| LUNES V Encauza por mi ribera las aguas de tus dolores; te daré un camino en flores que llega hasta dulce vera. ¡Qué diera yo porque fuera de mis manos tu alegría para hacerte noche y día un vaso de barroamores y que bebas los dulzores que te da la sangre mía! VI Te traigo en la copa de mi mano una voz que canta y dice tu nombre. Para tus palabras y tus mejillas traigo un corazón de guano que pesa como el mundo; un pecho que late por tu vida. ¡Qué corto ha sido el viaje! Una luna me separa del encuentro. Ayer fui revelado, ayer la fiebre de tu ser se coaguló en mi sangre. Escucha, en desnudez de sentimiento, el repetido mundo de alas que te digo. La piedra que has pisado, el viento que impide que te derrames y todo lo que tocas está lleno de esta criatura que te digo, está lleno de un beso que espera como un fondo... VII Sí es dulce estarse hundido por el aire; saberse por la luz casi atrapado. Respirar. Sonreír. Es muy dulce contemplarse en unos ojos, escuchar las sílabas que ayer hemos pensado, aceptar, en paz, la tibieza de otro cuerpo que rozamos, la dureza de la almohada donde vamos a dormir cuando muramos. (Estarse satisfecho de estas cosas es dicha que pocos hombres gozamos.) Y que duro es el latir al comprenderse que somos tan pequeños; que incapaces de crear siquiera un átomo o dar origen y fragancia a un geranio; intentamos definir la mano que nos hizo. (Mas es dulce estarse hundido por el aire. Vivir sin ataduras, certeramente siempreamando, escuchando el vuelo de la sangre a la orilla del cuerpo que adoramos...!) III Permaneces intacta sobre el mundo en tu tiempo preciso de belleza. Permaneces azul donde comienza el color de otra piel blanca y morena. Pudiendo no trasformas el aire que te cerca y que quiere cercarte hasta los huesos. Permanece todo intacto. Hasta mis besos quedan igual de dulces en tu boca. Se ha retenido tu arrullo en mis sentidos de tal y gran manera que lo siento dando pasos en la cuenca profunda de mi oído. Intacta en mis momentos permaneces. Intacta y oscilando en mis adentros. Tu ternura de hoja me adormece... |