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Aquí. Aquí, solo, ante mi mismo, ensueño y se apodera de mi el todo para estrellarme...
-en el asombro de captarlo-
y percatarme cuan minúsculo
es que soy. Ahora, conciente de mi pequeñez es que puedo ser otros, asumir la piel de su compromiso, sin mi propia
culebra para nacer al palpitar de sus problemas. Y para escucharme milenario al transitar sus
callejones, al construir -como acto de civilización- las
ciudades y poblarlas
Para convertir en hombres a millones,
atiborrando de hombres el mundo secular. Aquí, solo, miro transitar los sueños, dormido al contacto con imaginaciones, que digo vivir por navegar sus circunstancias hipnóticas y tejer con ellas los hechos de mi acontecer
anímico-espiritual. Aquí, solo ante el cuarto. está mi cuerpo
dormido. Cuando me metí a ser sueño aseguré la infinidad
a una noche y me convertí en fantasmas, en liberadas
frustraciones y anhelos entre oníricas fantasías, febrilmente
respiradas y absolutamente irreales. Hoy soñé que realmente no había sido yo
sino que era todos. Y en todos desaparecí succionado a cada uno. Ahora es que comprendo venir de todas las
fronteras y las urbes y traspaso a mi todas las edades del hombre,
para ser rebrote entre sus ramas, naciones, rasas y conquistas, cultivado en culturas como retroalimentación hacia la visión global y
en apoyo mutuo. |