Sabina y Serrat, en el
escenario del Palau Sant Jordi, esta noche. Foto: ELISENDA PONS
JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA
Remansos poéticos y estribillos acanallados; rumba y swing; repertorios
cruzados y complicidades potenciadas por dos gurús de la canción cuyos
recitales adquieren una dimensión extramusical. Serrat y Sabina desplegaron en
un Palau Sant Jordi a rebosar
(17.960 personas) el espectáculo Dos pájaros de un tiro, muy rodado
tras más de 40 noches y aún capaz de encajar algunas sorpresas: la principal,
un pletórico Peret, invitado a la interpretación de su canción El muerto
vivo.
Ocupen su localidad y Hoy puede ser un gran día fundidas
abrieron un recital de concepción bicéfala pero que buscó el diálogo constante
entre ambos protagonistas y sus respectivos repertorios. Hubo estrofas
compartidas, préstamos, monólogos y promiscuidades. Y mucho sarcasmo
compartido. Tras Aves de paso, Serrat tomó la palabra. Sabina apuntó,
malévolo: "Disfruten del pobre Abel en ausencia de Caín". El
barcelonés rescató Cançó de matinada y el swing de Algo personal.
El de Úbeda reaparició para abordar Y sin embargo a dúo, a la que
siguió No hago otra cosa que pensar en ti. Luego, el relevo.
"Les dejo con el passarel. Sean amables con él. Espabila, Sabina,
y aprovecha tu cuarto de hora", retó Serrat. Cayeron ¿Quién me ha
robado el mes de abril?, una dylaniana Princesa y Mi primo el
Nano, que en su día dedicó a su actual partenaire. "Para que
vean que estos pájaros no están recién caídos del cielo. Esta canción tiene al
menos 15 años", apuntó antes de abordar una letra que es un retrato
personal de Serrat: "Viene del Poble Sec ese atorrante, universal,
charnego y trashumante".
Contigo, en catalán
Llegaron los ejercicios lingüísticos: Contigo, con inauditas estrofas
en catalán a cargo de Sabina ("jo no vull un amor civilitzat...").
Tu nombre me sabe a hierba a dos voces, y Serrat entrando en territorio
Sabina con A la orilla de la chimenea, incursión empatada con Señora,
abordada por el jienense, que sacó una enorme cámara de fotos antigua al
escenario, con la que enfocó a la pista.
Serrat tomó la palabra: "Lo de cantautor es una tapadera. Lo que de verdad
le gusta es la
fotografía. Pero no hace retratos de monumentos o paisajes, sino solo de cosas
importantes: ustedes". A los fotografiados se les sugirió, con éxito, que
gritaran otra palabra: "clítoris" en lugar de la tradicional
"patata".
El momento rumbero, asentado sobre Aquellas pequeñas cosas y Ruido
trajo a un inesperado Peret para atacar El muerto vivo, canción fija
del repertorio de la gira. La ovación ante su aparición fue unánime. "¡El
maestro de la rumba!", apostilló Serrat, que añadió "Aquí tenim
el millor". El repertorio siguió alternando piezas de uno y otro: Cremant
núvols, Fa vint anys que dic que tinc vint anys, frente a Poema de
amor, 19 Días y 500 noches.... Ovaciones.
Serrat adoptó un tono teatralmente paternalista con su colega de escenario.
"Les agradezco los aplausos. Ustedes no lo saben, pero a él le dan vida.
En el camerino está hecho una piltrafa. Sus aplausos a
él le dan vida, y a mí me dan bolos. Si a este hombre le da algo, me jode toda
la temporada", señaló el barcelonés.
La recta final se alimentó de estrofas de impacto asegurado: Mediterráneo,
Penélope, Noches de boda, Fiesta... Himnos compartidos que sellaron la
primera de las tres noches de Serrat y Sabina en el Sant Jordi. Mañana y pasado
mañana, más.