"El Sabina maldito ya se murió"

 

Flaco, esmirriado. Un quijote con mucha mancha. Joaquín Sabina, whisky y cigarrillo en ristre, estuvo de paso por Lima, ciudad a la que siempre llega aunque no tenga ningún espectáculo previsto...

"Es una relación mucho más personal, más íntima, más del corazón que otra cosa”, dice este español, bohemio y cantor, cuyo genio y figura es casi un sinónimo de lo bueno de la madre patria.

Hace diez años que vino a Perú, y su corazón se quedó para siempre, aunque la mujer que se lo robó se fuera con él.

"Yo recuerdo muy bien que antes de conocer a la persona que hace que yo tenga una relación con Lima, que es mi novia Jimena, me fui a dar una vuelta por el centro histórico. Había leído el libro de Salazar Bondy, Lima la horrible, y pensé: no es tan horrible. Lima es muy bonita".

¿Sabina vive de sus discos?
Yo vivo de mi trabajo. De los discos, de las giras y fundamentalmente de los derechos de autor. Y en los últimos dos años, para mi sorpresa, de los libros.

¿La piratería no te ha afectado?
La piratería sólo afecta a los que venden mucho. Y más piratas son las multinacionales que los piratas. No diré que estoy a favor de la piratería, pero tampoco firmaré una carta contra ellos. No digo que los que fabrican piratería son un pobrecitos. ¡Son unos gángster! Pero los que venden por la calle están inventándose un comercio autónomo. Yo tengo una canción que se llama "La del pirata cojo". Entonces, ¿cómo voy a estar contra los piratas?

En Lima se vende muchos discos piratas tuyos.
A mí me da mucho orgullo ver mis discos piratas en la calle.

EL OTRO MUNDO

En la carátula de "Dímelo en la calle" apareces vestido de boxeador, después de una lucha, sudoroso y golpeado. ¿Refleja un momento reciente de tu vida?
Sí pues. Un boxeador muy golpeado. Es que yo tuve un accidente cerebral que fue muy pequeñito, pero que dentro de esa categoría fue grave para mí. Quise burlarme de eso. Creo que la burla es un medio para no ir al psiquiatra, y quise hacer una broma para decir que sigo peleando, de pie, y que no pienso rendirme.

¿Es verdad que "lo peor ha pasado", como dice el álbum?
”Eso es una broma, pero alguna gente se lo ha tomado muy en serio.

¿Exactamente qué es lo que tuviste?
Es la forma más leve de un derrame o una embolia. Se llama “Ictus”, y es una obstrucción mínima de un arteria del cerebro, lo que me tuvo tres o cuatro días sin poder mover la mano izquierda ni la pierna derecha. Aproveché para pensar sobre algunos excesos que he frenado. De hecho la nariz ahora la uso sólo para respirar. Dejé ocho meses de fumar, aunque ahora he vuelto al cigarrillo, y he moderado un poco mi vida, que era acelerada

¿En algún momento pensaste en la muerte?
Creo que me salvó ser por naturaleza inconsciente e irresponsable, y muy incapaz de pensamientos con mayúsculas. Me importaba más el café con leche que me traían o si podía mover mejor la pierna. Siempre he sido muy incapaz de grandes pensamientos, nunca me ocupé mucho de la muerte, del pasado o de Dios. Me ocupé del whisky y del cenicero.

¿La noche dejó de ser de Sabina?
Yo sigo viviendo de noche, pero más en mi casa que en los bares. He puesto un bar estupendo en mi casa. Pero ya eso había sucedido antes de mi accidente cerebral. Los últimos años no era fácil para mí ir a los bares. Había gente muy pegajosa y que te imponía su presencia. Y también porque tengo 53 años.

VOLVER A NACER
Ya no eres un niño.
Ni pretendo serlo. Pero igual sigo siendo noctámbulo. Leo por la noche, escribo por la noche, toco la guitarra por la noche y me emborracho con mis amigos por la noche.

¿Qué es mejor para hacer una canción, el amor o el desamor?
Creo que las canciones, como los cuadros y las películas, se inventaron para quejarse de la mala vida, para quejarse del abandono, para vengarse del desamor. Y también para acompañar a los abandonados y desconsolados, que son los que cantan las canciones. Yo prefiero la felicidad, pero con ella no se me ocurre nada. Cuando soy infeliz es cuando escribo.

Alguna vez llamaste al amor “el maquillaje del sexo”.
El amor es un invento cultural que no tiene más de cuatro siglos. Los chinos se siguen casando mandando una foto. La aventura de la civilización sobre la tierra es maquillar los instintos animales. El sexo es una cosa animal, el erotismo es una cosa de la civilización, y a mí me encanta el erotismo.

¿Y cómo están tus instintos?
Están un poquito apaciguados, sobre todo porque tengo una novia, Jimena, que es una mezcla entre la KGB y la CIA. No me deja sólo un minuto y así mal se puede.

¿Muchos amores en tu vida?
Yo no quiero alardear, pero sí he sido muy enamoradizo. Ahora ya no hay manera.

Después del accidente, Joaquín Sabina, el maldito, ¿ya se fue?
Se murió. Ahora estoy más tranquilo, más íntimo, mucho menos callejero, para bien o para mal.

Con los zapatistas

”Como un dolor de muelas” de tu compac “Dímelo en la calle” lo escribiste inspirado en una carta que te envió el Subcomandante Marcos, el líder de los zapatistas. ¿Por qué?
Sí, y él sigue enviándome cartas. Incluso estuve en Chiapas tocando durante tres días y él me enviaba mensajes y comunicados. Me pidió que en el escenario les envíe un saludo a los “compas” (compañeros), y Marcos, que es tan respetuoso, sugirió que aunque sea subliminal, y yo dije: “¡Joí, por qué subliminal!”. Y les mandé un abrazo a los “compas” del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

¿”La canción más hermosa del mundo” es la canción más hermosa del mundo?
Claro que no. Pero también tiene su humor que alguien diga: “¿Has oído “La canción más hermosa del mundo”? Está en el disco de Sabina”. (risas).

”Ya eyaculé” es un son cubano.
Claro, y suena como africano. Además, en la grabación estuvo Alfredo Bryce y aportó algún verso, y la risa que se oye al principio y luego dice “sacarina” es de Jimena.
Y también hay un valse peruano, “Yo también sé jugarme la boca”.
Pero es un valse hecho por alguien que ha hecho rock.

Literatura y mujeres

La literatura es una de las pasiones de Joaquín Sabina. El año pasado ha publicado dos libros, “Con buena letra” y un libro de cien sonetos, “Ciento volando, de catorce”.

¿Te gusta más?
No sé si me gusta más, pero antes que la vida me llevara a ser cantante, escribía poesía. Creo que durante 40 años tuve aplazado el leer sonetos ante otro tipo de gente que no es tan apasionada y simplista como los seguidores del pop. Y también últimamente mis amigos son más escritores y poetas, para mi mal, porque yo pensaba que con ellos me iba a curar de mis adicciones, pero ellos son más borrachos que los cantantes.

Uno de ellos es Alfredo Bryce Echenique.
Él siempre me tumba y me acuesta. Me lo paso bien teniendo la oportunidad de discutir con gente un poco más cerebral.

Eso suena muy snob.
Qué le vamos a hacer. A lo mejor tengo un lado snob. Pero no es tan así. Yo de toda la vida he pasado más tiempo con los libros que con los discos. No soy un melómano. Cuando me hacen entrevistas netamente musicales, hago el ridículo porque no conozco el segundo disco, lado B de Jimmi Hendrix, por ejemplo. Pero sí conozco al dedillo los poemas de Vallejo. Por eso, estos dos últimos dos años hablo más de Vallejo que de Hendrix, y eso me gusta más.

¿Te gusta la literatura peruana?
He leído a Vallejo, a José Watanabe. A Bryce lo sé de memoria, y a Marito Vargas Llosa lo he leído entero, aunque no votaría por él. Y a Ricardo Palma, y ahora, aunque no lo creas, me estoy leyendo la biografía de Haya de la Torre.

Bryce dice que escribe para que sus amigos lo quieran más, ¿y tú?
La verdad es que cuando uno escribe se dirige a dos o tres personas. Luego si eso se amplía, estupendo. Pero es para quien tienes al lado. Yo siempre escribo empujado por una chica, por un amigo o por mí mismo.

Miedo fanático
“Yo tengo una sola relación. Creo que el oficio que me ha dado todo en la vida me obliga a hacer las mejores canciones que yo sepa hacer, los mejores poemas que sepa hacer, los mejores libros y discos. Y nada más. Hace muchísimos años que huyo como de la peste de esas relaciones malsanas y morbosas con fans. Yo no respondo cartas de fans ni alimento ese tipo de relaciones morbosas, porque me parecen malas para ellos y para mí. No me parece bien que a uno lo tomen como un profeta o un jefe de alguna secta, o un tipo capaz de dar consejos, porque yo dudo todo el tiempo. De hecho que quedo muy mal con mis fans porque nunca he contestado una carta. Ni siquiera respondo el teléfono. En la calle, yo soy un tipo sociable, y si me echan un piropo lo agradezco encantado. Pero si quieren vivir mi vida, yo les digo que vivan la suya.

Entrevista aparecida en La Ultima.com Perú (30 Oct 2003)