SACÓN DE ONDA

 

Pulido con el auxilio invaluable

de Ramón y Olga, mis primos.

A quienes pedí ayuda porque

no gustaba mi trabajo, lo cual

yo reía y creo es  o era porque no logro

comunicar lo que pretendo decir.

      

 

Él venía de recorrer la luz de todas las estrellas, de mas allá de la quinta dimensión. Reconoció que, si el salir de la cuarta estancia ya fue galáctico estelar, su regreso de la quinta escala resultó pluridimensional.

 

Y ya  se disponía a intentar la  sexta estatura en la evolución de su alma conciencia, cuando un ataque directo a su corazón de cosmos succionó su ser a otra dimensión hacía mucho ya superada  por él.

 

Y ya cae... ¡Ahora le sucede!, de unos gemidos luz acá  siente dolor, como un fuego que lo mueve y succiona por dentro, en continua  pirámide caracol e inquietantemente.

 

Ya le agobian los  suspiro maternos,  cuando algo lo jala a la incertidumbre,  que él aceptó signar como vida: cayendo -como en serpientes y escaleras- a la tercera dimensión de nuevo.

 

El oxigeno inflamó su aliento cuando le dieron una nalgada.

 

-Es un niño Dr. –dijo la enfermera levantándolo.