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¿Cada
cuando encontramos una moneda en el bolsillo?, una moneda sola, menudo
metal sin compañía. De pronto se le halla sin intención
de por medio. Uno introduce la mano en la chaqueta y ahí está,
dura, redonda, fría, como esos recuerdos que tanto pesan y siempre
tememos. parece que se escondiera; como si, agazapada, esperara tomarnos
desprevenidos, para luego saltar, golpear nuestra cabeza y provocarnos
el espanto, la risa, el llanto contenido.
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