La dama Jacoba de Settesoli

 
Dos años después que Inocencio III confirmó de viva voz las reglas de su Orden, le hallamos de nuevo en Roma, adonde fue a recabar del Papa el cumplimiento de la promesa que éste le hiciera en 1210, porque ya estaba en condición de poder afirmar a Inocencio que «Dios había multiplicado el número de sus hermanos» y, en consecuencia, de pedir que se le confiase «una misión de mayor empeño».


Por desgracia, son pocas las noticias que tenemos de este tercer viaje de Francisco a Roma...
En Roma continuó su costumbre de predicar en las calles y encrucijadas, y dicen que en una de estas predicaciones conquistó dos nuevos discípulos: Zacarías, futuro misionero en España, y Guillermo, que fue el primer inglés que abrazó la Orden.
Mucho más importante para el destino futuro de la Orden fue la amistad que entonces trabó con una señora a la que luego llamó, por cortesía y por su carácter varonil, «Fray Jacoba»: era la dama Jacoba de Settesoli, esposa del noble romano Graciano de Frangipani, la cual tendría entonces unos veinticinco años de edad.


Pero sus relaciones con Francisco datan de 1212, relaciones que las ulteriores visitas del apóstol umbriano trocaron en la más piadosa y fiel amistad. Dijo entonces San Francisco.
 

Extractado de:
J. Joergensen
San Francisco de Asís
http://www.franciscanos.org/joergensen/juanjoergensenp10.html

 

¿Los pobres "de verdad"
suelen tener
amigas ricas?


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Gracias por la visita
Miquel Sunyol
sscu@tinet.fut.es 
Juliol 2003