dejo esta flaca indumentaria
en un sillón
tan viejo como yo.
.
Desde aquí miro la vida,
mis ojos se pierden tras la ventana
y se me clava la noche
por una costilla.
.
Mi mujer, cuando quiere,
se sienta a mi lado;
habla sin informarme de nada,
yo río
al enterarme de todo.
.
Siempre es posible oír a Bach
desde el sillón, y
es posible también extender la mano,
tocar la piel deseada.
.
A veces,
al terminar el día,
pongo mis huesos en este sillón
y el amor y la vida transcurren