Ola Pordiosera

El alma se desborda cual ola pordiosera
besándose a escondidas con la arena.
Azote bravío de entregas prohibidas,
regresando siempre a la misma orilla.

Ven, calma esta sed de beber tus labios
como quien esta a punto de cumplir una sentencia.
Como la tormenta en oleaje regresa,
a cautivar la noche en luceros, realenga.

Sobre la cortina doliente de la espera;
ámame en locuras infernales, ajena.
Talla un collar de algas sobre el vientre,
y cual mariposa asustada me posaré de vivencias
esperando sólo la ansiada muerte.

Donde la existencia a la tuya pretende,
cautivarte en amoríos a mis riberas,
como la luna nueva en luz se doblega,
se desnuda de mañanas frescas.

Déjame sucumbir a las profundidades
oscuras que prefieren ser tormenta.
Ser el ventanal donde tu alma vuelve
a ser en rebeldía; ola, mar y arena.

Azota los hilos plateados del pensamiento
sucumbiendo a las alturas del cielo,
donde se prenden los anhelos,
a la vuelta esquiva de la entrega.

Déjame ser todo y más cuanto quiera,
cuerpo a cuerpo en sabotaje de besos
rendirme de amor ante tu boca.
Después, seré olvido muerto.

¡Pero déjame amarte en locura, loca!
Luego en tus remolinos si quieres, me arrepiento,
pero esta noche; déjame ser de tu cuerpo
en vaivenes pasionales; la carcelera.

Ola pordiosera que siempre a su orilla regresa.
A través del tiempo perdido en el tiempo.
¡Oleaje impetuoso que con su orilla siempre se besa!
Queriendo a la fuerza detener tu sueño en mis sueños.