Dos vidas y un camino


Y cada sitio al que voy,
cada sonrisa que veo
noche y día, ayer y hoy,
siempre en tu alma yo creo.

Y cada cosa que hago,
cuando pienso en mi destino,
esa herida yo la pago
al cruzarse en mi camino.

Y cada cosa que pienso,
termina con tu figura,
con mi corazón ya tenso,
cavando su sepultura.

Y cuando voy caminando,
apareces en mi mente,
a mi lado siempre andando
estarás eternamente.

¿Y quién manda en mi razón?
Ellos seguro que no.
Dentro de mi corazón
nadie manda, sólo yo.

Y a mí enterradme sin duelo
donde termina aquel monte,
en donde el mar con el cielo
se besa, en el horizonte.

Cuando mi llama se apague
sólo quedará tu vida,
y sin que nadie la enjuague
se desangrará la herida.

Porque medio corazón
tuyo morirá conmigo,
pero toda mi pasión
vivirá siempre contigo.

Cuando mi corazón muera
no habrá rectificación,
y en vida unir yo quisiera
los trozos de un corazón.

Un trozo es mío, otro tuyo,
los dos juntos han de estar,
y yo de la muerte huyo
para poderlos juntar.