Postigos de hierro abiertos
1. muertos con
permiso de vivir como en
exilio siguen sin
renegar de su corazón sin sombra palabras
“corazón” palabras “muerte”
palabras “exilio” sobretodo: signos de la enfermedad
de no saber para qué los gallos
quiebran la penumbra hay formas de
ser o del seguir siendo que muchos ni
siquiera imaginábamos 2. no así no solo no rendido a la
fatiga de vivir abierto el
cuerpo en dos con manos como
garfios postigos de
hierro abiertos ¿o de qué querés
que escriba? ¿de la paz
debajo de una palmera? ¿del sentido
único de las frases? ¿del aplauso
previsto? ¿de la
obediencia debida? “hablás mucho”
dirá ella “escribís mucho
dolor” me dirá mirándome las yemas de los
dedos: la voz rebotándome en
el paladar no corrompido
por el descreimiento 3. escribo la
historia de una carencia de un país de
intenciones de
revolucionarios sin revolución la vida siempre
es corta para leer lo
escrito y actuado en la materia cambian las
máscaras: la escena del mundo está
cambiando pero para
aprender hace falta escupir el gusto
podrido del poder desnombrarse
hasta la poesía, reconocerse sin falsa modestia
en el nombre ocasional que adquirimos 4. ésos ésos de los
nuestros que van más
lejos que su propia sombra ésos ésos tienen
coraje un hombre solo no va más lejos
que su propia sombra un hombre sólo confirma o
desmiente partes de batalla 5. si nos derrotan ¿qué importa lo
que se diga de nosotros? ¿qué importa que
en las horas efímeras y tempestuosas y frágiles del triunfo nadie hable del
valor y la incorruptibilidad de unos hombres que no se
sometieron a los dictámenes de la realidad? debajo de donde
crece el pastito de Dios a nadie
encandilan las buenas maneras los espejismos a
los que se rinde el pudor de los
neutrales la verdad es
escandalosa, lo demás es retórica
inútil 6. uno quema sus
papeles y es como si
nunca hubiera nacido 7. eco, pero eco de qué, de quién |