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Sólo texto
Todo aquel que ve a Dios muere. Sólo el profeta resiste

Un artículo de Jaume Botey

En un escrito poco conocido de Lluís M. Xirinacs, a raíz de la muerte de mi hermano Francesc (14.04.96), decía: "Todo aquel que ve a Dios muere". Se apropiaba así de una frase de la Biblia referida a la subida de Moisés al Monte Sinaí. A continuación añadía: "Sólo el profeta resiste". En su escrito las aplica a mi hermano, pero es obvio que por el contexto tienen también un regusto autobiográfico. No es posible entender la vida y la personalidad de Lluís M. sin comprender estas dos dimensiones.

Todo aquel que ve a Dios muere

.

Lluís M. fue un carácter radicalmente espiritual, un místico. Sin duda alguna la razón profunda de su personalidad, de su actuación política, científica, no violenta, etc, fue la búsqueda constante del trascendente, que él nombraba como el Uno. Y persiguió este Uno desde todas las vertientes que pudo hasta que murió.

La capacidad de seducción de su persona sólo tiene una explicación si la buscamos en fuentes más profundas que las de las estrategias contingentes. A menudo no sabemos cómo explicar aquello que todos tenemos de más sagrado y de más íntimo, y los interesados en descubrirlo han de aprenderlo leyendo en los hechos.

Lluís M. no proclamaba de dónde le venía la incombustible fuerza que lo animaba, pero tampoco se lo escondía: se podía entrever. La raíz de su pacifismo, de su insobornable voluntad de 're-ligar-se' con la gente, de su protesta contra cualquier opresión, de su defensa de la libertad y, por tanto, de su propuesta política, la encontraba en el "cara a cara con el Invisible", como decía en el mismo escrito. Y sobre todo en la mística de la Biblia y de los profetas bíblicos.

Había hecho vida de la Biblia. Con la ayuda de la exégesis crítica y de la historia comparada de las religiones descuartizaba sin piedad el texto para poder ir a lo hondo del mensaje. Dios presente como liberador en medio de la historia humana. Se trata de un mensaje, al mismo tiempo, espiritual y político. En el escrito mencionado dice:

En el verano de 1962 hice un peregrinaje en solitario por las montañas del Taga, St. Amanç y Serra Caballera, y puse por escrito un camino hacia el Reino de Jesús: "La Via. Iniciació cristiana" (Delegació Diocesana d'Escoltisme. Verano 1962).

Era una extraordinaria iniciación a la espiritualidad bíblica (probablemente fue la primera) y que hoy sigue siendo plenamente válida.

Se apuntan ya algunos de los ejes que posteriormente serán los conductores de su vida espiritual, intelectual y política: la universalidad de Dios manifestado de diferentes maneras en las formas culturales de las diversas religiones, la historia como lugar teológico, la liberación humana de las esclavitudes como signo de liberaciones definitivas, etc.

La Biblia lo llevó a la comprensión global del hecho religioso, porque de la misma manera que no es posible ser "ciudadano universal" si no tienes los pies bien situados en un lugar y en una tierra concretos (Catalunya, por ejemplo), y desde aquí abrirse a todo el mundo, tampoco se puede ser "creyente universal" sin partir de la adhesión a una forma concreta del hecho religioso (el cristiano, por ejemplo), y desde aquí abrirse a las otras confesiones.

Persiguió también este "Uno" desde su reflexión filosófica y desde la ciencia, desde el análisis de la realidad fragmentada tendiendo a la unidad. Probablemente su obra filosófica, como la Ars Magna en la que se inspiró, tiene mucho más de propuesta ideológica de que resultado final acabado, pero cuando Lluís M. habla de globalización sobrepasa el significado acotado, casi sólo económico, con el que habitualmente lo utilizamos. Su visión de la globalidad tiene mucho de místico y algo a ver con la tendencia de la creación al punto Omega de Teilhard.

Sólo el profeta sobrevive

Se entiende que quiere decir que sobrevive "al contacto de Dios", porque todo profeta sucumbe al contacto con la realidad. Pasó con los del Antiguo Testamento, pasó con Jesús de Nazaret y pasa con los de ahora. Y así ha pasado también con él.

El profeta, todo profeta, pone en evidencia el cinismo del sistema y el sistema se defiende negándolo y condenándolo al descrédito, al ostracismo e incluso a la muerte.

La profecía nace de sentimientos fuertes, alimentados de una fuerza espiritual que viene por la pasión del absoluto, de una llamada profunda: es el reclamo de una llamada interior, de una urgencia que rompe los límites de lo inmediato, que transciende la lógica del conflicto concreto para situarse en otro nivel.

Ésta fue, como la de todos los profetas, la urgencia de la llamada del Xiri: intentó despertar la capacidad de revuelta.

Y en la revuelta auténtica no cuenta ya mi vida o mi muerte, no cuento yo, no cuenta mi suerte o mi desgracia o mi miedo, sino que cuenta mi solidaridad fraterna con el otro, y contra el opresor. El sentimiento profético es un sentimiento fuerte, que mira hacia el futuro, que prescinde de las pequeñas exigencias personales de comodidad, riqueza o seguridad y se mide a sí mismo con las grandes cuestiones de justicia o del derecho del otro.

El sentimiento profético se expresa a través de gestos proféticos que siempre sorprenden nuestra imaginación. Y así fueron sus gestos extraordinarios, también el de su muerte, que nos ponían contra las cuerdas. Pero el gesto profético, aunque no busque el resultado inmediato, si no quiere quedarse en el vacío, necesita la acción organizada, la política. El la buscó y es patente el resultado

Sin sentimiento profético, la gestión política es una suma de intereses corporativos, ya que la primera condición de la acción política es que ha de haber valores y mística y exigencia con los cuales comprometernos. Y ello necesariamente implica sacrificio y riesgo. Por eso también, el gesto y sus protagonistas a menudo son acusados de extravagantes y de insensatos

Los dos temas centrales de toda espiritualidad son la lucha por la paz y contra toda clase de opresión. Fueron también los dos temas centrales de la vida de Lluís M. En definitiva, la lucha del bien contra las fuerzas del mal. Y en ello se jugó la vida

Jaume Botey Vallès.
20 de septiembre del 2007
Traducción: Miquel Sunyol

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Miquel Sunyol

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15 Enero 2006
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