CAMBIEMOS DE BANCO Ser no es poseer, ni somos el monto de lo que del mundo tengamos. Y sin embargo juzgamos por tonto al que nada
posee. Y ese tamaño les damos ante nuestros ojos
mundanos. Actuamos ex profeso mi interés
tras lo que se posee, para acrecentar al auto proyectados a jugar la vida por su
ganancia monetaria. Dinero -como valor fundamental y, luego, único;
hecho economía. Esto porque lo que nos interesa es ganar para tener, porque la posesión es a lo que nos más urge el mismo mundo
mientras vivimos. El logro máximo es tener. Poseer es el placer mas anhelado por el Hombre del
Mundo,
cuando del mundo es. La cosa es:
¿dónde es que vamos a guardar nuestras posesiones? Porque entre mas compremos del mundo antes de morir más nos vamos a morir de risa después de
muertos al mundo. Y es que inevitablemente llegaremos todos a la
muerte. Así que propongo vivir cambiando nuestras
posesiones de este mundo al otro, al que inexorablemente
nos acercamos. Tengamos la visión de despegarnos al mundo
paulatinamente; invirtiendo cada vez más en el otro, por
aquello en lo habremos de estar. Emprendamos la investigación cultural del otro
y aprendamos a darle conforme a ambos merecemos uno del otro, por
conciencia entre si. Mudemos nuestros valores de banco:
visualicémonos trascendentales por cambiar de lugar nuestras posesiones,
proyectándolas -ya no solo como herencia- a los míos, sino en ayuda al mundo -en el cada uno de los hombres que somos
hombres en el mundo- educándonos para
habilitar la
creación en cada uno de todos. |