Hace unos días me dormía con El Adolescente 1874 - 1875 de Fiòdor Dostoievsky (1821-1881). El joven protagonista, Arkadio Andreievitx Makarovitx, el sencillamente Dolgoruki, decía... Sospechaba  perfidia, coquetería ramplona, y era desgraciado... porque no podía unir estos pensamientos con tu persona... estos últimos días le daba vueltas continuamente; y de repente, todo me ha quedado claro como el día! 
Al entrar aquí pensaba que me encontraría jesuitismo, artificios, una serpiente inquisitiva, y he encontrado honor, gloria, una estudiante! 
Te ríes? Está bien, está bien! En realidad, eres una santa y no te puedes reír de lo que es sagrado... 
 
Arzalluz no es calvinista, es jesuita. Esto es, que puede mentir...
 
  
Las declaraciones de Josep Mª Bricall fueron repetidas diversas veces, pero este fragmento no lo volví a oír. Por lo cual no puedo dar fe de la exactitud literal, pero sí de la contraposición calvinista/jesuita y de la relación jesuita-mentira/mentir
 
Me despertaba con Catalunya Ràdio o con la COM. El día antes Arzalluz había hecho sus declaraciones sobre Tarradelles. Ahora era el turno de Josep Mª Bricallex-alumno de los jesuitas, ex Rector de la Universidad de Barcelona, qui había sido el "hombre de confianza" (ahora no recuerdo si con cargo político) de Tarradelles...
La pregunta es:
¿Qué es lo que hace que un hombre 
de la formación y de la cultura 
de Josep Mª Bricall 
repita viejos tópicos?

 
 
 
 
 
Gracias por la visita
Miquel Sunyol
Febrero 1999
1

 
 
 
 
 
 
 
 


 
 

"Hoy mismo, ahora mismo, le devolveré el dinero y se los tiraré a la cara; me quería ofender", dijo, "como Safronov (nuestro comerciante); sólo que Safronov me ofendió como un vulgar mujic, y éste como un astuto jesuita"
 

"No me elogie así, no me gusta. No deje en mi corazón la enojosa sospecha de que me alaba por jesuitismo en detrimento de la verdad, para no dejar de adularme".

 
"Entonces era sincero conmigo mismo, no era hipócrita, no me engañaba. Y si no comprendí alguna cosa en aquellos momentos fue sólo por falta de inteligencia, pero no por jesuitismo conmigo mismo"
 

"Tomó una decisión jesuítica, pero femenina"
 

"La primera vez que la vio, Versilov, como es natural, no creyó que fuera así [una mujer sencilla y franca], precisamente creyó lo contrario, que era falsa y jesuítica"

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Y la Regenta fue al baile del Casino, porque como ella esperaba, don Víctor se empeñó "en que se fuera, y se fue".
Aquel acto de energía, verdaderamente extraordinario, le hacía pensar al ex-regente, mientras subían la escalera del caserón negruzco del Casino, que él, don Víctor, hubiera sido un regular dictador. "Le faltaba un teatro, pero no carácter. que lo dijera su mujer, que mal de su grado subía colgada de su brazo, hermosísima, casi contenta, pese a todos los confesores del mundo. Ya no estábamos en el Paraguay: ¡a él jesuitas!".
[…] 

Y se lo dijo. Se lo dijo cuando acababan de comer. Con gran sorpresa del enérgico marido "que no quería que su casa fuese un nuevo Paraguay" -alusión que no entendió Ana-, la esposa no resistió tanto como él esperaba; se rindió pronto. Pero él lo achacó a la propia energía. "Comprende que yo no he de ceder y no se obstina" 

Leopoldo Alas, "Clarín" (1852-1901)
La Regenta (1884)
Pág  508-509

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