Poema nuestro

 

no me calles poema: sabe mi corazón

de hojaldre entre tus dientes bien

hasta el fondo: que tu lengua no deje

un cono de sombra un rinconcito

sin lamer con tu humedad de padre

 

entíbiame el viento que silba por los poros

contritos de mi sed: aplástame con tu amor

enharinado en sangre de corderos: abre

la garganta y trágame: refúgiame en el vientre

de tu gloria callada tres días y medio:

vomítame a la vida otra vez para que pueda

ir a donde el miedo se impuso tercamente

con todo su arsenal de tormentas y relámpagos

o con toda la sombra de su lábil descanso

 

no te vayas a armar una noche de heladas

prescindencias o encendidas flechas de silencio:

no dispares nunca tu ausencia: no te vayas

más hasta el extremo confín de un laberinto

que ya no podré resolver sin la brújula

de tu misterio cifrado en movimientos

 

no te calles: no te ocultes: necesito que tu voz

me reconozca entre los pliegues del planeta

y se pose como paloma o lengua de fuego sobre mí

así podré saber que al fin soy entre todos

uno más o uno menos pero tan tuyo tan

decididamente alcanzado por la belleza

de tu reconocimiento sin malentendidos