Sueños
rotos
Entonces
un día te dicen
que el horizonte no existe.
Que la línea aquella
tan definida en la lejanía
es una ilusión óptica.
Entonces
un día te enseñan
que la luz de la estrella
-tan nítida en lo oscuro
de la noche estival-
es el último estertor que percibes
de un astro hace ya tanto tiempo muerto.
Entonces
un día te das cuenta
que con esos sueños rotos
se te fue -también- la infancia.