Recién Amanecidos.
Somos
acercamiento de plumas
en útero de neblina.
A tientas, entre la brisa
nuestros latidos se buscan.
Sorpresa mueve la piel
al tocarnos.
Apagamos toda antorcha
de las cavernas auditivas
con el respirar en el pulmón del otro.
Sólo este soplo nos importa.