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UN TEST DE COMPRENSIÓN LECTORA
A IGNACIO DE LOYOLA

LA CONTEMPLACIÓN DEL NACIMIENTO

Amb el permí de Maite Almandoz

Tercero: mirar y considerar lo que hacen,
así como es el camino y trabajar,
para que el Señor sea nascido en summa pobreza...


...y a cabo de tantos trabajos, de hambre, de sed,
de calor y de frío, de injurias y afrentas,
para morir en cruz...

Ignacio de Loyola
Contemplación de la Natividad

¿Entendió Ignacio de Loyola los relatos evangélicos de la infancia de Jesús?

NO           y           SÍ

Un   NO   muy claro para la primera parte.

El camino que va de Nazaret a Belén no conduce a la "summa pobreza", sino "para que el Señor sea nascido" en realeza y divinidad.

Si quería nacer en realeza, era necesario -para ser "rey de los judíos"- nacer en Belén, de la descendencia de David.

Si quería nacer en divinidad, era necesario nacer como nacen dioses y diosas: dioses y diosas no suelen nacer en sus casas (tampoco en el hospital comarcal). Un ejemplo entre otros muchos:

Esta imagen la encontramos en el mito griego del nacimiento de Asclepios, el dios de la Medicina, mito que nos permitirá comprender muchos detalles del relato de Lucas. El paralelismo simbólico entre esta figura griega del Salvador y la persona de Cristo es ciertamente muy fuerte. Su madre es la bien amada de Apolo, y de él está embarazada. Asclepios nace, mientras su madre está de viaje, en una montaña, donde lo encontrará un pastor, entre animales (rasgo característico de un nacimiento divino)... Una luz cegadora y una voz que proclama sobre tierra y mar que este niño aportará la sanación a los enfermos y resucitará los muertos.

Y un   SÍ   muy claro también para la segunda parte.

Pero el camino que se origina en Belén, la confrontación entre el proclamado por una legión del ejército celestial a unos pastores como "Salvador de todo el pueblo" y el que la propaganda imperial enaltecía como "Salvador de todo el mundo", acaba -como no se podía esperar otra cosa- en la cruz.

Que ciudades griegas de Asia Menor habían decidido que el 23 de septiembre, día del nacimiento de Augusto, sería el primer día del año, llamándolo "Salvador". En la ciudad de Halicarnaso, una inscripción lo saluda como "Salvador de todo el mundo", y en Priene, también al sudoeste de la actual Turquía, otra inscripción, refiriéndose a él, decía: "El día del nacimiento del Dios ha señalado el comienzo de la buena nueva para todo el mundo".

Y si queréis podéis seguir dos consejos. El primero nos lo da Eugen Drewermann, el autor de los dos textos anteriores, en su libro De la naissance des dieux à la naissance du Christ:

Si aceptamos "meditar" y reconocer que estas narraciones de la infancia se escribieron como textos simbólicos para meditar, entonces nos será preciso hacer lo que hacen estas imágenes de Navidad y a lo que ellas nos invitan a hacer: Centrar nuestra fe en Cristo en imágenes simbólicas y dejar que ella actúe en nosotros. Y entonces nos daremos cuenta que no es necesario considerar históricamente toda la piedad popular sobre la Navidad como un fantástico error.

Y el segundo os lo puedo dar yo mismo:

Ciertamente, si alguien quiere pasar las fiestas de Navidad en paz, mejor es que cante villancicos delante del belén y que deje, para pasadas las fiestas, la lectura de las narraciones evangélicas, una lectura que no puede dejar de ser -si nos atrevemos a escuchar todas sus resonancias- una lectura política.

El relato de Mateo de la infancia (sus dos primeros capítulos), en donde emerge la figura del rey Herodes, quiere recordar la confrontación entre el Faraón de Egipto y Moisés: Jesús será el nuevo Moisés, el liberador de su pueblo de la opresión faraónica.

El evangelio de Lucas es más valiente. Ahora la confrontación no será entre Jesús y un "reyezuelo" autonómico, sino con el mismo emperador de todo el mundo: la narración del evangelio de Lucas del nacimiento enfrenta cara a cara el emperador de Roma y el niño nacido en un pesebre...

Para ampliar el tema:
Un sermón para la noche de Navidad

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
19 diciembre 2013
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