La resurrección llegó con Don Juan, de Carlos Castaneda

 

 

Ellos dos fueron el  marcó de un nuevo horizonte

                                         para la magia y los conocimientos secretos.

 

 

En ellos se exponen esos famosísimos ocultamente guardados 

                                        secretos de nuestro subconsciente prehistórico.

 

 

En sus libros los brujos y brujas  le  revelan a Castaneda

aquello que andamos buscando por respuestas de vida

                               pero a lo cual escaso percibimos y menos comprendemos.

 

 

Esto porque partimos de nosotros mismos para pensarnos

Y desde ahí concebimos el acto de Ser, del mundo y a la vida.

 

 

Es tan poderosa la brujería que

conforme el protagonista aprender hace que se convierta en brujo

para finalmente convencer a Castaneda para que reniegue de Carlos.

 

 

Y lo logra: fatal y voluntariamente Carlos salta para desaparecer

                    con su cuerpo físico

                    de la vida real.

 

 

Aprender brujería con Castaneda se torna

                           -conformé él en excelente escritor-

en un deleite literario y suspenso.

 

Las enseñanzas de don Juan son una suerte de cultura

antioccidental 

neo re concepto logia del oficio de vivir  y tomarse a si mismos.

 

 

El brujo como don Juan es todo cuando deja de ser. Lejos de él

eso de actuar por objetivos de interés,

            dentro de un esquema de ganancia y obtener.

 

Porque que lo que Castaneda desnuda en don Juan es el arquetipo,

y es  todo lo opuesto a lo que mentalmente somos porque practicamos

                                      al pensarnos a nosotros mismos.

 

 

Como occidentales tomamos al mundo como la verdad y la llamamos realidad.

La ciencia es la explicación técnica del como es que funciona esta realidad 

                                                                                                    para sacarle jugo.

 

 

Don Juan nos acerca a la muerte como forma única de mirarnos libres.

La máxima prueba es lanzarse al vació

                         apoyado solo en la certeza

de un hilo de plata

que nos une con el todo, y con la fe que este habrá de sostenernos.

 

 

De tal fe se forjaron por mil años innumerables civilizaciones en Mesoamérica.

Tras de los Toltecas, mientras los pueblos

dejaron de practicar estas enseñanzas.

Estas se fueron convirtiendo en brujos y brujas.

 

 

De entonces acá han pasado mil años.

Fueron mil años sin luz, faltos de la magia social

                                    creada  por el esplendor teotihuacano.

 

 

Con Teotihuacan reina en Mesoamérica la conciencia social del ser humano.

Este despertar de la conciencia social en el hombre civilizado de entonces

fue paralelo a la llegada del Señor a revertir en Roma en occidente

                                                 con sus áreas de influencia

a  nuevos los cauces y conceptos

                   líderes en el desarrollo de la cultura occidental.

 

 

Tan magnífico saber y esplendor del fenómeno humano

terminando con la caída de los Toltecas y sus fundaciones

en la bella laguna de Texcoco y todas sus  márgenes.

 

 

Porque el misterio mexicano empieza como tal realmente en Teotihuacan.

Antes de esta, tanto los Olmecas, cultura madre, como los arcaicos o cultura

antecesora directa del fenómenos monumental de subconsciente  prehistórico

de Mesoamérica. De donde nace la magia de volverse dioses.

 

 

En  esta patria nuestra se mueven añejas costumbres

de invencidos idos vivos a morir, por el mundo.

 

Las enseñanzas de Don Juan resultan una introducción a la magia.

 

Carlos Castaneda la popularizo desde sus magníficos libros

al ponernos en contacto con la duda, el miedo y la inseguridad

que se experimentan en el camino del aprendiz de brujo,

partiendo de la idea que nos da la cultura occidental para identificarnos.

 

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Con don Juan nació la alteridad con el arte de ser otro en otro y seguir siendo.