VIAJE
| El
verdadero canto corre mis sentidos. Un almendro está a sólo seis números asustándote. Tu gesto único, definidor, definiendo. Únicamente definido en ti. Lapso de luz. Eres un relámpago! 6, 5, 4 ,3, 2, 1... Todo enjaulado en mi memoria; todo cosido al corazón con hilos gráciles... Hoy atravesamos Cidra, Caguas entre frutales. Vivimos el sol 6 horas. 75 millas escuché tu garganta quejumbrosa. Forcé tu corazón y tu ternura. Ahora me como este pan amargo, silencioso, porque debes estarte andando sobre luces; porque emigré de ti casi habitándote. El fuego nos consume, las estrellas, los poemas, las manos, los redobles, la orilla en el borde de aquella carretera. ¡Están las sombras esperándonos! ¿Cuántas palabras dije? ¡Cuántas maravillas tuvimos! ¡Camino por la piel del rostro tuyo! Iba mirando aquellos toronjales, los guayabales y ciertas flores..., un capullo de dos pétalos rosas encerados con una fragancia que no les conozco, pero puedo sentir no equivocado. ¡Qué violenta es la lucha de estar solo! ¡Que doloroso herido estar de frente recordándote! Seis horas y un camino. Tu voz apagándose. Enamorado iba de tu acento, del ronco hablar que poseías. Enamorado estoy de tu garganta y la quiero cuidar como a la mía. Pero lejos, de acá, sólo podría esperar que te sanes alejándote, mientras me acerco más a tu angostura sobre luces pisando igual que tú sobre las luces... |