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¿Ya has visto la primera parte?AMÉRICA LATINA |
Prácticamente, desde la fundación de la orden, los jesuitas han estado implicados en la esclavitud y en el tráfico de esclavos a escala mundial.
Un ejemplo será suficiente:
Los jesuitas poseían y utilizaban el trabajo de personas esclavizadas mientras Ignacio de Loyola, el fundador de la orden, aún vivía. El compañero de Ignacio, Francisco Javier, más tarde canonizado, reprendió a los jesuitas de Goa por gastar dinero en jardineros en lugar de comprar esclavos.
Bernard A. Cook
Maryland Jesuits and Slavery
Citando a:
Christopher J. Kellerman, S.J.
All Oppression Shall Cease:
A History of Slavery, Abolitionism, and the Catholic Church.
Las normas para adquirir tierras
Los jesuitas belgas, expulsados por las leyes antijesuitas de los nuevos Países Bajos creados por el Congreso de Viena de 1815, llegaron a la plantación jesuita de White Marsh en 1822. (49) El apoyo a los belgas supuso una carga económica para los jesuitas de Maryland. Por lo tanto, se alegraron de responder a la invitación del obispo Louis Dubourg de Louisiana y las Dos Floridas, sulpiciano y antiguo presidente del Georgetown College, de enviar jesuitas a San Luis. (50) Enviaron a los belgas, y con ellos a seis personas esclavizadas.
La abolición de la esclavitud no fue un problema en la región hasta principios del siglo XIX, cuando los jesuitas de Georgetown se dividieron profundamente sobre la cuestión de la esclavitud.
Los jesuitas europeos en Maryland, que tendían a idealizar la relación entre dueños y esclavos como una forma refinada de feudalismo, fueron más ruidosos en su oposición a vender tierras y esclavos.
Hacia los años treinta, los superiores de la nueva provincia, nacidos en América, estaban ya decididos, renunciando a la relación tradicional de cultivador-rector, a vender todos sus esclavos y arrendar los terrenos a agricultores
Jesuitas nativos, que eran superiores de las plantaciones, también objetaron vigorosamente, y algunos al parecer avisaron a sus esclavos, algunos de los cuales escaparon, aunque volvieron más tarde a las haciendas.
McSherry (primer Provincial de Maryland) y Thomas Mulledy, procedentes ambos del oeste de Virginia, ahora Virginia Occidental, se sentían incómodos con la tradición jesuita de Maryland de los sacerdotes plantadores. Eran partidarios de vender las fincas y personas esclavizadas por el sistema de la emancipación diferida.
Sentían que las plantaciones eran una carga para los jesuitas de Maryland; e instaban a vender las plantaciones, así como los esclavos, creyendo que los jesuitas sólo podían mantener sus propiedades o sus escuelas en áreas urbanas en crecimiento: (Georgetown College en Washington, DC, y St. John's College en Frederick, Maryland).
Mulledy y McSherry hicieron cada vez más evidente su oposición a la propiedad de esclavos de los jesuitas. Aunque continuaban apoyando la gradual emancipación, creían que esta opción se volvía cada vez más insostenible, a medida que crecía la preocupación de los habitantes de Maryland por el creciente número de negros libres. Ambos temían que, como la gente no aceptaría más negros emancipados, los jesuitas se verían obligados a vender a sus esclavos en masa.
Los jesuitas nacidos en Estados Unidos a favor de la venta
Los misioneros jesuitas europeos se oponían, argumentando que era inmoral tanto vender sus tierras patrimoniales como perjudicar material y moralmente a los esclavos vendiéndolos en el Sur Profundo, donde no querían ir.
El P. Roothaan, Superior General de los jesuitas en Roma, se opuso a la venta de personas esclavizadas por los jesuitas de Maryland. Escribió: "Sería mejor sufrir un desastre financiero que sufrir la pérdida de nuestras almas con la venta de los esclavos".
Sin embargo, el P. McSherry, entonces presidente de Georgetown, y el P. Mulledy, provincial encargado de la misión de los jesuitas en Maryland, le convencieron para que permitiera la venta. Le dijeron a Roothaan que el Georgetown College no sobreviviría sin la venta.
Cedió, pero insistió en tres condiciones, que esperaba mitigar el mal de la venta: que los esclavizados pudieran seguir practicando su fe católica, que las familias no fueran separadas y que el dinero recibido no se utilizara para pagar deudas contraídas durante la presidencia de Mulledy. El P. Roothaan aprobó la venta en octubre de 1836.
La carta de las condiciones
Latín Castellano
Algunos de los administradores de las haciendas que se oponían a la venta animaron a sus esclavos a huir,
Mulledy, junto con Johnson y un sheriff, llegaron a cada una de las haciendas sin previo aviso para reunir a los primeros 51 esclavos
Un número desconocido de esclavos también pudo huir y escapar de la deportación.
Mulledy volvería dos veces más a las haciendas para ir recogiendo esclavos
Étienne Dubuisson había sido por un breve tiempo presidente del Georgetown College y párroco de Holy Trinity de 1825 a 1826, y de nuevo de 1831 a 1833. En el momento de la venta, era párroco de Santa María en Alejandría, Virginia. Dubuisson, aunque no consideraba inmoral la esclavitud en sí, se opuso a la venta de los esclavizados por los jesuitas por inmoral. Temía que si los esclavizados por los jesuitas eran vendidos, serían maltratados y abusados, que se les negaría la educación y que su derecho a casarse no sería reconocido.
Peter Haverman, como superior de Newtown Manor, había mejorado significativamente las condiciones de los esclavos allí. Acusó a Mulledy de ser como los "traficantes de esclavos que no valoran nada más que el dinero".
Thomas Lilly, que había creado (un caso casi único) la escuela dominical para esclavos en Frederick (Maryland), estaba en St. Thomas Manor y estaba indignado. Mulledy, acompañado por Johnson y un sheriff, había llegado sin previo aviso para evitar que los jesuitas de St. Thomas avisaran a los esclavos y les permitieran esconderse. Lilly escribió a Roothaan:
Es con el mayor dolor del espíritu que cojo la pluma... Sin previo aviso ni preparación, los esclavos fueron capturados violentamente... Fueron tratados como animales en todos los aspectos... ¡Qué angustia! ¡Qué escándalo no sólo para los católicos, sino también para los protestantes!... Muchos de ellos, tanto como es posible, detestan esta venta, que causará una gran herida a esta religión y a la orden.
Joseph Carbery, otro sacerdote que se oponía a lo que hacía Mulledy, al saber que los comerciantes de esclavos venían, en un acto flagrante de desafío contra su superior, animó a los esclavos: "¡A correr, a correr!".
Ignatius White, superior de White Marsh, que se oponía a la esclavitud en general, denunció la venta como equivalente al comercio de esclavos.
Samuel Eccleston, sulpiciano, arzobispo de Baltimore desde 1834 hasta 1851, también protestó ante Roothaan, afirmando que las familias de los esclavos habían sido separadas.
Mulledy, consciente de la indignación que se estaba produciendo entre sus compañeros sacerdotes, sobre todo los que estaban destinados a las plantaciones, que hablaban del "feo negocio de vender seres humanos", en una carta desafiante a Roothaan, aborda las crecientes críticas a su liderazgo:
Este asunto no les gusta, porque ya no serán los grandes dueños de antes, pero espero que sean mejores jesuitas.
Samuel Eccleston, el arzobispo de Baltimore, un sulpiciano, había presentado una reclamación en nombre de la archidiócesis de Baltimore por las tierras y los esclavos en poder de los jesuitas, una cuestión que ya venía del tiempo de su antecesor, Ambrose Maréchal, quien reclamaba las propiedades de la Compañía en Maryland, incluidos los esclavos.
El padre van de Velde, linguista y hombre de negocios (futuro presidente de la Universidad de St. Louis), escribió una carta a otro jesuita, Ignatius Brocard, (27 noviembre 1848), después de una visita a Luisiana y le expresó su frustración. Creía que los esclavos habían sido vendidos con tal de que pudieran continuar sus prácticas cristianas y tuvieran "libre ejercicio de la religión católica y oportunidad de practicarla". Al comprobar la carencia de iglesias católicas en la zona, llegó a sugerir que la provincia de Maryland contribuyera con 1.000 dólares para construir una iglesia cerca de una de las plantaciones. En otra carta, escribió: "Tanto la justicia como la caridad exigen que sus antiguos dueños intervengan y ayuden a otras personas bien dispuestas a procurarles un medio de salvación".
Roothaan, decidido a destituir Mulledy, ordenó en agosto de 1839 a McSherry que informara a Mulledy que había sido removido como superior provincial y que si Mulledy se negaba a dimitir, sería expulsado de la Compañía de Jesús. Sin embargo, se dejó convencer por McSherry para retardar esta decisión, mientras éste, juntamente con Samuel Eccleston (arzobispo de Baltimore), intentaban convencer a Mulledy para que dimitiera. Roothaan icluso había contemplado expulsar de la Compañía a Mulledy, pero Eccleston lo convenció de lo contrario.
Mulledy, en junio de 1839, ya había aceptado el consejo de McSherry y Eccleston de dimitir e ir a Roma para defenderse ante Roothaan.
Fue a Roma a defenderse y Roothaan le exilió a Francia, donde enseñó durante tres o cuatro años inglés en Niza. A petición del obispo Benedict J. Fenwick regresó a Estados Unidos, para ser el primer presidente (1843-1845) del Holy Cross College de Worcester (Massachussetts). Después fue rector de Georgetown (1845-1848) y de St John's Collegey (1850-1854) en Frederick (Maryland). Más tarde (1857-1858) fue responsable del Holy Trinity.
La Compañía de Jesús apenas tenía abolicionistas, y los pocos que se oponían a la esclavitud en principio no eran activistas.
Cuando estalló la guerra (12 abril 1861), los esclavos de los jesuitas huyeron, como hicieron por doquier en los estados fronterizos, incluso donde, como en Maryland, la mayoría de las haciendas eran ya cultivadas por arrendatarios.
La esclavitud terminó en Georgetown antes del final de la Guerra Civil (26 de mayo de 1865). Los hombres y mujeres esclavizados fueron liberados en 1862.
A Missouri i Louisiana la posesión de esclavos continuo hasta que la Guerra Civil trajo la emancipació universal.
La respuesta jesuita a la petición del II Concilio Plenario de Baltimore (1866), para que las comunidades religiosas aceptaran el apostolado con los negros libres, no fue uniforme.
Los jesuitas de Maryland traspasaron su parròquia de Baltimore a los padres de Mill Hill, especializados en este ministerio.
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Miquel Sunyol sscu@tinet.cat 14 juliol 2025 |
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Para recibir tierras una persona tenía que financiar el viaje de "indentured servants" (sirvientes contratados no remunerados) para poblar la colonia de Baltimore. Quienes trajeron sirvientes en 1633 recibieron 10 acres de tierra urbana por cada cinco hombres traídos. Después de 1633, los "caballeros aventureros" recibirían el título de propiedad de cinco acres de tierras urbanas y 2.000 acres de tierras de labranza por cada 10 individuos cuyo transporte proporcionaran. En consecuencia, a cambio de los sirvientes contratados cuyo pasaje habían financiado, los jesuitas adquirieron sus primeras dos fincas, St. Inigoes Manor y St. Thomas Manor.
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From: Miquel Sunyol
Apreciado señor: Estudiando el tema de los jesuitas y la esclavitud he encontrado su artículo "Maryland Jesuits and Slave-ry". Me ha interesado la referencia a Francisco Javier sobre la compra de esclavos: Ignatius' companion, Francis Xavier, later canonized, reprimanded Jesuits in Goa for spending money on gardeners instead of buying slaves. A veces, algunos de mis compañeros jesuitas no se fían mucho de mis citas. Le agradecería que me indicara como puedo tranquilizar a mis compañeros jesuitas. Agradeciendo su atención Miquel Sunyol
From: Bernard Cook
Dear Mr. Sunyol The information about Francis Xavier can be found on page 73 of Christopher J. Kellerman, S.J., All Oppression Shall Cease: A History of slavery, Abolitionism, and the Catholic Church, (New York: Orbis, 2022). I am attaching a photo of page 73. I hope that this is helpful. Sincerely yours, Bernard Cook |
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Javier partió de Lisboa para su famoso viaje misionero a la India en un barco portugués en 1541, pero Rodrigues se quedó. En 1547, el mismo año en que Bartolomé de Las Casas realizó su investigación en Lisboa, Rodrigues escribió felizmente a otro jesuita para comunicarle que la construcción del colegio en Coímbra estaba casi terminada. El rey Juan III les había dado diez esclavos africanos para ayudar en su construcción. La noticia del regalo del rey no habría afectado a Javier. Porque unos años después, en 1552, Javier reprendería a un jesuita de Goa por gastar demasiado dinero en un jardinero y sus dos ayudantes. "Haz un hermano [coadjutor] jardinero y compra dos esclavos", aconsejó. |
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Javier tenía la misma mentalidad económica que los esclavistas de América usarían durante siglos: comprar un esclavo era más barato que contratar a alguien a largo plazo. Ese mismo año, el superior jesuita de Brasil, Manuel de Nóbrega, escribió a Rodrigues para informarle sobre la situación en Brasil y le mencionaba que había solicitado esclavos africanos para los jesuitas. La recién fundada Compañía de Jesús utilizó mano de obra esclavizada sin cuestionarla mientras Ignacio aún vivía. Los primeros jesuitas podrían haber optado por no comprar esclavos humanos y podrían haber protestado contra la trata como lo hizo Las Casas. |
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