cruza la calma alegre de la aurora.
El sol somnoliento, suspendido,
como una cometa en llamas
reclama estar
y, en un instante,
se sacude,
despeña,
deslíe
hasta perderse por un borde.
Al final un trazo jubiloso
que la vida
canta.
.
Ay Cordelia,
juguetona,
echas luz en la mirada.
Desde el lienzo,
tu ojo gris observa alegre y
me traspasa