PRINCESA (de la boca de fresa)

"En aquellos días grises también yo había estado soñando con largos trenes que me llevaban hacia el Norte...Nunca pude moverme de casa, la verdad, aunque viajar todas las semanas hasta La Mandrágora para meterme en el mismo vagón del Krahe, del Pérez, del Sabina, con unos vasos de vino y muchos cigarros, era casi suficiente. También hice algún otro viaje más arriesgado e innoble...Qué presos, qué solos, qué tristes nos encontrábamos entonces! Un amigo, este amigo que todavía está a mi lado, empezó por entonces a llamarme Princesa; con afectuosa ironía y porque sentía alguna clase de celos ante mi devoción por ti...Nos cantabas, nos sigues cantando, aquello que todos estábamos pensando y no sabíamos expresar.Supongo que lo mismo que Brel para la gente de la generación anterior.Era una manera de envolver en sátiras, en desgarrada poesía, la pobre realidad que se nos daba. A veces, claro, todos nosotros seguimos soñando huidas imposibles hacia aquello que tanto deseamos alcanzar cuando éramos tan jóvenes. Pero si nunca se consigue plenamente aquello que se sueña, encontrarse de vez en cuando con los propios sueños es como una terapia salvadora.Es así como seguimos siendo eternamente jóvenes y como podemos compartir domicilio en la calle Melancolía y en la calle Alegría...A nuestro lado continúan vivos los personajes que te ibas inventando o que ibas descubriendo en los vagabundeos nocturnos, porque de alguna manera aquellos personajes éramos y somos nosotros mismos. Los viejos blues de la soledad eran sobre todo martillazos de conciencia, pues en realidad no estábamos tan solos. Ni estamos solos. Yo sigo convencida de que todavía te tengo a mi lado. Y de que así será por muchos años."

Carmen Pozo, Princesa

"Princesa" (J.Sabina/J.A.Muriel)