Cuando a la Vida se Le Antoje

Cuando a la Vida se Le Antoje

Cuando la noche besa el rocío

de la nada apareces tú,

entonces despierta la madrugada

estos deseos secretos míos.

Buscándote en sombras de la nada

en nostalgias distantes de poderíos

y apareces en la distancia, tu.

Como estrella en mi cielo regalada

vistiéndose la luna en tus ojos, de tul

a través de los sueños que aun nos faltan

aquellos que aún no abrazan el olvido

y van

deshojándose de regreso hacía tu alma,

de efímeras primaveras que el otoño aguarda

de nostalgias paralelas en el mismo camino.

Cuando la noche se vuelve damisela ciega

apareces de la nada tu,

cual luna colgante sobre mi pecho,

ahondando mi alma en un mar de penas

desnudos inquietantes deseos.

Siguen en busca de los tantos suspiros

de aquellos que el silencio aun los besa

como si fueras luz encendiendo los caminos

los dos en travesía cuerpo a cuerpo

tejiendo alboradas verdes y nuevas

temiendo que el día nos sorprendiera

en infidelidades de nuestros amoríos

apareces de la nada, tu

sombra en sombra de mi silueta

puerta que jamás, nunca se cierra

despojo de antojos sobre la fe muerte

como enredadera del perfume pecaminosa

desbordándose cual delirio fuerte

sobre la piel siguen doliente tus huellas

y me muero en secreto igual que ellas

apareces como luciérnagas errantes

intentando sabotear el recuerdo que dejaste

sobre los confines estáticos del vientre

sabiendo que en vuelo de altura morirán

en atentado ancestral de este amor nuestro.

La noche se antoja del próximo encuentro

bordando a besos clarividentes los luceros

cuando estemos los dos frente a frente

una tarde de esas que nos regala el tiempo

cómplice de amantes, reloj peregrino

seremos más que uno en uno mismo

sólo distancia creída triste y muerta

amantes que la vida en travesuras pasionales

siempre a juntarnos vuelve

cuando la vida hace en juego suyo el destino

se le antoja en pecado hacernos sentir, ¡tan vivos!

Sobre el horizonte los deseos agonizan en desvelo

dejado como fiel promesa, que seremos solo espacio,

tendido sobre la noche cuando a la vida se le antoje

seremos amantes donde jamás nadie, nos encuentre

sólo tiempo en el tiempo nuestro errantes perdido

Y apareces en la noche desnudándose mi agonía,

Donde en vuelo ramero en medida del ayer y siempre

apareces de la nada en juntilla delirante perfecta,

noche a noche, día a día en trasiego de emociones, tú!

¡Cuando a la vida infiel del destino se le antoje!