LLUVIA
EN EL MAR
Llueve en el mar.
Y los finos dedos de la lluvia
empapan las olas
mientras las ideas se oponen al movimiento.
Lentos giros de las aguas
consumen mis ojos
como fuegos azules o vientos
que entre mis manos
escribieran tu nombre.
Sólo la lluvia
puede escribir tan tristes sonidos
en las luces del horizonte.
Sólo ella,
apagado rumor
donde se arremolinan los recuerdos,
sabe arrancar los silenciosos ecos
de nuestra memoria.
En los ojos, la lluvia;
en el corazón, el mar;
y en el horizonte, la mirada triste,
colgada un instante de la luz,
de esa imprecisa forma
que, como un pájaro errante,
va tomando la noche.
Y puedo verte allí, lo sé;
puedo verte pasar entre mis días
como esa nube indefinida
cuya sola presencia otorga pleno sentido
a la luz del atardecer.
Y si por un momento bajo la mirada
la luz sigue fluyendo en el horizonte,
sigues pasando entre mis días,
pues más allá de mi mirada
continúa lloviendo en el mar.