Sabina descubre Internet
NURIA
LABARI
MADRID.- Sabina es de los pocos artistas que puede permitirse hacer lo que le dé
la gana, diga lo que diga la discográfica. Y nunca le ha dado la gana de
aparecer en Internet. Nunca es nunca. elmundo.es
llevaba intentando engañarle tres años largos con buenas y malas artes.
Ha habido que esperar a que aliviara el
Después de una hora de encuentro, y con una tele a
punto de llegar a su casa para otra entrevista, le dicen que hay que terminar.
Y él: "vamos a quedarnos cinco minutitos más, la última". La
expresión suena infantil y él corrobora: "Es que me lo estoy pasando como
un chaval, me pasaría aquí la tarde", dice repantingado
en su sofá.

Hablando del sofá hay que aclarar que la casa de
Sabina no es un mito. Es un espacio con las puertas abiertas en serio,
no como cuando los artistas invitan a los periodistas a sus hogares y montan
una sala de prensa en el salón; Sabina recibe de verdad, deja todo abierto para
que vayas donde te apetezca y se queda en calcetines, que para eso es el dueño.
Cuando Dani Montes y Matías Llort
(responsable de New Media en Sony
BMG y jefe de producto de Ariola) nos enseñan el
'planning' de medios (¡infinito!) que arrastra Sabina a cuenta de este disco,
apreciamos aún más el comentario que nos regala: "Si es que la gente tiene
más imaginación que los periodistas, cómo me está gustando esto, es como si
estuvieran aquí".
Es que están aquí, decimos. "¿Lo están leyendo
ahora o cuándo sale esto?" En directo, y mientras tú respondes los
lectores siguen enviando preguntas. "Ah, pues si alguien quiere
replicarme, sería muy divertido", escribe al final de una respuesta.
"Replicarte sería una experiencia cercana al orgasmo", le espeta un internauta a continuación. La carcajada se le escapa
como si acabara de hacer un truco de magia.
Al terminar, agarra a Pepa por la cintura (su
histórica asistenta) para contarle el descubrimento.
"¿Has visto lo que he hecho? ¡Internet, Pepa! Después de esto, el año que
viene nos vamos juntos al día del Orgullo Gay, yo con un tanga rojo".
"Hasta ahí podíamos llegar, -le responde ella con el mismo cariño con que
él la agarra- donde los gays sabes que no te
acompaño, Joaquín. Y cuidado con esas cosas, porque ya te he leído diciendo por
ahí que Miguel Bosé es muy guapo, y la prensa por una
de esas te saca del armario". "Bueno, Pepa, pero es que lo es, no
dirás que no"...
De momento, Sabina no va a comprarse un ordenador,
antes le veremos con el tanga gay. Nos pide que le mandemos todas las
preguntas que no ha podido contestar para reírse un rato, eso sí, por
correo, impresas, como debe ser. Para más señas advierte: "Tened cuidado
que yo me hago adicto a todo lo que me gusta".
Última nota de este 'making
off': algo que no se aprecia en el encuentro digital,
ni en las entrevistas por la tele, ni en las radios, ni en los discos es la voz
que tiene Sabina, la otra, la de andar por casa. Con la que llama a Jime (Jimena, su chica) a pleno pulmón para que venga a
leer una pregunta que llega de Lima desde la otra punta de la casa. Valga decir
que, además de conciertos, Sabina podría dar conversaciones caseras en
directo y sonaría igual de bien.
Publicado en El Mundo el 21 de Septiembre de 2005