CREACION
Lentamente
fue cayendo la noche
nuestros cuerpos se fueron acercando,
como leños al fuego.
Primero
tu mano, cuál liviana pluma, se posó sobre la mía.
Luego mis dedos corrieron la blanca túnica de tu cuerpo,
como si desgarraran pétalos a una rosa.
En
el silencio de la noche,
el latir de nuestros corazones
acompañaban el canto de los grillos.
Sin
medir palabras, bebí de la miel de tus labios,
probé del manantial que tus senos atesoraban,
sentí el calor que de tu cuerpo fluía.
Las
palabras no podían invadir
este pequeño mundo construído con pasión.
En
tus ojos estallaban los deseos contenidos,
en mis manos explotaba la pasión retenida,
nuestros cuerpos dejaron de existir como tales.
Eramos
un solo SER.
Fundíamos nuestros pensamientos,
deseos y miedos,
anhelos y angustias.
QUERIAMOS UN HIJO.
De
repente todo fue la nada.
Estábamos flotando,
mirándonos sonríentes.
Lo
habíamos conseguido.
Tanta pasión se había fundido.
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Es
tu vientre abultado,
testigo de esa noche mágica.
Es el latir de ese pequeño corazón
que canta por las noches junto a los grillos,
y entre risas y cantos
le cuentan como su PAPA y su MAMA
en una noche de luna,
se convirtieron en AMANTES DE LA ETERNIDAD.