PARADOJA
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Afuera, día gris,

una llovizna interminable.

Aquí, un haz de luz

separa el entrever de cuerpos

y hiere la palidez

de un rostro ensimismado.
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En el verano impasible:

una mirada centellea perversa

y enciende el sol

en este vagón del metro.
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