Casi un siglo después de su destrucción, hacia el año 1078, el obispo de Roda, Ramón Dalmaz, restauraba la comunidad de monjes, con otros procedentes de San Victorián de Asán. El templo actual se consagó en 1123.
La iglesia es de planta basilical, con tres naves rematados por ábsides, siendo la central más ancha y más elevada, con bóveda de cañón y columnas cruciformes que la divididen en seis tramos.
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 Nave central
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 Nave izquierda
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La construcción de las bóvedas es la caracterísitca del tipo lombardo, con columnas que en la parte superior de las naves laterales adquieren forma triangular, sobre cuyos vértices apoyan sendos arcos, mientras que de la parte central arranca la bóveda de arista.
La nave central, más ancha y alta que las laterales, se cubre con bóveda de cañón y arcos fajones, apoyados sobre columnas cruciformes. En el espacio que sobresale la nave central de las laterales se abren pequeñas ventanas para ilunimar la nave central, iluminación que se competa con una ventana en cada uno de los ábsides.
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Esta iglesia constituye la obra maestra del románico ribagorzano y fue declarada Monumento Nacional en el año 1931.
La decoración exterior consta de un ajedrezado bajo la cornisa y de una sencilla arquería ciega de tipo lombardo, que recorren los muros laterales y los ábsides.
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 Absides |
 Fachada sur y puerta de entrada |
La decoración de la puerta también emplea el ajedrezado entre dos arcos planos y un pequeño crismón. Tiene dos arcos sencillos apoyados sobre columnas.
Bellamente construida con bloques de piedra de cantería bien cortados, presenta unos muros lisos y uniformes.
Al estar levemente hundida, produce al entrar el efecto de ser más alta, destacando la armoniosa proporción entre la anchura de las naves y su respectiva altura.
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