Texto: Evaristo Martínez
Foto: Ana López-Varela
Sabina presentó libro y disco
Un gimnasio madrileño fue el escenario elegido por Joaquín Sabina para presentar sus dos últimos trabajos: el cancionero Con buena letra y el disco Dímelo en la calle.
Resultó extraño ver a Joaquín Sabina, conocido, entre otros apodos, como “el flaco”, subido al ring de boxeo del madrileño gimnasio Metropolitano. Acompañado de sus dos fieles escuderos, Pancho Varona y Antonio García de Diego, Sabina se encaramó a tan peculiar escenario como guiño a la portada de su último disco, donde aparece vestido de boxeador un tanto “sonado”. “Es la primera vez en mi vida que estoy en un gimnasio y espero que sea la última”, afirmó el autor de “Calle melancolía”.
La editorial Temas de Hoy y la discográfica BMG Ariola decidieron unirse para la presentación de las dos últimas novedades que el cantautor de Úbeda ha lanzado al mercado. Tras el posado de rigor ante los fotógrafos, Sabina se ocultó tras sus gafas de sol para afrontar el primer asalto ante la prensa.

El pasado año se publicaba Ciento volando (de catorce), selección de cien sonetos de los que el jienense había escrito a lo largo de su vida. El éxito del libro, el más vendido en su género desde su aparición, animó a Sabina a reunir todas las letras en un cancionero que ahora ha publicado Temas de Hoy, coincidiendo con el lanzamiento de su último disco, Dímelo en la calle. “Ciento volando me hizo perder el pudor a editar libros”, afirmó Sabina, que también ha conseguido colocar Con buena letra entre los diez más vendidos a los pocos días de su publicación.
El libro reúne los textos de más de doscientas canciones. La mayoría de ellas han sido interpretadas por su autor en sus discos. “La mayoría de cantantes de mi edad han editado un cancionero en algún momento de su vida”, afirmó Joaquín Sabina, quien también subrayó que le costó trabajo decidirse a hacerlo, porque “siempre pensé que las canciones eran para escucharlas, no para leer las letras”.
Un regalo para el aficionado
Tras el éxito de su anterior disco grabado, en estudio, 19 días y 500 noches, Joaquín Sabina se ha convertido en una especie de icono dentro del panorama musical, aunque también se ha granjeado la admiración del mundo de las letras. No sólo como María Jiménez, Estopa o La cabra mecánica han expresado, de una u otra forma, su admiración por el de Úbeda. Escritores como Alfredo Bryce Echenique, Luis García Montero o Almudena Grandes forman también parte de su círculo de amistades. Ésta última ha escrito un hermoso texto sobre el autor como tarjeta de presentación a la prensa de su último disco. “Porque nos has pintado por dentro, nos has regalado nuestro propio autorretrato, y aún creemos que lo hemos dibujado nosotros solos”, escribe Grandes.
Sabina ha concebido Con buena letra como un regalo para el aficionado, para que “cualquiera que tenga en casa una guitarra y quiera tener las letras de las canciones, las tenga todas juntas”. Sin embargo, afirmó que no se trata de un cancionero al uso, ya que las letras se acompañan del dibujos del cantante y de anotaciones a los márgenes, donde corrige algunas frases o hace comentarios jocosos sobre otras.
Además de las composiciones ya grabadas, Con buena letra tiene un buen número de letras inéditas, de esas “que están el cajón y no sabemos si saldrán algún día o no”. Sabina señaló que Temas de Hoy ha tenido un “cuidado exquisito con la edición del libro”, lo que hace de él un artículo indispensable para la legión de seguidores del “flaco”.
Aunque hay una biografía sobre Joaquín Sabina en el mercado, Perdonen la tristeza, de Javier Menéndez-Flores, nada mejor para conocer las mil caras del de Úbeda que el conjunto que forman las letras de sus canciones. Sabina se ha pasado media existencia “pintando autorretratos al portador”, pero no piensa dejar de cantar y de contar su vida, que es la nuestra. Quienes afirman que lo mejor de Sabina son sus letras, tienen ahora la oportunidad de comprobarlo leyendo, y releyendo, Con buena letra.