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Hace unos días me dormía con El Adolescente |
Sospechaba
perfidia, coquetería ramplona, y era desgraciado... porque no podía
unir estos pensamientos con tu persona... estos últimos días
le daba vueltas continuamente; y de repente, todo me ha quedado claro como
el día!
Al entrar aquí pensaba que me encontraría jesuitismo, artificios, una serpiente inquisitiva, y he encontrado honor, gloria, una estudiante! Te ríes? Está bien, está bien! En realidad, eres una santa y no te puedes reír de lo que es sagrado... |
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Arzalluz no es calvinista,
es jesuita. Esto es,
que puede mentir...
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Me despertaba con Catalunya Ràdio o
con la COM. El día antes Arzalluz había hecho sus
declaraciones sobre Tarradelles. Ahora era el turno de Josep Mª Bricall |
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La pregunta
es:
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¿Qué es lo que
hace que un hombre
de la formación y de la cultura de Josep Mª Bricall
repita viejos tópicos?
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Gracias por la visita |
| "Hoy mismo, ahora mismo, le devolveré el dinero
y se los tiraré a la cara; me quería ofender", dijo, "como
Safronov (nuestro comerciante); sólo que Safronov me ofendió
como un vulgar mujic, y éste como un astuto jesuita"
"No me elogie así, no me gusta. No deje en mi corazón la enojosa sospecha de que me alaba por jesuitismo en detrimento de la verdad, para no dejar de adularme".
"Tomó una decisión jesuítica, pero
femenina"
"La primera vez que la vio, Versilov, como es natural, no creyó que fuera así [una mujer sencilla y franca], precisamente creyó lo contrario, que era falsa y jesuítica" |
| Y la Regenta fue al baile del Casino, porque como ella esperaba, don
Víctor se empeñó "en que se fuera, y se fue".
Aquel acto de energía, verdaderamente extraordinario, le hacía pensar al ex-regente, mientras subían la escalera del caserón negruzco del Casino, que él, don Víctor, hubiera sido un regular dictador. "Le faltaba un teatro, pero no carácter. que lo dijera su mujer, que mal de su grado subía colgada de su brazo, hermosísima, casi contenta, pese a todos los confesores del mundo. Ya no estábamos en el Paraguay: ¡a él jesuitas!". […] Y se lo dijo. Se lo dijo cuando acababan de comer. Con gran sorpresa del enérgico marido "que no quería que su casa fuese un nuevo Paraguay" -alusión que no entendió Ana-, la esposa no resistió tanto como él esperaba; se rindió pronto. Pero él lo achacó a la propia energía. "Comprende que yo no he de ceder y no se obstina" Leopoldo Alas, "Clarín" (1852-1901)
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