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Y LOS JESUITAS,
¿TENÍAN ESCLAVOS?

Segunda parte: América del Norte

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AMÉRICA LATINA

Prácticamente, desde la fundación de la orden, los jesuitas han estado implicados en la esclavitud y en el tráfico de esclavos a escala mundial.
Un ejemplo será suficiente:

Los jesuitas poseían y utilizaban el trabajo de personas esclavizadas mientras Ignacio de Loyola, el fundador de la orden, aún vivía. El compañero de Ignacio, Francisco Javier, más tarde canonizado, reprendió a los jesuitas de Goa por gastar dinero en jardineros en lugar de comprar esclavos.

Bernard A. Cook
Maryland Jesuits and Slavery

Citando a:
Christopher J. Kellerman, S.J.
All Oppression Shall Cease:
A History of Slavery, Abolitionism, and the Catholic Church.

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Tierras y más tierras...
Esclavos y más esclavos...

  • Los orígenes de la posesión de esclavos por parte de los jesuitas vino por la necesidad de financiar otros ministerios.
  • Los jesuitas que en 1634 llegaron a Maryland, a bordo del Ark, en el viaje de colonos organizado por lord Baltimore (George Calvert, convertido al catolicismo), adquirieron en 1637, según las "Normas de plantaciones" de 1636, la primera de sus granjas. Posteriormente, por herencias, donaciones o compra, fueron aumentando sus propiedades, convirtiéndose finalmente en importantes terratenientes de la colonia.

    Las normas para adquirir tierras

  • Las fincas fueron trabajadas, en un principio, por los "indentured servants" (1) que los jesuitas habían traído con ellos desde Inglaterra: (26 ya en el primer viaje y en años posteriores 48 más), pero, al escasear cada vez más los "indentured servants", en el último cuarto del siglo XVII la Compañía de Jesús ecurrió a los esclavos, como los demás colonos seglares.
  • En 1704, la Asamblea General de Maryland prohibió la propiedad de tierras a las órdenes religiosas. Los jesuitas transfirieron entonces sus propiedades, incluyendo tierras y personas esclavizadas, a jesuitas individuales, tal y como les había exigido inicialmente Lord Baltimore. Estos jesuitas individuales poseían y administraban las propiedades y las personas esclavizadas en nombre de la orden y legaban la propiedad de las tierras y las personas esclavizadas a otros jesuitas o, tras la supresión de la Compañía de Jesús en 1773, a miembros individuales del Select Body of Clergy, o la Corporation of the Roman Catholic Clergymen, entidad civil reconocida por las leyes de Maryñand en 1792.
  • En 1711, primer registro de esclavos trabajando en plantaciones jesuitas en Maryland, pero es probable que hubiera trabajadores esclavos en las plantaciones una generación antes.
  • En 1717, con la creciente hostilidad protestante, William Hunter (muerto en Maryland el 15 de agosto de 1723) hizo una lista de todas las propiedades de los jesuitas en Newtown Manor. El inventario de Hunter contiene la primera lista de personas esclavizadas en poder de los jesuitas. Enumeró: "Servientes negros 15. 4 hombres, Will, Jack, Kill, Peter. 4 mujeres, Mary, Teresa, Clare, Pegg. 4 niños, Jack, Clemm, Tomm, James. 3 chicas, Betty, Kate, Susan".
  • Los jesuitas empezaron a poseer esclavos en 1727 (2), con el establecimiento de una hacienda en Nueva Orleans. Nicolas Ignace de Beaubois, superior de la misión, importó a siete esclavos de Santo Domingo, cuyo número ascendió a 140 en 1762.
  • Los jesuitas no rechazan las herencias de personas enriquecidas por la trata de esclavos (James Carroll nombra heredero a George Thorold, un jesuita, en 1729).
  • En 1765, el total de esclavos de los jesuitas de Maryland era de 192.
  • El 15 de junio de 1775 John Ashton, jesuita, publica en Maryland Gazette un aviso para recuperar un esclavo fugitivo con una recompensa de 6 libras
  • En 1787 se adquieren los terrenos para el Georgetown College, que sería fundado (John Carroll es considerado como su fundador) dos años más tarde (1789) por los jesuitas de Maryland reorganizados como Corporation of Roman Catholic Clergymen, entidad para proteger los intereses de las propiedades jesuíticas en la región.
  • Hacia 1790, las cinco plantaciones de los jesuitas y las propiedades más pequeñas en Maryland sumaban aproximadamente 13.000 acres, y eran trabajadas por unas 323 personas esclavizadas.
  • El visitador Peter Kenney (1819-1820), enviado por el P, General Tadeusz Brzozowski, en respuesta a las quejas de los jesuitas europeos que habían llegado a Maryland, estimaba casi insolvente a la corporación asentada en Maryland que poseía más de 6.600 hectáreas. La deuda general de la misión alcanzaba los 32.000 dólares, gran suma para la época.
  • En 1823, seis esclavos acompañaron a los jesuitas belgas, bajo la dirección de Charles Van Quickenborne, para empezar la misión de Missouri, al oeste de Maryland. La hacienda del noviciado de Florissant fue el centro principal de trabajo de esclavos, pero en Missouri el número era mucho menor que en Maryland y Luisiana; había sólo veinte en toda la viceprovincia en 1829.

Los jesuitas belgas, expulsados por las leyes antijesuitas de los nuevos Países Bajos creados por el Congreso de Viena de 1815, llegaron a la plantación jesuita de White Marsh en 1822. (49) El apoyo a los belgas supuso una carga económica para los jesuitas de Maryland. Por lo tanto, se alegraron de responder a la invitación del obispo Louis Dubourg de Louisiana y las Dos Floridas, sulpiciano y antiguo presidente del Georgetown College, de enviar jesuitas a San Luis. (50) Enviaron a los belgas, y con ellos a seis personas esclavizadas.

  • En 1824, las plantaciones jesuitas sumaban más de 12.000 acres (4.900 hectáreas) en el estado de Maryland y 1.700 acres (690 hectáreas) en el este de Pensilvania.
  • En 1831, había ya unos 400 esclavos en las seis fincas del sur y este de Maryland; se cultivaba tabaco en el sur y tardo en el este.

Los jesuitas de Maryland comienzan a pensárselo

La abolición de la esclavitud no fue un problema en la región hasta principios del siglo XIX, cuando los jesuitas de Georgetown se dividieron profundamente sobre la cuestión de la esclavitud.

Los jesuitas europeos en Maryland, que tendían a idealizar la relación entre dueños y esclavos como una forma refinada de feudalismo, fueron más ruidosos en su oposición a vender tierras y esclavos.

Hacia los años treinta, los superiores de la nueva provincia, nacidos en América, estaban ya decididos, renunciando a la relación tradicional de cultivador-rector, a vender todos sus esclavos y arrendar los terrenos a agricultores

Jesuitas nativos, que eran superiores de las plantaciones, también objetaron vigorosamente, y algunos al parecer avisaron a sus esclavos, algunos de los cuales escaparon, aunque volvieron más tarde a las haciendas.

McSherry (primer Provincial de Maryland) y Thomas Mulledy, procedentes ambos del oeste de Virginia, ahora Virginia Occidental, se sentían incómodos con la tradición jesuita de Maryland de los sacerdotes plantadores. Eran partidarios de vender las fincas y personas esclavizadas por el sistema de la emancipación diferida.

Sentían que las plantaciones eran una carga para los jesuitas de Maryland; e instaban a vender las plantaciones, así como los esclavos, creyendo que los jesuitas sólo podían mantener sus propiedades o sus escuelas en áreas urbanas en crecimiento: (Georgetown College en Washington, DC, y St. John's College en Frederick, Maryland).

Mulledy y McSherry hicieron cada vez más evidente su oposición a la propiedad de esclavos de los jesuitas. Aunque continuaban apoyando la gradual emancipación, creían que esta opción se volvía cada vez más insostenible, a medida que crecía la preocupación de los habitantes de Maryland por el creciente número de negros libres. Ambos temían que, como la gente no aceptaría más negros emancipados, los jesuitas se verían obligados a vender a sus esclavos en masa.

Los jesuitas nacidos en Estados Unidos a favor de la venta

Los misioneros jesuitas europeos se oponían, argumentando que era inmoral tanto vender sus tierras patrimoniales como perjudicar material y moralmente a los esclavos vendiéndolos en el Sur Profundo, donde no querían ir.

  • En 1813, representantes de los jesuitas se reunieron en el Georgetown College. Debatieron si debían liberar a los esclavizados en poder de la orden. Se propuso vender "la totalidad o la mayor parte" de los esclavizados en sus plantaciones de Maryland por un plazo específico de años "después del cualtendrían derecho a la libertad".
  • En junio de 1814, deciden vender todos los esclavos con la condición de que se les concediera la libertad después de un número determinado de años (es la llamada "emancipación diferida").
  • Para 1815 (3), las presiones económicas y abolicionistas, hicieron que los jesuitas adoptaran el sistema de emancipación diferida, en virtud del cual los esclavos podían conseguir su libertad después de un número fijo de años.
  • En 1820, los jesuitas revocaron su decisión, alegando que "tras madura reflexión consideraban la medida perjudicial" La venta "de por vida" de los esclavizados por los jesuitas continuaría.
  • Hacia los años treinta, los superiores de la nueva provincia, nacidos en América, deciden abandonar la emancipación diferida como imposibilidad social y, por el contrario, presionan a favor de una venta general de esclavos. arrendando los terrenos a agricultores.
  • En 1831 Kenney, de nuevo visitador (1830-1833), enviado ahora por el P. Jan Roothaan, específicamente para abordar la cuestión de si los jesuitas debían desprenderse completamente de sus plantaciones rurales, que en ese momento habían pagado casi completamente sus deudas. estableció una misión independiente en Missouri y en 1833 convierte la misión de Maryland en provincia, con William McSherry, como provincial (8 julio 1833).
  • En 1831 Roothaan decidió, basándose en el consejo del superior de la Misión de Maryland, Francis Dzierozynski, que los jesuitas debían mantener y mejorar sus plantaciones en lugar de venderlas, pero nada dice sobre los esclavos de las plantaciones.
  • En 1832 Kenney y sus asesores (Thomas Mulledy, William McSherry y Stephen Dubuisson) escribieron a Roothaan sobre la creciente oposición pública a la esclavitud en Estados Unidos, e instaron firmemente a Roothaan a permitir que los jesuitas liberaran gradualmente a sus esclavos.
  • Joseph Carbery, párroco de la misión de St. Inigoes (1816-1849), que administraba una hacienda de unos 3.000 acres (la mejor hacienda y la más antigua), la dividió en grandes fincas, la mayoría de las cuales fue encomendada a familias de esclavos para que las trabajaran en provecho propio a cambio de una renta.

El General Roothaan,
de la oposición a permitir vender los esclavos

El P. Roothaan, Superior General de los jesuitas en Roma, se opuso a la venta de personas esclavizadas por los jesuitas de Maryland. Escribió: "Sería mejor sufrir un desastre financiero que sufrir la pérdida de nuestras almas con la venta de los esclavos".

Sin embargo, el P. McSherry, entonces presidente de Georgetown, y el P. Mulledy, provincial encargado de la misión de los jesuitas en Maryland, le convencieron para que permitiera la venta. Le dijeron a Roothaan que el Georgetown College no sobreviviría sin la venta.

Cedió, pero insistió en tres condiciones, que esperaba mitigar el mal de la venta: que los esclavizados pudieran seguir practicando su fe católica, que las familias no fueran separadas y que el dinero recibido no se utilizara para pagar deudas contraídas durante la presidencia de Mulledy. El P. Roothaan aprobó la venta en octubre de 1836.

Carta de Roothaan a McSherry

Acelerando hacia la gran venta

  • En 1835 se celebra la primera Congregación Provincial de Maryland, donde se discute de nuevo qué hacer con las haciendas y los esclavos. Seis contra cuatro a favor de proceder a la venta de los esclavos.
  • En 1835 McSherry, como primer superior provincial de la provincia de Maryland, empezó a vender pequeños grupos de esclavos a propietarios de Luisiana, argumentando que no era posible vender los esclavos a los locales y que los compradores le habían asegurado que no maltratarían a los esclavos y que les permitirían practicar su fe católica.
  • A l'octubre de 1836, Roothaan autorizó oficialmente a los jesuitas de Maryland a vender sus esclavos, siempre que se cumplieran tres condiciones: los esclavos pudieran practicar su fe católica, sus familias no pudieran ser separadas y los ingresos de la venta debían utilizarse para sustentar a los jesuitas en formación, en lugar de pagar deudas.

    La carta de las condiciones
    Latín          Castellano

  • En octubre de ese año 1836, Mulledy sucedió a McSherry, que se estaba muriendo, como superior provincial.

La gran venta

  • El 19 de junio de 1838, Mulledy, y los propietarios de Luisiana Henry Johnson, un exsenador de Estados Unidos y gobernador de Luisiana, y Jesse Batey, un médico que se había establecido como plantador, firmaron (primero Mulledy, después Batey, después Johnson) los artículos del acuerdo (ocho página0): $3.25 millones en 2023) por 272 esclavos, constituyendo casi todos los esclavos en propiedad de los jesuitas de Maryland (unos 400 dólares por esclavo).

Algunos de los administradores de las haciendas que se oponían a la venta animaron a sus esclavos a huir,

Mulledy, junto con Johnson y un sheriff, llegaron a cada una de las haciendas sin previo aviso para reunir a los primeros 51 esclavos

Un número desconocido de esclavos también pudo huir y escapar de la deportación.

Mulledy volvería dos veces más a las haciendas para ir recogiendo esclavos

Casi de inmediato, la venta,
que fue una de las ventas de esclavos
más grandes de la historia de Estados Unidos,
se convirtió en un escándalo
entre los católicos americanos.

Las quejas de los jesuitas

Étienne Dubuisson había sido por un breve tiempo presidente del Georgetown College y párroco de Holy Trinity de 1825 a 1826, y de nuevo de 1831 a 1833. En el momento de la venta, era párroco de Santa María en Alejandría, Virginia. Dubuisson, aunque no consideraba inmoral la esclavitud en sí, se opuso a la venta de los esclavizados por los jesuitas por inmoral. Temía que si los esclavizados por los jesuitas eran vendidos, serían maltratados y abusados, que se les negaría la educación y que su derecho a casarse no sería reconocido.

Peter Haverman, como superior de Newtown Manor, había mejorado significativamente las condiciones de los esclavos allí. Acusó a Mulledy de ser como los "traficantes de esclavos que no valoran nada más que el dinero".

Thomas Lilly, que había creado (un caso casi único) la escuela dominical para esclavos en Frederick (Maryland), estaba en St. Thomas Manor y estaba indignado. Mulledy, acompañado por Johnson y un sheriff, había llegado sin previo aviso para evitar que los jesuitas de St. Thomas avisaran a los esclavos y les permitieran esconderse. Lilly escribió a Roothaan:

Es con el mayor dolor del espíritu que cojo la pluma... Sin previo aviso ni preparación, los esclavos fueron capturados violentamente... Fueron tratados como animales en todos los aspectos... ¡Qué angustia! ¡Qué escándalo no sólo para los católicos, sino también para los protestantes!... Muchos de ellos, tanto como es posible, detestan esta venta, que causará una gran herida a esta religión y a la orden.

Joseph Carbery, otro sacerdote que se oponía a lo que hacía Mulledy, al saber que los comerciantes de esclavos venían, en un acto flagrante de desafío contra su superior, animó a los esclavos: "¡A correr, a correr!".

Ignatius White, superior de White Marsh, que se oponía a la esclavitud en general, denunció la venta como equivalente al comercio de esclavos.

Samuel Eccleston, sulpiciano, arzobispo de Baltimore desde 1834 hasta 1851, también protestó ante Roothaan, afirmando que las familias de los esclavos habían sido separadas.

Mulledy, consciente de la indignación que se estaba produciendo entre sus compañeros sacerdotes, sobre todo los que estaban destinados a las plantaciones, que hablaban del "feo negocio de vender seres humanos", en una carta desafiante a Roothaan, aborda las crecientes críticas a su liderazgo:

Este asunto no les gusta, porque ya no serán los grandes dueños de antes, pero espero que sean mejores jesuitas.

Las condiciones de Roothaan no se cumplieron...

Pero, ¿se podían cumplir?

  • La venta pagó 17.000 dólares de los 30.000 dólares de las deudas contraídas por el Georgetown College durante la presidencia del padre Mulledy desde 1825 hasta 1837.
  • 8.000 dólares fueron transferidos al arzobispo de Baltimore para resolver sus reclamaciones contra los jesuitas.

Samuel Eccleston, el arzobispo de Baltimore, un sulpiciano, había presentado una reclamación en nombre de la archidiócesis de Baltimore por las tierras y los esclavos en poder de los jesuitas, una cuestión que ya venía del tiempo de su antecesor, Ambrose Maréchal, quien reclamaba las propiedades de la Compañía en Maryland, incluidos los esclavos.

  • Los 90.000 dólares restantes se dedicaron, tal y como Roothaan lo requería, a la formación de los jóvenes jesuitas.
  • Las familias se separaron, tanto en el momento de la venta como más tarde debido a las dificultades financieras experimentadas por los compradores de Luisiana.
  • Por último, las preocupaciones espirituales expresadas por Roothaan no se cumplieron: no tuvieron fácil poder seguir las prácticas católicas.

El padre van de Velde, linguista y hombre de negocios (futuro presidente de la Universidad de St. Louis), escribió una carta a otro jesuita, Ignatius Brocard, (27 noviembre 1848), después de una visita a Luisiana y le expresó su frustración. Creía que los esclavos habían sido vendidos con tal de que pudieran continuar sus prácticas cristianas y tuvieran "libre ejercicio de la religión católica y oportunidad de practicarla". Al comprobar la carencia de iglesias católicas en la zona, llegó a sugerir que la provincia de Maryland contribuyera con 1.000 dólares para construir una iglesia cerca de una de las plantaciones. En otra carta, escribió: "Tanto la justicia como la caridad exigen que sus antiguos dueños intervengan y ayuden a otras personas bien dispuestas a procurarles un medio de salvación".

Destitución y resurgimiento de Mulledy

Roothaan, decidido a destituir Mulledy, ordenó en agosto de 1839 a McSherry que informara a Mulledy que había sido removido como superior provincial y que si Mulledy se negaba a dimitir, sería expulsado de la Compañía de Jesús. Sin embargo, se dejó convencer por McSherry para retardar esta decisión, mientras éste, juntamente con Samuel Eccleston (arzobispo de Baltimore), intentaban convencer a Mulledy para que dimitiera. Roothaan icluso había contemplado expulsar de la Compañía a Mulledy, pero Eccleston lo convenció de lo contrario.

Mulledy, en junio de 1839, ya había aceptado el consejo de McSherry y Eccleston de dimitir e ir a Roma para defenderse ante Roothaan.

Fue a Roma a defenderse y Roothaan le exilió a Francia, donde enseñó durante tres o cuatro años inglés en Niza. A petición del obispo Benedict J. Fenwick regresó a Estados Unidos, para ser el primer presidente (1843-1845) del Holy Cross College de Worcester (Massachussetts). Después fue rector de Georgetown (1845-1848) y de St John's Collegey (1850-1854) en Frederick (Maryland). Más tarde (1857-1858) fue responsable del Holy Trinity.

Y la esclavitud de los jesuitas continuó...

  • El censo de 1840 muestra un número sorprendentemente grande de esclavos más jóvenes todavía en ciertas plantaciones, lo que apoya la tradición de que algunos esclavos se escondieron y luego regresaron a las plantaciones una vez que el provincial se hubo marchado.
  • En 1842, los jesuitas de Georgetown College compran a Charles Taylor por 300 dólares, y a Aloysius en 1844 por 635 dólares.
  • En 1843, cinco años después de la venta de los 272, los jesuitas compran un esclavo, Len, para sus plantaciones.
  • En marzo de 1844, Thomas Lilly contrata a tres esclavos en la plantación de St. Inigoes.
  • Diez hombres esclavizados limpiaban, cocinaban, trabajaban en una granja del colegio y en una villa de vacaciones. Dos mujeres esclavizadas lavaban la ropa de los estudiantes y sacerdotes.
  • Seguían alquilando los servicios de personas esclavizadas.

El final de la esclavitu jesuítica

La Compañía de Jesús apenas tenía abolicionistas, y los pocos que se oponían a la esclavitud en principio no eran activistas.

Cuando estalló la guerra (12 abril 1861), los esclavos de los jesuitas huyeron, como hicieron por doquier en los estados fronterizos, incluso donde, como en Maryland, la mayoría de las haciendas eran ya cultivadas por arrendatarios.

La esclavitud terminó en Georgetown antes del final de la Guerra Civil (26 de mayo de 1865). Los hombres y mujeres esclavizados fueron liberados en 1862.

A Missouri i Louisiana la posesión de esclavos continuo hasta que la Guerra Civil trajo la emancipació universal.

La respuesta jesuita a la petición del II Concilio Plenario de Baltimore (1866), para que las comunidades religiosas aceptaran el apostolado con los negros libres, no fue uniforme.

  • Se abrió una parroquia en Baltimore
  • Los jesuitas en el sur de Maryland siguieron trabajando en feligresías mixtas de blancos y negros.
  • Francis X. Weniger organizó a los católicos negros de Cincinnati y concibió la idea de una colecta anual en favor de negros e indios, pero al final prevaleció la cautela, por falta de medios entre otras razones.

Los jesuitas de Maryland traspasaron su parròquia de Baltimore a los padres de Mill Hill, especializados en este ministerio.

La mayoría
parecía muy satisfecha
de haberse sacado por fin de sobre
el peso de la esclavitud.

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Miquel Sunyol

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14 juliol 2025
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(1) Trabajador no remunerado. A cambio del coste del viaje se comprometían a trabajar gratis cuatro o cinco años.
(2) En este mismo artículo del Diccionario se pueden encontrar ciertas "incongruencias": acaba de decir: "en el último cuarto del siglo XVII la Compañía de Jesús recurrió a los esclavos". Quizás debería especificar: "en Luisiana".
(3) Dejo a la inteligencia del lector poder concordar bien estos datos, recogidos de diversos documentos

Cómo adquirir tierras

Para recibir tierras una persona tenía que financiar el viaje de "indentured servants" (sirvientes contratados no remunerados) para poblar la colonia de Baltimore. Quienes trajeron sirvientes en 1633 recibieron 10 acres de tierra urbana por cada cinco hombres traídos. Después de 1633, los "caballeros aventureros" recibirían el título de propiedad de cinco acres de tierras urbanas y 2.000 acres de tierras de labranza por cada 10 individuos cuyo transporte proporcionaran. En consecuencia, a cambio de los sirvientes contratados cuyo pasaje habían financiado, los jesuitas adquirieron sus primeras dos fincas, St. Inigoes Manor y St. Thomas Manor.


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From: Miquel Sunyol
To: cook@loyno.edu
Date: dg 20:18

Apreciado señor:

Estudiando el tema de los jesuitas y la esclavitud he encontrado su artículo "Maryland Jesuits and Slave-ry". Me ha interesado la referencia a Francisco Javier sobre la compra de esclavos:

Ignatius' companion, Francis Xavier, later canonized, reprimanded Jesuits in Goa for spending money on gardeners instead of buying slaves.

A veces, algunos de mis compañeros jesuitas no se fían mucho de mis citas. Le agradecería que me indicara como puedo tranquilizar a mis compañeros jesuitas.

Agradeciendo su atención

Miquel Sunyol

From: Bernard Cook
To: Miquel Sunyol
Date: Sun, 6:09

Dear Mr. Sunyol

The information about Francis Xavier can be found on page 73 of Christopher J. Kellerman, S.J., All Oppression Shall Cease: A History of slavery, Abolitionism, and the Catholic Church, (New York: Orbis, 2022).

I am attaching a photo of page 73. I hope that this is helpful.

Sincerely yours,

Bernard Cook

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Javier partió de Lisboa para su famoso viaje misionero a la India en un barco portugués en 1541, pero Rodrigues se quedó. En 1547, el mismo año en que Bartolomé de Las Casas realizó su investigación en Lisboa, Rodrigues escribió felizmente a otro jesuita para comunicarle que la construcción del colegio en Coímbra estaba casi terminada. El rey Juan III les había dado diez esclavos africanos para ayudar en su construcción.

La noticia del regalo del rey no habría afectado a Javier. Porque unos años después, en 1552, Javier reprendería a un jesuita de Goa por gastar demasiado dinero en un jardinero y sus dos ayudantes. "Haz un hermano [coadjutor] jardinero y compra dos esclavos", aconsejó.

Javier tenía la misma mentalidad económica que los esclavistas de América usarían durante siglos: comprar un esclavo era más barato que contratar a alguien a largo plazo.

Ese mismo año, el superior jesuita de Brasil, Manuel de Nóbrega, escribió a Rodrigues para informarle sobre la situación en Brasil y le mencionaba que había solicitado esclavos africanos para los jesuitas.

La recién fundada Compañía de Jesús utilizó mano de obra esclavizada sin cuestionarla mientras Ignacio aún vivía.

Los primeros jesuitas podrían haber optado por no comprar esclavos humanos y podrían haber protestado contra la trata como lo hizo Las Casas.


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