NO DUDES AMOR MÍO
No dudes amor mío nunca, aprisa iré a buscarte
a través de la noche en desnudes de sus misterios.
Cuando el alma suspira de anhelos al nombrarte;
sollozando soledades injustas cual gotas del rocío,
de volver en sueños sólo una vez más a besarte.
y seas tú mi dueño y yo muerta del dulce miedo
¡vuelva sin remedio, sin recelo a ser de nuevo
tu mujer!
¡Cómo se diluyen a besos los amantes, en vuelo
peregrino!
No dudes amor, seré, aunque sea un sólo instante,
copa en tus labios; para beberlos cual sagrado vino.
Cuando la noche se desnuda en juntilla de la tarde
para ser luz de luna desvelando las orillas del infinito.
¡Recorrerte despacio, aprisa los secretos; talle a talle,
en desmayo placentero, ¡éxtasis azul de lo prohibido!
Seré entonces ave peregrina cayendo sobre tu pecho
agonizante.
Alas abiertas de nuevos amaneceres serán tu abrigo.
Mis brazos desean en concubinato, volver a abrazarte
sobre las inmensidades que aprisionan los sentidos.
Donde sólo el secreto sabe cuánto llegué a amarte!
Seré corriente arrabalera salpicando tus dominios.
No dudes nunca amor mío, que volveré a buscarte
con la fuerza acorralada impía prisionera del destino
Seré agua de cualquier río bañándote de entregas el alma.
Amor mío, nunca dudes jamás también en esperarme.
Es mi promesa en esta carta que en secreto te escribo.
No dudes amor que llegaré a tus brazos cualquier tarde
donde seremos sólo tiempo, que a besos hemos detenido.
A través de la distancia somos y seguiremos
siendo amantes
porque así doblegamos de entregas a nuestro destino!
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