Algunos me preguntaban qué venía a hacer a este encuentro para hablar de
marxismo y socialismo, algunos me decían de qué vas a hablar, y yo venía
pensando en el camino de qué iba a hablar.
Y hay
tantas cosa para decir que es muy difícil por donde uno lo va a encarar y
después de escuchar a los que hablaron antes que yo y con tanta propiedad
dijeron tantas cosas, yo tengo que bajar para hablarles de los más práctico,
lo que vivo todos los días, desde hace 19 años casi, y claro, al principio
si nos decían que éramos socialista o marxistas nos asustábamos; también nos
dijeron muchas veces que a las marchas va siempre la izquierda. ¡Y claro si
la derecha es la que nos reprime, como van a venir a las marchas si estamos
luchando contra ellos! Es ridículo, es lo más ridículo que he visto.
Es
cierto, nos apoya la izquierda, claro.
Entonces yo pensaba, qué hermosos estar aquí para compartir con ustedes un
montón de cosas que estamos haciendo. Para compartir con ustedes un montón
de historias, todas de vida, ninguna de muerte. A pesar de la muerte.
Para
compartir con ustedes 18 años, casi 19, de no parar un solo minuto, de
sentir que ésta es la única posible, que la denuncia de todos los días y
cada momento es como el oxígeno para seguir viviendo. Que cuando la gente
nos pregunta cómo aguantamos sin vengarnos, la mejor venganza es ésta:
darles por todas partes, todos los días.
La
única violencia es la de ellos, la de arriba, siempre lo fue. Nuestros hijos
no se hicieron violentos porque sí, les implementaron la violencia desde
arriba, y les dieron con todo y tal vez no lo entendimos como correspondía.
Por
eso, esa violencia que nos engendra, dejándonos sin trabajo, sin
posibilidades, lleno de asesinos en las calles, nos tiene que poner con
bronca, con rabia, pero que nos sirva para luchar. Nada de quedarnos
deprimidos en la casa porque ya no se puede hacer nada, ¡se puede y todo!
Vamos
a cumplir mil jueves en la Plaza, en esa Plaza increíble que nos unió un día
de creación absoluta, un 30 de abril, que ni soñábamos que íbamos a poder lo
que hacemos ahora, que íbamos a sentir lo que sentimos ahora, y que iba a
ser tan fuerte llegar cada jueves a la Plaza, que cada jueves es único e
increíble. Y ahora preparar esta Marcha de la Resistencia con miles y miles
de fotografías, queremos llegar a un millón de fotografías, para que
nuestros hijos, nuestros amados, nuestros queridos hijos aparezcan.
El 6
de diciembre ahí, desde el Congreso hasta la Casa de Gobierno, un millón de
fotos de pibes que ellos asesinaron con su proyecto, que les van a decir
aquí estamos, no hemos muerto, no vamos a morir nunca; porque nuestra
ideología, nuestro pensamiento está hoy aquí, mañana allá, el 6 y el 7 en la
Plaza, ahí va a estar.
Jamás
los vamos a dejar morir, nunca vamos a tirar flores al río porque ellos no
están muertos ahí, quisieron tirar sus cuerpos, pero sus ideas, sus
pensamientos, su voluntad, su solidaridad, su marxismo y su socialismo no
van a morir… (aplausos).
Yo no
leí a Marx, no sé muy bien quién era ese señor, sí que era un tipo muy
inteligente, que pensó mucho en los trabajadores. Y cuando pienso en los
trabajadores me acuerdo de mi viejo, fue un tipo muy explotado y muy
marginado y lo multiplico por millones de trabajadores en todo este Tercer
Mundo, masacrados por estos países que les quieren chupar la sangre desde
que se levantan hasta que se acuestan y que preparan los grandes planes
económicos y acuerdan con los gobernantes, que nos dicen que ser
democráticos es poner una boletita en una urna y que, la democracia, hay que
respetarla; y si esa señora no me respeta a mí, por qué yo voy a respetarla
a ella. Si al democracia trajo el indulto, la obediencia debida, el punto
final, por qué yo voy a respetar a la democracia, pues no la respeto, porque
a esta democracia no la quiero, quiero otra cosa, quiero transformarla en
otra cosa.
Nosotras estamos convencidas de que hay que transformar este sistema, que
nos margina y que nos dice todos los días que somos minorías, ¿quién dijo
que somos minorías? Señores, por favor. Somos la mayoría explotada y
esclavizada, el día que pongamos la fuerza en donde la tenemos que poner
pues señores, se tendrán que agarrar los poderosos, que sí que son minoría y
que tienen todo el dinero y el poder, porque tienen las armas que le da la
oligarquía, las armas que le da el empresariado, las armas que les dan las
multinacionales, las armas que les dan los países para que no dominen y
nosotros tenemos el arma más fuerte: que es la verdad, las ganas, el amor
profundo a nuestra tierra. Ellos no aman el país, no aman la tierra,
nosotras la amamos, nuestros hijos la amaron, y nosotras la amamos porque
está la sangre de ellos ahí, surgiendo en cada pibe que lucha, en cada
marcha que hacen en el norte, en cada tipo que se juega. Es mentira que no
se hace nada, se hace de todo y mucho, solamente que los grandes medios de
comunicación no los transmiten para que no nos vayamos avivando unos a
otros, pero tenemos que tener las fuerzas y las ganas para encontrarnos. Y
no nos quedemos en casa sentados viendo sentados por TV las marchas del
Perro, o viendo por TV las marchas del sur, de viedma o viendo por TV las
marchas de las Madres.
Compañeros, empecemos a sentir como propia cada lucha, no nos va a servir si
no nos duele, si no nos quema lo que le pasa al otro, nonos va a servir qué
pena si los pibes comen de la basura, y la única cosa es que sus padres
tengan trabajo para que no tengan que mandar a los pibes a comer la basura.
Ningún padre quiere mandar a su hijo a comer la mierda del otro, sino
simplemente que no tiene que darle, no nos conformemos con decir que son
vagos, que viven en la villa, porque eso es para conformarnos nosotros,
están ahí porque esta sociedad los margina y porque nosotros nos queremos
conformar. No es así, ningún padre quiere hacer eso, por qué tenemos que
pensar que algún padre quiere hacerlo, no, nadie quiere mandar a comer a su
hijo a la basura. No tienen otra salida, y somos nosotros los que tenemos
algunas otras posibilidades, los que tenemos que prepararnos, los que
tenemos que trabajar.
No hay
lucha chiquita, no hay cosa pequeña, todo tiene importancia, todo lo que
hagamos: una radio, un boletín, un papelito, una charla, un debate, una
palabra.
Siempre construyendo para adelante sin olvidarnos del pasado. Sin creer que
la muerte fue la derrota, los chicos no murieron ni van a morir mientras
viva uno sólo que luche.
Y la
sangre de nuestros hijos es vengada cada día, cuando alguien le da una
trompada a Astiz, cuando vamos y hacemos una denuncia, cuando vamos y
hacemos una marcha, cuando estamos aquí hoy, que mejor venganza para ellos
que hablar de marxismo y socialismo. Ellos dieron la vida por el marxismo y
el socialismo, que mejor venganza que estar aquí.
Yo me
siento marxista, socialista, revolucionaria, me siento en serio, quiero
vivir como digo, tengo mi vida entregada a esto y somos esto que decimos
porque luchamos contra las estructuras opresoras, rechazamos toda represión
i toda tiranía, luchamos para la liberación del hombre, nos comprometemos a
fondo con lo que hacemos, luchamos contra la riqueza, no combatiendo la
pobreza,; hay que combatir la riqueza, ¡Compañeros! Y eso ningún político lo
dice, todos quieren combatir la pobreza, y eso solo se combate combatiendo a
los ricos, las grandes empresas y las multinacionales.
Y
jamás vamos a claudicar, ni nos van a vencer, ni nos vamos a agachar ante
nada de lo que nos ofrecen, estamos luchando por la vida, por la hermosa
vida que fueron nuestros hijos. Los recordamos siempre alegres, contentos de
su lucha y nosotras también estamos contentas; tenemos la alegría de los q
luchan todos los días y a cada rato, tenemos la alegría de saber que estamos
haciendo algo, que es un pequeño camino que empezamos un día y que tratamos
de seguir y que empezaron nuestros hijos.
Esta
Marcha de la Resistencia, cuya consigna es: la única lucha que se pierde es
la que se abandona; y por eso jamás vamos a abandonar la lucha y que un
millón de fotos van a amanecer ahí para decirles: señores aquí estamos,
éstos son, los 30.000 jóvenes que dieron la vida por un país mejor y que van
a aparecer cada vez que un joven esté aquí, que alguien levante su voz. Y
después los mil jueves, el año que viene para el mes de junio, mil jueves,
millones de pasos, a veces cansados, estamos veinte años más viejas; pero yo
digo tengo 20 años, el 4 de diciembre de 1928 nació la Kika Pastor de
Ensenada, en el dique, en una casita tomada de un barrio toado por mi viejo,
y el 8 de febrero de 1977, el día que me llevaron a mi primer hijo, hace 19
años casi, nació Hebe de Bonafini, por eso parezco joven con lo que hago
porque nací ese día para hacer lo que estoy haciendo, para tratar de sentir
lo mismo que sentían mis hijos por la lucha por su pueblo, por lo que
amaban, por lo que querían, por lo9 que estaban dispuestos a dar todo.
Yo
también estoy dispuesta a dar todo, todos los días de mi vida, mi vida
misma, para transformar este sistema que no quiero, este sistema que
margina, este sistema que apaga, que nos quiere hacer creer que ya nada se
puede, que basta, que se cayó el socialismo, que se cayó el muro, que no hay
más comunistas. Si las cosas se hicieron mal, hagámosla a nuestro modelo,
hagamos un modelo diferente, pero con la misma calidad humana que tuvieron
ellos, socializar, compartir.
Las cosas más hermosas que hicimos las Madres fue
socializar nuestra maternidad, y no es fácil, sentirnos madres de todos,
compartir todo, por eso las fotos no van a tener nombre, los 30.000 van a
estar ahí pero no habrá nombre para ninguno, todos van a representar a
todos, como ellos querían.
No vamos a tirar flores al río o al mar,
ahí habrá restos, pero no ellos, no vamos a aceptar ninguna recompensa, no
vamos a aceptar ninguna reparación, lo único que vamos a seguir haciendo es
luchar y ponerle vida a la muerte que nos da este sistema. La muerte viene
por muchas maneras, no sólo por las balas, a veces están muy muertos, más
muertos que nuestros hijos, aquéllos que no recibieron balazos, están
muertos porque se creen que ya nada se puede, que ya todo está perdido y no
es así, para nada está perdido. La lucha es la cosa más hermosa. Hacer
política es la cosa más hermosa que le toca al hombre, hagamos política con
ética y principios, juguemos por el otro, acompañemos al otro y juguemos por
él, ocupémonos y preocupémonos, y pensemos que cada plaza tiene que ser el
fuego que caliente desde abajo la transformación que soñaron ellos…
Ellos tienen la sartén y el mango… cuando se la calentemos bien
desde abajo, vamos a tener la sartén y el mango también.