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En el 500 aniversario de su estancia en Alcalá (1526)
Y pasando a este tiempo el que tenía cargo del hospital nuevo de Antezana, mostrando pesar de aquello, le llamó y le llevó para el hospital, en el cual le dio una cámara y todo el necesario.
Ya hace un cierto tiempo, pongamos unos cinco años, que pueden ser tanto siete como cuatro, un amigo me habló de este hospital de Alcalá, donde san Ignacio pasó un cierto tiempo, diciéndome que el guía (o la guía) había explicado que san Ignacio hacía de cocinero. Un detalle que yo desconocía y que me pareció una afirmación algo rara
Notas del P. Cándido de Dalmases.
Llamábase este nuevo hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, o también por el nombre de su fundador, de Antezana. No consta quién era, en tiempo de san Ignacio, el director de este hospital (¿Lope de Deza? ¿Juan Vázquez?).
Ahora me ha llegado, enviado por su autor (estaré incluido en su lista de "undisclosed-recipients") un artículo publicado en RELIGIÓN DIGITAL, donde me he encontrado con la misma afirmación.
Entre enfermos, pobres y caminantes sin fortuna, cambió trabajo por techo y servicio por alimento. Cocinó, limpió, cuidó cuerpos doloridos y compartió la vida de quienes apenas tenían nada.
Siguiendo -como otras veces- el "PROSUPUESTO" de los Ejercicios ("inquira cómo la entiende") ya le envié un correo electrónico:
Me gustaría saber en qué documento o documentos nos podemos apoyar para decir que san Ignacio "cocinó".
Mientras llega la respuesta podemos ir avanzando trabajo.
En la autobiorafía no encontramos ninguna mención a estas "obras de misericordia corporales" (cocinar, limpiar, cuidar cuerpos doloridos), pero sí recuerda que ejerce como "intermediario" de limosnas.
Así le ayudaban con limosnas para mantener pobres y tenía los tres compañeros del peregrino en su casa. Una vez, viniéndole a pedirle limosna para algunas necesidades, dijo D. Diego que no tenía dineros, mas abrióle un arca en que tenía diversas cosas, y así le dio paramentos de lecho de diversos colores, y ciertos candelabros y otras cosas semejantes, las cuales todas, envueltas en una sábana, el pelegrino se puso sobre la espaldas y fue a remediar los pobres.
Aquí el mérito es de los que "le ayudaban":
Luego como allegó a Alcalá, tomó conoscimiento con D. Diego de Guía, el cual estaba en casa de su hermano que hacía emprempta en Alcalá y tenía bien el necesario.
Notas del P. Cándido de Dalmases.
Diego de Eguía, sacerdote natural de Estella. En 1540 entró en la Compañía de Jesús y fue durante algún tiempo el confesor de san Ignacio. Murió en Roma el 16 de junio de 1556. Como él, entró en la Compañía un hermano suyo llamado Esteban.
El conocido impresor Miguel de Eguía, el cual entre otras obras, imprimió en 1525, y de nuevo en 1526, el Enchiridion militis christiani de Erasmo. El hecho de que en 1526 imprimiese dos veces el Contemptus mundi o Imitación de Cristo induce a pensar que obró movido por san Ignacio.
Diego de Eguía
en el DICCIONARIO HISTÓRICO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
Notas de Javier Hermoso de Mendoza.
Esteban de Eguía, segundo hijo de Nicolás, fundó mayorazgo en Estella, y casó con María de Mongelos, hija de la marquesa de Magallón. Al enviudar, peregrinó a Tierra Santa. Al regreso se quedó en Roma, ingresando en la Compañía de Jesús. Sus descendientes emparentaron con los Navarra, los Beaumont, y con la casa romana de los Colonna, una de las más influyentes de la ciudad italiana, entre cuyos ascendientes contaba con el Papa Martín V. Murió el 28 de enero de 1551.
Miguel de Eguía, cuarto hijo de Nicolás, está considerado como iluminista y erasmista, estrechamente ligado al movimiento espiritual e intelectual de España en la primera mitad del siglo XVI. También fundó mayorazgo en Estella, y, extinguida su descendencia masculina, el mayorazgo se unió a la Casa de Lara.
En 1518 se casa con María, la hija de Arnal Guillen de Brocar, uno de los artesanos de mayor calidad tipográfica en esta primera época de la imprenta en España.
Establecido en la ciudad del Ega (Estella), tras sufrir prisión por erasmista, incrementó su fortuna prestando dinero, comerciando con lana, especias, paño, etc.; comprando y vendiendo casas y tierras, arrendando molinos y carnicería, explotando rebaños, y aprovechando cuantas oportunidades de negocio se le presentaron. En 1535 y 1541 fue Alcalde de la ciudad, en 1537 y 1539 Regidor, y en 1544 Jurado por la parroquia de San Miguel.
Saber més sobre Miguel de Eguía...
Diego de Eguía (c.1485-1556), quinto de los hijos de Nicolás, estudiando en la universidad de Alcalá de Henares conoció a Íñigo de López de Loyola, futuro fundador de la Compañía de Jesús, con el que convivió durante el año y medio (1526-27) que pasó en casa de su hermano Miguel, el impresor.
El año 1536, ya sacerdote, Diego se trasladó a Roma, donde obtuvo su "Celebret" (documento que le acreditaba para celebrar misa en lugares donde no era conocido), y junto con su hermano Esteban, ya viudo, peregrinó a Jerusalén. Al regreso se encontraron con San Ignacio en Venecia, y tras hacer Ejercicios Espirituales bajo la dirección del Santo, tras pasar por Estella (1537-38) para "ordenar los asuntos de familia" ingresaron en la Compañía. En 1539, debido a sus problemas oculares el Papa le dispensó del rezo del Breviario.
En Roma fue el primer rector del colegio de la Compañía, y salía por las calles a pedir limosna para los pobres y marginados.
En la primavera de 1540 Diego fue enviado a París en calidad de superior de los jóvenes estudiantes de la Compañía, utilizando el tiempo libre en ejercer apostolado entre los universitarios.
En 1543 donó al Hospital General de Estella (fundado por su tío Juan de Eguía) 400 ducados de oro viejos, y, el 9 de enero de 1549, todos sus bienes. Más tarde se preocupó por la fundación de un Colegio de la Compañía en Estella, que no llegó a ver la luz.
Diego murió el 16 de junio de 1556, mes y medio antes que San Ignacio.
El texto permite pensar, descartando un encuentro fortuito, que quien toma la iniciativa de este "tomar conoscimiento" es san Ignacio. ¿Ya se conocían? ¿Se reencontraban en Alcalá un oñacino y un beaumontès? Ambos partidarios de los reyes de Castilla.
La cronología que ofrece la edición de la B.A.C. abre las puertas a esta posibilidad, no descartada por el Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús ("y en buenas relaciones con los Loyola por su común lealtad a la causa castellana"):
| 1517 | Fin de año. Comienza a servir como gentilhombre a Antonio Manrique de Lara, duque de Nájera, virrey de Navarra. |
| 1518 | Febrero. Cortes de Castilla y León en Valladolid. Probablemente asiste Iñigo, acompañando al virrey de Navarra. |
| 1520 | Septiembre 18. Participa en la ocupación de Nájera, No quiso tocar el botín de guerra. |
| 1521 | Enero-abril. Le envía el virrey Manrique a Guipúzcua con misión de entablar relaciones de paz entre facciones disidentes, que requieren el laudo arbitral del virrey. |
| Abril 12. Sentencia arbitral del Duque de Nájera en la discordia que dividía a las villas de Guipúzcua y en cuya pacificación intervino Ignacio. |
También nos podemos preguntar si la última intención de nuestro Iñigo al tomar "conoscimiento con D. Diego de Eguía" ("que no tenía dineros") no fuera la de contactar con su hermano "que hacía emprempta en Alcalá, y tenía bien el necesario".
Curiosa forma ésta: la del peregrino que, al llegar a una ciudad, ya pregunta por una de las casas más ricas...
También me pregunto si no es necesario dar un giro de 180 grados a una de las notas del P. Dalmases (¡lejos de mí querer saber más que Dalmases!!), que ya he citado:
El hecho de que en 1526 imprimiese dos veces el Contemptus mundi o Imitación de Cristo induce a pensar que obró movido por san Ignacio.
¿O fue entonces que san Ignacio leyó el Kempis, conocido también como "el Gerçonzito"? Gracias a Miguel de Eguía...
La respuesta correcta (de uno de mis asesores ignacianos)
Ignacio, en la autobiografía, no habla del Kempis. La referencia primera es de Ll. Gonçalves da Câmara en el memorial (nn. 97-98). Las palabras importantes de lo que G.C ha oído a san Ignacio, son estas: "Item dixo más: que en Manrresa avía visto primero el Gerçonzito, y nunca más había querido leer otro libro de devoción; y este encomendava a todos los que tratava, y leía cada día un capítulo por orden".
En la autobiografía, en los párrafos dedicados a Alcalá, hay una palabra que sale dos veces, palabra a la que el autor del artículo no le ha dado -al parecer- la importancia debida.
Una es la que he citado al principio:
Y pasando a este tiempo el que tenía cargo del hospital nuevo de Antezana, mostrando pesar de aquello, le llamó y le llevó para el hospital, en el cual le dio una cámara y todo el necesario.
No creo que todos los residentes del hospital tuvieran "una cámara". ¿Qué abarcaría la expresión "y todo lo necesario"?
Y la segunda es ésta:
De ahí a cuatro meses, el mismo Figueroa tornó a hacer pesquisas sobre ellos y, ultra de las sólitas causas, creo que fuese también alguna ocasión, que una mujer casada y de cualidad tenía especial devoción al peregrino; y, por no ser vista, venia cubierta, como suelen en Alcalá de Henares, entre dos luces, a la mañana, al hospital; y, entrando, se descubría e iba a la cámara del peregrino.
Sigo dudando si todos los residentes del hospital tenían "una cámara" para poder recibir, entre dos luces, señoras "de cualidad".
Veo que los jesuitas, después de años y años, de investigar y volver a investigar, no han sabido localizar "la casilla" donde nuestro santo fue a vivir, habiendo dejado el hospital ("fuera del hospital"): no nos da ni las coordenadas geográficas, ni los motivos o razones del cambio de domicilio, ni si fue dejado por un benefactor o benefactora (quizás la señora "de calidad", quizás Dª. Teresa de Cárdenas, a quien recordaba "especialmente", quizá aquellas "dos ciertas mujeres... madre e hija, entrambas viudas, y la hija muy moza y vistosa, las cuales habían entrado mucho en espíritu, máxime la hija; y en tanto que, siendo nobles, eran idas a la Verónia de Jaén a pie"), que no sé cómo se lo hacía san Ignacio para encontrar benefactores (más bien benefactoras) en cada pueblo o ciudad que pasara. O, simplemente, estaba de "okupa". Tampoco nos dice si era compartido o si era toda ella ("la casilla") para él solo, como sería mi caso.
Notas P. Cándido de Dalmases.
Doña Teresa Enríquez († 1529), esposa de Gutierre de Cárdenas, llamada "la Loca del Santísimo".
"Las dos ciertas mujeres". Se refiere a María del Vado y a su hija Luisa Velázquez.
No hace falta angustiarse por esta ignorancia a la hora de localizar "la casilla". Consolémonos pensando que todo un Orígenes, después de estadios y estadios recorriendo senderos de Palestina, no supo localizar a Nazaret.
Ahora me llega, después de varios días avanzando faena, la respuesta del autor del artículo, José Luis Pinilla Martín, sj.
...lo que dejé escrito en Religion Digital sobre el dato de que san ignacio "cocinó" en esta ciudad, está basado entre otras fuentes en un articulo de la página de jesuitas - españa de 30 Octubre 2018 (https://jesuitas.es/gl/actualidade/499-la-huella-de-ignacio-en-alcala-de-henares) donde se lee que:
"Pero tras unos días allí, Ignacio se instaló en el Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia (el Hospital Antezana, también conocido como "el hospitalillo"). Ignacio compaginaba sus estudios con labores de enfermero y cocinero al cuidado de los pobres que estaban acogidos en la institución.
Mi querido José Luis: supongo que te das cuenta de que no das respuesta a mi pregunta ("qué documento"); no haces más que reconducir mi pregunta del 2026 al 2018, ya que la haría igualmente al autor del artículo publicado en "Página de Jesuitas", cuyo nombre no sale. No creo que sea muy "académico" hacer una afirmación a partir de un texto sin firma y sin realizar una ulterior investigación sobre el texto citado.
Mi querido José Luis
¿Me permites esta expresión? He visto que estás bien lavado "con el agua fresca de las bienaventuranzas que me regalaron en La Cabrera (León)". Ya hace años me dediqué a documentos de "Misión Obrera" (jesuítica) y me salió una base de datos de más de mil documentos. Ja ves mi manía por los "documentos".
Ahora he hecho una búsqueda rápida: "Pinilla". Es una carta dirigida a Luis Anoro, en aquellos tiempos el "coordinador", de abril-mayo 1984, y "el autor forma parte del grupo de "enlaces". Puede ser de José Luis Pinilla".
Esta carta estará ahora en el archivo de Alcalá y también un CD con mi base de datos de más de 1000 documentos, que supongo que nadie ha hecho servir.
Durante años y años (cuatro o cinco siglos) los jesuitas (la propaganda jesuítica) afirmaban (quizás a partir de un grupo escultórico y de ciertas imprecisiones de la autobiografía) que fueron los propios soldados franceses quienes trasladaron al herido (supuestamente en la defensa del castillo de Pamplona) Iñigo de Loyola hasta su casa solariega.
Y así, cayendo él, los de la fortalezxa se rindieron luego a los franceses, los cuales, después de se haber apoderada della, trataron muy bien al herido, tratándole cortés y amigablement. Y después de haber estado doce o quince días en Pamplona, lo llevaron en una litera a su tierra...
Lo afirmaron hasta que se encontró un documento: el proceso de Esteban de Zuasti.
Quizás ahora es a partir de una pintura de donde surge la afirmación de san Ignacio como cocinero.`
Un San Ignacio de Loyola con cuatro historias de su vida y dos cartelas, firmado en 1658, (Alcalá de Henares, Hospital de Antezana) reúne características semejantes: nobleza en el retrato del santo e ingenuas composiciones en las cuatro escenas que lo rodean.
Es una composición pictórica de Pedro de Valpuesta (c. 1614-1668).
Pero tampoco hace falta que te angusties ahora, "mi querido José Luis": has seguido una manera de hacer que nos viene de lejos: también los evangelistas citaban sin realizar una ulterior investigación sobre el texto citado.
Y así surgió una narración que durante siglos (no sólo cuatro o cinco, sino ya unos veintiuno) ha sido creída por muchos, y no sólo por necios (h`liqi,ouj), plebeyos (avgennei/j) y estúpidos (avnaisqh,touj), por esclavos (avndra,poda), mujerzuelas (gu,naia) y niños (paida,ria), como decía Celso según lo que nos ha llegado gracias a Orígenes. Narración creída por muchos y muchos, aunque autores (como Alfredo Fierro) que mantienen la crucifixión como hecho histórico nos adviertan que "no cómo lo narran".
San Ignacio nos diría: ¿Por qué decís lo que yo no he dicho nunca? Mejor os valdría antes de escribir leer más despacio mi autobiografía, teniendo presente que cuando la dictaba mi memoria -cosa de los años- ya fallaba un poco… Y no olvidéis que Borja hizo un poquito de Eusebio de Cesarea...
Hace cinco años, al cumplirse otros 500 años, pregunté si había algún documento histórico no-jesuítico que hablara de Ignacio y Pamplona. Pocos jesuitas pudieron responder.
Si aún eres de los que no saben no contestan...
La segunda respuesta de José Luis Pinilla:
Hasta donde alcanza la documentación conservada, no se conoce un documento contemporáneo que utilice literalmente esa expresión de que S.Ignacio "cocinó".
Lo que existe es:
Conclusión:
Desde un punto de vista historiográfico conviene distinguir dos afirmaciones:
| Gracias por la visita
Miquel Sunyol sscu@tinet.cat 3 agosto 2026 Última revisión: 24 agosto 2026 |
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