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Desde el inmenso mar Desde el inmenso mar que me contempla, oigo salir el rugido de las olas hacia
mí. Como si me llamaran desde la
profundidad, pero demasiado cobarde soy y fuí. Para mis adentros digo que no lo oigo. Quizás cuando tenga fuerzas acuda. De momento, ni debo ni puedo decidir , aunque las olas no cesan de sembrame
dudas. Su martilleo contra las rocas me hace
mella. Me desquicio, no puedo dormir, oigo su llamada. Sé que bajo el azul profundo está ella, murmurándome, mirándome, soñándome, mi amada. Que hace tiempo ya, te perdí. Que el azul te reclamó para sí. Que te fuiste sin despedirte de mí. Que supe que no te olvidaría mientras mi corazón continuara bombeando. |