Juan Carlos:

¿Cómo te atreviste a decirme durante el desayuno que Brown no decía lo que yo dije que decía?

La respuesta
de Juan Carlos
  1. Porque no dice lo que tu dices, ni le da la "calificación" que tu le das.
  2. Ni tocan el tema Theissen, Schenke
  3. Deberías leer algo serio sobre los esenios, entre los que el celibato es bastante normal y su relación con el Talmud.
  4. Los argumentos "ad hominem" (contra Sicre) no tienen mucho valor. 
  5. Después de Brown se ha investigado mucho.
Mi contrarespuesta

Juan Carlos:

Me he demorado en darte una respuesta a tu respuesta, pero ya sabes que hay cosas que pasan por delante de los "hobbys"; aquello que decían nuestros abuelos y abuelas de que "antes la obligación que la devoción". Naturalmente, que te agradezco el haber querido proseguir el "diálogo".

Sigamos, pues, dialogando, siguiendo los puntos que tú indicas

Ad primum: Porque no dice lo que tu dices, ni le da la "calificación" que tu le das

Al primer punto poco tengo que decir: el texto de Brown está ahí. En cuanto a la calificación que yo le doy, quisiera que fuera la que da el mismo Bronwn: "Deberían tener en cuenta..."

Es posible que en mi intervención no dijera que esta "advertencia" de Brown se encontraba en su libro "El nacimiento del Mesías" y no en su obra más conocida entre nosotros sobre "El evangelio de Juan". Ésta fue publicada en 1966, unos trece años antes que el del Nacimiento, que fue en 1979 (el mismo año, precisamente, que aparece la traducción castellana del comentario sobre Juan).

De todos modos he releído con gusto los textos que citas de "El evangelio de Juan", un libro que hace ya bastantes años leí y fui resumiendo, pues, junto con el de Juan Mateos, nos sirvió durante un par o tres de años para ir haciendo una "lectura" del Evangelio de Juan con un grupo de catequistas del barrio. Estoy hablando de cosas de hace más de quince años...

Lo que Brown escribe en su nota a Juan 8, 41

Vosotros hacéis lo mismo que vuestros padres
Le replicaron entonces:
Nosotros no somos hijos de mala madre;
un solo padre tenemos, y es Dios

hacéis lo mismo que vuestro padre
Este es el primer ejemplo del sarcasmo que algunos quieren ver ya en el v. 38. Jesús se apoya en el principio de que un hijo se comporta según lo que observa en su padre; aunque "los judíos" sean por derecho hijos de Abrahán, sus obras demuestran que es el diablo su verdadero padre (v. 44)
no somos hijos de mala madre
Literalmente, "de fornicación". Suele interpretarse en el sentido de que "los judíos" toman la insinuación de que son hijos del diablo como una manera de decir que Abrahán no es su padre, y que por tanto son hijos ilegítimos. Según esta interpretación, el "nosotros" es una respuesta al "vosotros" de la última sentencia de Jesús. Pero hay otra posibilidad: los judíos recurren a un argumento ad hominem contra Jesús. Este ha hablado de su Padre del cielo y del padre de ellos, pero ¿no circulaban acaso ciertos rumores sobre el nacimiento de Jesús? ¿No habría dudas acerca de si realmente era hijo de José? (cfr. nota a 1, 45). Es posible que los judíos quieran decir: "Nosotros no somos hijos ilegítimos [como tú]". En Orígenes, Contra Celso, (I, 28 (GCS 2, 79) tenemos el testimonio de una antigua acusación de ilegitimidad lanzada por los judíos contra Jesús, mientras que los Hechos de Pilato (2, 3), presentan a los judíos acusando a Jesús: "Tú has nacido de fornicación"

Lo que Brown escribe en su nota a Juan 1, 45

Felipe se encontró con Natanael y le dijo:
Oye, aquel de quien escribió Moisés en la Ley
y también los Profetas, lo hemos encontrado:
es Jesús, hijo de José, el de Nazaret>

Jesús, hijo de José
Es la forma normal de diferenciar a este Jesús de otros que llevarían el mismo nombre en Nazaret (también 6, 42; Lc 4, 22). Otra forma de identificarle, "hijo de María" (Mc 6, 3), es extraña, y podría constituir un indicio de ilegitimidad; cf. E. Stauffer, Jesus and His Story (Londres 1960) 23-25

¿Cuál sería mi comentario ahora? Decir que ya en 1966 un biblista católico de prestigio insinúa y anuncia el tema de la posible ilegitimidad de Jesús, un tema que trece años más tarde (en El nacimiento del Mesías) desarrollará más, dedicándole todo un anexo (pp. 558-566). Recuerda que el anexo anterior, el IV, lo dedica a "La concepción virginal" (pp. 541-557). Uno y otro los he utilizado, como indico ya en la carta, en mi "Catequesis Navideña", en los capítulos "Concepciones virginales, al por mayor", "Jesús, ¿un hijo ilegítimo?". Y relacionado también con éstos, el dedicado a las dudas de José

Y déjame recordar algo: Raymond Brown sólo nos da una advertencia "a los modernos exegetas que rechazan la concepción virginal": no va más allá, por la sencilla razón de que no puede. Estarás ciertamente de acuerdo con lo que dice el obispo John Selby Spong:Jesús, hijo de mujer, pág 136 (1992)

Aunque, desde mi punto de vista, el profesor Brown es la máxima autoridad mundial en cuestiones de Nuevo Testamento, no extrae la ineludible conclusión exigida por su erudición de que el nacimiento de mujer virgen no es más que un invento teológico de Lucas. Como católico-romano que es, debe disciplinar constantemente su erudución, al servicio de la enseñanza y el dogma oficiales de su tradición. Eso hace que le resulte difícil seguir lo que le dicta su erudición cuando eso le conduce a conclusiones eclesiásticamente inaceptables, o a plantear cuestiones críticas que parezcan apuntar en una dirección contraria.

El mismo Brown nos habla de esta falta de libertad, cuando después de afirmar que el evangelista "Mateo" no fue testigo ocular del ministerio de Jesús, añade en nota

Los católicos fueron de los últimos en dejar de defender oficialmente que el evangelio fue escrito por Mateo, uno de los Doce. Se cambió de postura en 1955, cuando el secretario de la Pontificia Comisión Bíblica dejó a los católicos "total libertad" respecto de los primeros decretos de la Comisión Bíblica, incluyendo el que afirmaba que el Mateo griego era sustancialmente ideéntico al que escribió el apóstol en arameo o hebreo.

Raymond E. Brown
El nacimiento del Mesías
Pág 39, nota 2s

Original: The Birth of Messiah (1979)

¿Cuántas cosas hay todavía
que los católicos
no pueden decir?

Vayamos ya a John P. Meier. Hace pocas semanas me permití el lujo de completar su obra, comprando el tercer volumen de "Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico". Supongo que estaremos de acuerdo en afirmar que Meier es un buen "condensador", capaz de ofrecernos un exhaustivo resumen del tema tratado, tal y como se afirma en la presentación:

Los diversos puntos que se estudian... constituyen en sí mismos magníficas monografías bíblicas, bien hechas y actualizadas, sumamente útiles

No debemos olvidar los límites de su obra, los que vienen determinados por el propio objetivo del autor:

...el de ser una limitada declaración de concordia, un documento consensuado susceptible de verificación utilizando los medios de la moderna investigación histórica

Es quizás esta búsqueda de un "consenso histórico" lo que le permite dejar sin resolver cuestiones que en realidad son filosóficas (p.ej., si se producen milagros) o teológicas (p. ej., si Dios intervino realmente en ese "milagro" particular a fin de suscitar la fe). No busquemos, pues, en él lo que él mismo confiesa que no nos va a dar.

El P. Puigrefagut, nuestro profesor de cosmologíaLa lectura de esas páginas de Meier me ha traído el recuerdo de uno de nuestros viejos profesores de filosofía en Sant Cugat, el P.Puigrefagut (profesor de cosmología), quien, obligado a defender ciertas tesis (las que podían "justificar" la transubstanciación eucarística), afirmaba que "los adversarios no llegaban a demostrar que nuestra tesis era errónea" o, incluso, que "los adversarios no llegan a demostrar que su tesis sea menos errónea que la nuestra". (De esa manera pasaba para mi -y creo que para otros muchos- de la categoría de "profesor" a la de "maestro")



En nuestro tema, la conclusión de Meier es que no se llega a probar históricamente que existiera una tradición sobre la ilegitimidad de Jesús, cuyo origen fuera independiente de los relatos evangélicos. Pero tampoco se puede probar que tal tradición no existiera!!

Por ejemplo, el caso de Mc 6, 3. Meier admite que:

¡Pero nadie ha podido demostrar que en Nazaret y en los años treinta decir "hijo de María" fuera llamarle a uno "bastardo"!!

Las conclusiones de Meier y de Brown:

MEIER BROWN
La tradición de que Jesús era hijo ilegítimo no está claramente atestiguada hasta mediados del siglo II, y lo más probable es que se trate de una reacción burlesca, en un contexto de polémica, contra las afirmaciones de los relatos de la infancia, quizás tal como se filtró a través de disputas populares No sabemos si la acusación judía de ilegitimidad, que aparece claramente en el siglo II, tenía o no una fuente independiente de la tradición del relato de la infancia. Esta fuente independiente de la tradición ayudaría a confirmar como histórica la cronología de un nacimiento anticipado, afirmada por Mateo e (implícitamente) por Lucas
pag. 243 pag. 566

La verdad es que Meier no nos enseña muchas más cosas que R. Brown. Me parece que todos los autores que cita, ya vienen citados en el libro de Brown sobre el Nacimiento, todos a excepción de Jane Schaberg, quien publicó en 1978 The Illegitimacy of Jesús. A Feminist Theological Interpretation of the Infancy Narratives. El otro autor mencionado por Meier como ejemplo de "especialistas de tiempos recientes que han propuesto la ilegitimidad de Jesús como una tesis viable" es Morton Smith en su obra Jesús the Magician de 1978, que supongo que es el citado por Brown en su bibliografía como autor de un artículo: Smith, M.: God's Begetting the Messiah in 1Qsa, publicado en New Testament Studies en 1958-1959

El ataque de John P. Meier (macho) a Jane Schaberg (hembra) es furibundo ("se contradice a sí misma desde el principio, y la amenaza de autocontradicción aumenta a medida que el libro va desarrollando su tesis"), con un cierto deje de conmiseración ("una gran cantidad de erudición desperdiciada en un descabellado proyecto")

Más "caballero" se muestra Brown, quien en Diccionario de interpretación bíblica reconoce que "las eruditas feministas plantean un desafío a su punto de vista", según podemos leer en el libro de John Shelby Spong, Born of a Woman, traducido al castellano por la Editorial Martínez Roca con el título Jesús , hijo de mujer

No debería repetir lo que los lectores de mi Catequesis Navideña ya conocen: la admiración del obispo Spong por esta teóloga feminista:

La segunda persona es Jane Schaberg, profesora de religión en la Universidad de Detroit. Compré inmediatamente su libro The Illegitimacy of Jesus (La ilegitimidad de Jesús), en cuanto lo vi anunciado. Más tarde también me sería recomendado por Phyllis Trible, del Seminario Unionista de Nueva York. La obra de Jane Schaberg arrojó para mí una nueva luz sobre las narraciones de la natividad. Ilustra el enriquecimiento del que puede beneficiarse la Iglesia cuando se empieza a escuchar con cuidado lo que tiene que decir un grupo de personas como las mujeres, antiguamente rechazadas e ignoradas de una forma tan amplia por esa misma Iglesia.
¿Cómo escucha una mujer, una teóloga bíblica feminista, las tradiciones de la natividad escritas, narradas e interpretadas históricamente sólo por los hombres? ¿Cómo podemos soslayar los prejuicios patriarcales y masculinos para escuchar, leer e interpretar esta historia de una forma más objetiva? Ella me abrió los ojos a pistas existentes en las Sagradas Escrituras que yo nunca había visto.
Su obra demuestra una brillante investigación y contiene una amplia documentación. Construye su argumentación basándose en un material que, en honor a la verdad, es muy escaso, ya que los prejuicios se encargaron de suprimirlo. Sin embargo, su investigación y sus puntos de vista han logrado que algunas partes de esa historia tengan para mí un sentido que hasta entonces no habían tenido. La tensión que se creó en mí por el diálogo entre Raymond Brown y Jane Schaberg fue muy vigorosa: Schaberg es, para mí, un maravilloso desafío y correctivo para lo que dice Brown; ella ofrece una perspectiva feminista a esa invención masculina de la virgen María que abre la figura de María a una verdadera humanidad.

John Shelby Spong
Jesús, hijo de mujer
Pág. 15-16.
Ed. Martínez Roca
Original: Born of a Woman

Ad secundum: Ni tocan el tema Theissen, Schenke

A tu segundo punto poco (o nada) tengo que decir: no todos los autores deben tocar todos los temas. De Schenke (Hans Martín) ni siquiera sabía que existía, pero al ver el tema por el cual es citado por Meier (el proto-Marcos que luego se convertiría en el Marcos secreto) lo he puesto sin dudarlo en la lista de libros a leer en mi ya no muy lejana jubilación.

A Theissen -ya lo sabrás por alguno de mis escritos publicados en el Boletín de Misión Obrera- sí que lo conozco. Así, pues, ya hace años que escribía a otro de mis amigos:

Ahora, en mis "catequesis", intento hacer ver cómo Jesús es "uno más", que no resultaba un personaje tan extraño dentro de su ambiente: es uno de los tantos judíos que pensaban tener la solución para los problemas de su país (parece que Jesús ya tenía bastante horizonte con las fronteras de su propio país). Me ayudan Gerd Theissen (Sociología del movimiento de Jesús) i Gerhard Lohfink (La Iglesia que Jesús quería). Es muy posible que el "Padre Nuestro" no sea una oración tan universalista como nosotros nos pensamos. ¿Qué pedía Jesús?
Estos días hago propaganda de La sombra del galileo del mismo Theissen. Miraré de regalártelo.

¡Incluso lo he regalado! ¡Y más de una vez! La verdad es que ahora ni lo tengo en casa.

En mi último viaje a Salamanca no sólo visité la biblioteca del convento de San Esteban de los dominicos (visita ya mencionada en mi carta a Sicre), sino que también fui a la Editorial Sígueme (de los Operarios Diocesanos), acompañando a uno de la casa, a mi amigo el bejarano Antonio García, a punto ya de acabar su período de vacaciones en España y de regresar una vez más a Valencia (de Venezuela). Animado por el descuento que ofrecen a "los de la casa", compré sin dudar La religión de los primeros cristianos. Una teoría del cristianismo primitivo, de Theissen, publicado en Alemania en el 2000.

Ahora, llevado por la curiosidad, he abierto el libro que todavía tenía en la cartera de viaje, y, buscando por el índice temático (nacimiento virginal), he encontrado lo siguiente:

Lucas narra, como Mateo, la generación por el Espíritu y el nacimiento virginal de Jesús; pero no son ningún problema para el esposo de María (a diferencia de Mt, donde José los vive como escándalo) ni para el narrador Lucas: él no necesita citas del antiguo Testamento para demostrar la legitimidad religiosa de la generación por el Espíritu y el nacimiento virginal. (pag. 216)

Mi presupuesto económico no logró superar las dudas para comprar también el libro "estrella" de aquellos días (El Jesús histórico, de Theissen-Merz), para la presentación del cual el propio Gerd Theissen acababa de estar en Salamanca

Ad tertium: Deberías leer algo serio sobre los esenios, entre los que el celibato es bastante normal y su relación con el Talmud.

¿Te parece suficientemente "serio" Plinio el Viejo? ¿O el judío alejandrino Filón? ¿O quizás te parece poco seria -por aquello de que se vendió a los romanos- la lectura de Flavio Josefo?

Plinio el Viejo Filón de Alejandría Flavio Josefo

Ya sé , pues, que -al menos, una gran parte de los esenios- practicaban el celibato, de tal forma que Plinio el Viejo exclamó:

De este modo, desde hace miles de siglos, subsiste un grupo en el que -algo que parece decididamente increíble- no nace nadie. ¡Así de fecundo es para ellos (los esenios) el tedio vital de los otros!

La verdad es que no he logrado leer todavía los diecisiete párrafos que Filón dedica a los esenios en su Quod omnis probus sit liber, ni mucho menos la parte que en su Apología pro Iudaeis -parece que todavía no se ha encontrado- estaba reservada a ellos. Pero no pierdo las esperanzas de conocer la versión de Filón sobre los esenios a través de lo que nos ha transmitido Eusebio en su Praeparatio Evangelica (VIII, 10, 18s), o por las traducciones modernas de Lagrange (Judaïsme, p. 310-311) y de A. Dupont-Sommer (Les Écrits esséniens découverts près de la Mer Morte, p. 34-36). Así, pues, que por ahora me he de contentar con la breve referencia que hace a ellos en su obra sobre la comunidad de los terapeutas, De vita contemplativa.

Después de haber escrito sobre los esenios, quienes han consagrado a la vida activa su celo y sus esfuerzos, distinguiéndose en todos los aspectos o -para moderar mis expresiones- en la mayor parte de ellos...

Más accesibles -y ya desde hace años, pero estas últimas semanas he vuelto a ellos para preparar un sermón- se me mostraron los textos consagrados a ellos por Flavio Josefo, tanto en su Guerra de los judíos como en su más breve referencia en Antigüedades judías. El primero de estos textos es, según las notas de la edición publicada por Gredos, "una de las fuentes fundamentales para el conocimiento de este grupo judío".

En estos textos queda claro que el grupo era mayoritariamente célibe

Ellos no aceptan el matrimonio, pero adoptan los hijos de otros, cuando aún están en una edad apropiada para captar sus enseñanzas, se comportan con ellos como si de hijos suyos se tratara y les adaptan a sus propias costumbres. No desaprueban el matrimonio ni su correspondiente procreación, pero no se fían del libertinaje de las mujeres y están seguros de que ninguna de ellas es fiel a un solo hombre.

aunque Flavio Josefo hace mención de "otra orden de esenios" que aceptaban el matrimonio, rama de la cual ni Plinio ni Filón nos hablan de ella (según las notas de Gredos)

Hay otra orden de esenios que tiene un tipo de vida, unas costumbres y unas normas legales iguales a las de los otros, pero difieren en su concepción del matrimonio. Creen que los que no se casan pierden la parte más importante de la vida, es decir, la procreación, y, más aún, si todos tuvieran la misma idea, la raza humana desaparecería enseguida.
De acuerdo con esta creencia, someten a las mujeres a una prueba durante tres años y se casan con ellas, cuando tras tres períodos de purificación demuestran que pueden parir. Mientras están embarazadas, los hombres no tienen relaciones con ellas, lo que demuestra que se casan por la necesidad de tener hijos y no por placer. Las mujeres se bañan vestidas y los hombres lo hacen con sus partes cubiertas. Tales son las costumbres de los esenios.

Habiéndome marcado "los orígenes del cristianismo" como el tema de mi "tesis doctoral" (eso que me permitirá decir en mis años de jubilación que "no tengo tiempo"), puedes comprender que dentro de mis posibilidades actuales de tiempo y de dinero no desdeño ni la compra ni la lectura de libros que traten sobre los esenios. Y, ciertamente, entre estos libros, unos serán más serios que otros... Es, para mí, toda una temática muy abierta...

Ad quartum: Los argumentos "ad hominem" (contra Sicre) no tienen mucho valor

Totalmente de acuerdo. He mantenido algún párrafo de este estilo después de muchas dudas y después de "saltarme" algunos consejos de mis "correctores". Pero pienso que el hecho de que tengamos un "predicador" no nos convierte a los demás en "alumnos", y que a nuestras edades podemos decir y podemos escuchar opiniones diversas. Tanto la prédica matutina -que sigo manteniendo que no debería superar la media hora- como nuestras breves intervenciones vespertinas son las semillas que el sembrador salió a sembrar.

No creo -como ya digo en la carta- que José Luis Sicre tomara la iniciativa de hacer comentarios sobre mi intervención (en el desayuno ya me llegaron), sino que serían respuestas a preguntas y a dudas que le plantearon. Me hubiera gustado -creo que hubiera sido lo correcto por su parte- que hubiera empezado diciendo:

Es verdad que Brown dice lo que el Miquel ha dicho que dice, pero aunque sea el número uno en esta materia, hay otros que pensamos de otra manera

¿Con qué autoridad cierra las posibilidades que Brown -y nuestro González Faus, entre otros muchos- han dejado abiertas?

Ad quintum et postremum: Después de Brown se ha investigado mucho

Más de acuerdo todavía, ya que en ello estamos tú y yo. Pero todavía en 1991, doce años después de la publicación de El Nacimiento del Mesías, Meier se refiere a él en estos términos:

El libro de Brown constituye el estudio magistral llevado a cabo en nuestra generación

Y para una actualización de su bibliografía y de comentarios sobre investigaciones más recientes cita dos artículos, publicados en 1986, del mismo Brown.



Ya ves, Juan Carlos, que mi contra-respuesta me ha salido a la medida -por su extensión- de los que ya gozan de una bien merecida "jubilación". Confio que sigas merodeando por Madrid, y que a finales de año nos podamos ver en Zaragoza. Por hoy nada más


Miquel




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Miquel Sunyol

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11 diciembre 2002
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