| Estas reflexiones
me surgieron después de haber asistido el año pasado a la
Vigilia Pascual en la parroquia vecina de La Canonja, población
"medio pueblo-medio barrio". No creo equivocarme mucho si afirmo que la
mayoría de los asistentes formaría parte de los votantes
de "derechas"...
Ya tenía pensado publicarlas antes de la operación "ordenada" por el Sr. Javier Solana. |
LA
PASCUA
es algo terrible... |
| La Pascua es algo terrible: “Haec nox est in qua…” “Haec nox est…”. Esta es la noche en la cual dos hombres (para
el Faraón y los suyos serían dos terroristas o dos asesinos
“a sueldo”, pero los hebreos los recordarían siempre como dos “ángeles”),
posiblemente llegados de fuera del país, mataron a todos los primogénitos
de las familías del país. Ahora, sin vergüenza alguna,
lo recordamos: “Ya que no había casa en que no hubiera un muerto”
Es posible que hoy día, a muchos cristianos, nos gusten más otros caminos de liberación: por ejemplo, los de un Ghandi o los de Martin Luther King, pero hemnos de ser suficientemente honrados y no quererlos mezclar. Honrados para saber escoger en contra de la tradición bíblica, honrados para llegar a admitir que Jesús –por lo poco que podemos llegar a captar- no se separó del todo de esta tradición bíblica. Es posible que fuera suficientemente inteligente para llegar a pensar que la “lucha armada” contra los romanos era necesaria, pero no suficiente; que era necesaria una lucha en contra de la propia aristocracia judía; que era necesario un proceso de concienciación del pueblo… Su error fue pensar que “en tres o cuatro días” (y sin tele) podía “concienciar el pueblo” (¿el mismo error del Che en Bolivia?). Aquí los exégetas serios, entre los cuales me incluyo, hablan de la “crisis galiláica”, de la cual salió psicológicamente “tocado” (aquí habríamos de estudiar la posible responsabilidad de unos cuantos de sus más próximos seguidores en animarlo demasiado), y ya sólo tenía la idea fija de “subir a Jerusalén”, ya sea para forzar la situación, ya fuera esperando una intervención divina. Estas consideraciones me salen por haber ido, como todo buen cristiano, a los oficios litúrgicos de esta Semana Santa y haber escuchado con devoción las lecturas que la Iglesia (la cual debe pensar que sus fieles cuando “van a misa” tienen en la cabeza otras cosas que escuchar atentamente lo que se lee) proclama estos días. Es verdad que hay cristianos que siguen fieles a esta tradición bíblica. Este es el caso del sacerdote español (de las tierras de Aragón, si no me equivoco) muerto no hace mucho en Colombia (uno más de los “curas-guerrilleros" de larga tradición en nuestro país). En su pueblo le hicieron un gran funeral: por la tele se veían muchos curas y mucha gente. No creo equivocarme mucho si digo que la mayor parte de estos curas y de esta gente son de los que piensan que el obispo Setién es un mal obispo y que los de ETA y de Herri Batasuna son unos “asesinos”. La Pascua es algo terrible: es el paso del Señor. No sé
si tu eres de los sacerdotes que en sus sermones pascuales hablan de la
“alegría pascual”, de la alegría del paso del Señor.
Ya sé –y lo defiendo- que los sermones no son para ir repitiendo
la Biblia. Y así alabo a aquellos sacerdotes que, sin miedo,
se atreven en público a contradecir el texto bíblico. Este
repite –y más de una vez- que la “alegría pascual” de los
hebreos estuvo motivada por el hecho de que el Señor “pasó
de largo” San Pablo estaba preocupado por lo que podría pensar un “no
iniciado o un no creyente” que entrara, ya fuera por casualidad o como
invitado, a una de las reuniones de la comunidad Acabo ya mis reflexiones pascuales.
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| Yo por ti he matado,
y ahora tu me matas!! |
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