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La culpa, el hastío y quizá la duda se apoderaron del ser para hacernos vulnerables. Y caímos ¡todos!, a pecar saboreando la materia como jugo contenido en el hecho como algo natural, ¡único! y llamado realidad de la vida. Y desde entonces existimos en esta realidad activa que acontece de instantes y
edificios en acciones y reproches. Y desde entonces somos ¡lo encontramos y hacemos! Por necesidad y orgullo en subsistencia para ser, del interés-necesidad confrontando
al hoy entre los distingos que nos inventamos para penarnos y vivir el hoy del mundo. Y, sin embargo tras esa culpa preexiste la necesidad inminente de ser libres de ella. |