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LECTURA PERSONAL DE LOS EVANGELIOS

Mis "matizaciones" a un artículo de Gonzalo Haya

No es la primera vez que entro en diálogo con Gonzalo Haya: lo hice por septiembre de 2014 con "Las deshonestidades de un teólogo honesto". Tampoco es la primera vez que aprovecho escritos de compañeros para precisar mis ideas. Lo hice tres veces con escritos de Josep Manuel Mauri y ya hace más años con algún escrito de Xavier Melloni. Y no olvidemos el "carteo" con Pope Godoy al tratar el tema del Reino de Dios.

Mantengo en negro el texto íntegro de Gonzalo Haya publicado en Fe Adulta. En rojo mis "matizaciones" que no sé hasta qué punto serían aceptadas por él. En verde algún comentario.

En fe adulta queremos insistir en una lectura personal y comunitaria de los evangelios.

Hace unos años se insistía más en una "lectura comunitaria", presuponiendo que era en una "comunidad de base".

Jesús es el referente fundamental de nuestras creencias,

Todos tenemos en nuestras vidas unos modelos, "unos testigos", que son los que dan sentido a nuestras vidas. Estos "testigos" forman una cadena, una tradición. Jesús, ciertamente, sería una anilla de esta cadena. La más importante tal vez, pero quizás no siempre para todos. Pero no es la primera, ni la última y definitiva, la inmediata a nosotros.

Delante de Jesús también nos hemos de preguntar: ¿qué he visto en él? ¿Cuáles son los valores que tomo de él? ¿Cuáles son sus actitudes que no comparto? También él, como todo testimonio humano, es un "testigo", un punto de referencia limitado: limitado por todo un conglomerado de valores, de criterios, de costumbres, de visiones, de tendencias…, que vienen de muy lejos, que vienen de su "tiempo". Y limitado por opciones personales que él hizo y que no necesariamente han de ser asumidas por todos.

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y [la] una de las fuentes originales para conocerlo, poniendo las debidas distancias, son los evangelios.

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Sucede que pocos cristianos leen los evangelios; se limitan a escuchar lo que les dicen en las homilías dominicales, y de este modo ven los evangelios como la fotografía del abuelo en el despacho. Vemos en ella lo que ya sabemos que vamos a ver.

He dado a leer a mis oyentes un texto en el que más de la mitad de las letras estaban cambiadas; los españoles lo comprendieron perfectamente porque, igual que el corrector de word, proyectaron sobre el texto las palabras correctas que archivamos en nuestro cerebro; algunos extranjeros no pudieron leerlo.

Los evangelios tienen un mensaje actualizado para cada generación y para cada persona.

Los evangelios tienen un mensaje actualizado para su generación (para su tiempo y su lugar) y para cada persona de este tiempo y lugar, ya que los que escribieron los evangelios no tenían ni idea de cómo serían los siglos posteriores.

Dios se nos manifestó en la vida de Jesús,

Algunas personas (ellas y ellos) que lo conocieron creyeron que Dios se les había manifestado en su vida

pero una vida, a diferencia de los conceptos claros y bien definidos, tiene una riqueza de valores y sugerencias que sólo se aprecian conforme a las experiencias de quienes la analizan. Dicen que sólo entendemos a los clásicos cuando los leemos ya adultos.

Por eso la vida de Jesús fue interpretada de distinta manera por cada evangelista (como veremos otro día).

Por eso la vida de Jesús fue interpretada, como no podía ser de otro modo, de distinta manera por cada evangelista, según su tiempo y lugar y respondiendo a las "preocupaciones", tanto propias como de las personas de este tiempo y lugar.

El mensaje de Dios nos llega a través de las palabras y la cultura del receptor humano,

Lo que nosotros consideramos como "mensaje de Dios" nos ha llegado a través de las palabras y las culturas de diversos receptores humanos

y tiene que ser interpretado a la luz de los Signos de los Tiempos: los signos de los tiempos en las culturas, y los signos de los tiempos en el acontecer de cada individuo (conciencia personal).

Dios se nos manifestó en Jesús.

Consideramos que Dios se nos manifiesta en Jesús, de quien bien poca cosa podemos llegar a saber.

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Los discípulos lo interpretaron según la experiencia de sus comunidades.

Los discípulos lo interpretaron de muy diversas maneras según la experiencia, tanto propia como de sus comunidades.

Nosotros recibimos esas interpretaciones y las reinterpretamos según nuestros conceptos culturales y experiencias. El supuesto mensaje sufre inevitablemente una refracción; el grado de desviación depende de la densidad de nuestra conciencia. "¡Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios!".

Simplificando: Consideramos que Dios se manifiesta en Jesús, en los Signos de los tiempos y en mi conciencia; para corregir tantas refracciones en los receptores, tratemos de ajustar en lo posible esas tres imágenes. Ese será el mensaje para mí, aquí y ahora.

Interpretar el lenguaje de los evangelios

Cada género literario tiene su propio lenguaje

y los evangelios son recuerdos de la vida de Jesús,

y los evangelios, que no todos se ajustan a un mismo género literario, son interpretaciones de la vida de Jesús sin que podamos precisar hasta qué punto pueden remontarse a supuestos recuerdos de la vida de Jesús.

Por ejemplo, para que Marcos nos transmitiera la "multiplicación de los panes y peces" bastaba releer- en la mesa de escritorio- la narración de uno de los milagros de Eliseo que se encontraba en el Segundo Libro de los Reyes, cap. 4, vv.42-44. Y para que Lucas, queriendo superar a Marcos, nos transmitiera la "resurrección del hijo de la viuda de Naim" bastaba releer -en la mesa de escritorio- la narración de uno de los milagros de Elías como se podía leer en Primer Libro de los Reyes, cap. 17, vv.17-24.

recogidos oralmente en arameo y escritos posteriormente en griego para que las nuevas generaciones comprobaran "la solidez de las enseñanzas con que has sido instruido" (Lc 1,4).

Me parece una simplificación de cómo se redactaron los evangelios. Como tampoco quiero "simplificar", prescindo aquí de esta "historia de la redacción". ¿Hasta qué punto el evangelio de Juan depende de recuerdos arameos?

No son una historia en el sentido actual, ni un tratado doctrinal ni, menos aún, un código jurídico.

Si preguntamos a cualquier cristiano dónde nació Jesús, nos dirá sin vacilar que en Belén; sin embargo los exegetas han llegado a la conclusión de que no nació en Belén sino en Nazaret.

los exegetas han llegado a la conclusión de que no nació en Belén, pero esta conclusión no nos obliga a postular que nació en Nazaret.

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¿Por qué Mateo y Lucas lo sitúan en Belén? El relato de Marcos comenzaba con Jesús adulto en el Jordán; ellos quieren completar el relato biográfico con el nacimiento del personaje; y se hacen el siguiente razonamiento: Jesús es el Mesías, según las profecías el Mesías nacería en Belén, luego Jesús nació en Belén.

Lo importante en la historia bíblica no es la exactitud cronológica de los hechos, sino interpretar el sentido de esos hechos. Así se escribió toda la historia del Antiguo Testamento, y los evangelistas se sienten continuadores de esa historia y repiten con frecuencia que con los acontecimientos narrados se cumplían las profecías. Se trata de interpretar la Historia como proceso de salvación, en cumplimiento de la Promesa hecha a Abraham.

Inicialmente los hechos que narran los evangelios

Los cuatro evangelios son fruto de un trabajo de redacción a partir de unos documentos (que podemos llamar) evangélicos. Una primitiva narración de la pasión, que será recogida por Marcos y Juan; el relato, más bien narrativo, que encontramos en Marcos, desde el bautismo de Jesús a la última semana en Jerusalén, que fue "copiado", independientemente el uno del otro, por Mateo y Lucas, que ha dado lugar a la expresión de "evangelios sinópticos". En tercer lugar, el llamado Documento Q (que algunos llaman "Evangelio Q"): todo aquello que es común a Mateo y Lucas y que no se encuentra en Marcos. El documento joánico y aquellas partes que son propias de Mateo y Lucas. Y no olvidemos los evangelios de la infancia (en Lucas y Mateo) que, a pesar de hablarnos de ángeles y de vírgenes, de pastores y reyes, de magos de Oriente y estrellas, de matanzas de niños y de huidas, también nos quieren hablar de Jesús

fueron curaciones

no muy diferentes de las que se podían atribuir a otros "sanadores" de los que podemos encontrar una buena descripción en sobre la vida contemplativa de Filón de Alejandría

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y exhortaciones que Jesús dirigía a un pueblo analfabeto, mediante ejemplos y parábolas, y en situaciones distintas, para suscitar en ellos los comportamientos propios del Reinado de Dios.

Los evangelistas

Los evangelistas, cuyos escritos ya no se dirigían a un pueblo analfabeto, sino a un público culto (por ejemplo, Lucas se dirige a un "excelentísimo Teófilo" y el evangelio joánico presupone lectores judíos familiarizados con la tradición sobre la Sabiduría o judíos de cultura helenista conocedores de la filosofía mística de Filón de Alejandría y lectores de cultura griega ambientados en el neo-platonismo)

recogieron estos relatos dispersos y le dieron un orden cronológico, con una tensión dramática para culminar en la muerte y resurrección.

El primero que completó esta biografía de Jesús fue Marcos.

anteponiendo a la narración de la pasión un conjunto de discusiones, curaciones, parábolas… y con el mandato a sus discípulos de no decir nada a nadie sobre su identidad

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Mateo y Lucas conocieron, asumieron y respetaron casi toda la información que encontraron en Marcos, y la completaron con otro documento escrito en griego, que recogía muchos dichos de Jesús (la llamada fuente Q), y con alguna que otra información propia.

El documento Q

Hemos dicho que respetaron casi toda la información de Marcos. Era normal asumir este escrito avalado por la primera generación de seguidores de Jesús.

La mayoría de los seguidores de Jesús ya habrían muerto cuando apareció el evangelio de Marcos, posterior -muy probablemente- a la caída de Jerusalén (año 70)

Lo que no resulta normal es que suprimieran algunos datos de Marcos, o suavizaran el tono de algunas actitudes de Jesús, como vamos a ver claramente más adelante. Son precisamente esos datos, que conscientemente alteran, los que nos muestran que interpretaron a Jesús con distintos criterios, según sus propias perspectivas y el sentir y las necesidades de sus comunidades, es decir, según sus signos de los tiempos.

Esa es la gran ventaja de que nos hayan llegado

que nos hayan llegado, después de la "gran purga" realizada por la "gran iglesia" sobre la abundante literatura sobre Jesús surgida en los dos primeros siglos,

cuatro evangelios canónicamente aceptados por las primeras comunidades. Si solamente nos hubiera llegado un texto sagrado, como sucede en el judaísmo y en el Islam, tenderíamos a absolutizar el valor de la letra escrita (idolatría de la letra). Los 27 escritos del Nuevo Testamento son el mejor testimonio del pluralismo

de un pluralismo, que aparece en primer lugar como un confuso atolladero de interpretaciones diferentes (en expresión de Roger Haight).

en la interpretación del supuesto mensaje de Dios,

¿No encontraríamos más "pluralidad" en los diversos escritos del judaísmo que en los 27 escritos del Nuevo Testamento? Y ¿cómo del "pluralismo teológico y cristológico" del Nuevo Testamento se pasó a "la función normativa del Nuevo Testamento para la teología y cristología de hoy"? (otra expresión de Roger Haight)

e incluso del mensaje concreto de Jesús.

e incluso del mensaje de Jesús que nunca podremos llegar a concretar

Los evangelios son uno de los diversos y múltiples supuestos mensajes de Dios en palabras humanas; mensaje refractado en el ambiente de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, en el de los Santos Padres, en los teólogos y predicaros medievales, en la teología escolática, en Trento, en el Vaticano I, en el Vaticano II, en Francisco, y en cada uno de nosotros.

Un adulto no debe aferrarse a lo que le vienen diciendo desde niño. Los conceptos cambian de sentido con la edad, las épocas y las culturas; y las palabras pierden expresividad y se hacen inocuas. Un cristiano adulto debe escuchar personalmente lo que ha venido escuchando como el mensaje de Jesús para encarnarlo en su propia vida.

Para iniciarse en la lectura personal de los evangelios, y romper la pátina de la consabida interpretación, podemos comparar las tres o cuatro versiones paralelas de Marcos, Mateo, Lucas y Juan sobre un mismo pasaje, que podemos encontrar fácilmente en una "Sinopsis de los cuatro evangelios". También podemos asesorarnos con algunos comentarios que realmente traten de explicar el texto.

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
7 abril 2017
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