CAMBIEMOS DE BANCO

 

Ser no es poseer,

ni somos el monto de lo que del mundo tengamos.

 

Y sin embargo juzgamos por tonto al que nada posee.

Y ese tamaño les damos ante nuestros ojos mundanos.

 

Actuamos ex profeso mi interés

                   tras lo que se posee, para acrecentar

al auto proyectados a jugar la vida por su ganancia monetaria.

 

Dinero -como valor fundamental y, luego,  único;

                        hecho economía.

 

Esto porque lo que nos interesa  es ganar

para tener, porque la posesión

es a lo que nos más urge el mismo mundo

                                       mientras vivimos.

 

El logro máximo es tener. Poseer

es el placer mas anhelado por el Hombre del Mundo,

                                                  cuando del mundo es.

 

La cosa es:

                     ¿dónde es que vamos a guardar nuestras posesiones?

 

 

Porque

entre mas compremos del mundo antes de morir

más nos vamos a morir de risa después de muertos al mundo.

 

 

Y es que inevitablemente llegaremos todos a la muerte.

 

Así que propongo vivir cambiando nuestras posesiones

de este mundo al otro, al que inexorablemente nos acercamos.

 

Tengamos la visión de despegarnos al mundo paulatinamente;

invirtiendo cada vez más en el otro, por aquello en lo habremos de estar.

 

Emprendamos la investigación cultural del otro

                                         y aprendamos a darle

conforme a ambos merecemos uno del otro, por conciencia entre si.

 

Mudemos nuestros valores de banco: visualicémonos trascendentales

por cambiar de lugar nuestras posesiones, proyectándolas

-ya no solo como herencia- a los míos,  sino en ayuda al mundo

-en el cada uno de los hombres que somos hombres en el mundo-

educándonos  para  habilitar  la creación  en cada uno de todos.