela, no sé como decírtelo, te amo desde
siempre, te admiro”. Y ella me contestó: “Yo también...”. Entonces le dije:
-Mira, vete a la mierda.
-¿Por qué?
-Mira, déjate de tonterías, ¿te
crees que soy gilipollas?
“Así fue como nos hicimos
amigos.
Daniel Riera
Gracias a Gabriel Scalese por enviármelo.